En 2009 se inauguraba en Munich el museo Brandhorst, con 700 obras que iban desde los años sesenta hasta el arte de ese momento donadas por UdoBrandhorst, coleccionista particular. La colección está ubicada en un edificio de forma cúbica recubierta de paneles de cerámica multicolor, realizado por Louisa Hutton y Matthias Sauerbruch en la zona de los grandes museos de la ciudad. En mayo de este año ha cumplido 10 años, en este tiempo la colección se ha ampliado a 1200 obras. Para celebrar esta década realiza una exposición de 250 obras, algunas expuestas por primera vez, pertenecientes a 44 artistas, abarcando desde los años sesenta hasta la actualidad.
Patrizia Dander, curator del Brandhorst, explica como se plantearon esta exposición, el objetivo no era mostrar las obras más importantes de la colección, sino crear puntos de referencia al presente, a la producción de arte actual, y sobre todo la faceta social, abordando cuestiones como las políticas de feminismo e identidad, el papel de las subculturas, y sobre todo la digitalización. La muestra se divide en tres áreas independientes que a la vez pueden relacionarse entre si. La primera se dedica al Pop Art, enfocada principalmente a su dimensión política y sociocrítica, mostrando la serie Ladies and Gentlemen de Warhol y relacionándolo con los retratos de Wolgang Tillmans. Siguiendo con Basquiat y sus graffiti, Haring y otros artistas que han roto barreras entre distintas disciplinas.
El segundo tema trata de la subjetividad en el presente y cómo el capitalismo tardío da forma a las identidades, reflejan una sociedad en decadencia, así Deep Social Space de Cady Noland muestra elementos de una barbacoa americana, una parrilla, latas de cerveza aplastadas, una bandera, mantas y monturas que reflejan el mundo rural y unas esposas, todo inquietantemente ordenado. Mike Kelley,con sus compactos y coloristas móviles que aglutinan muñecos, atacalos convencionalismos, religión, sexualidad y en especial la educación y la disciplina. Y entre otros Damien Hirst, con su espectacular estante-espejo-expositor con píldoras meticulosamente colocadas, denuncia la creciente patologización de la sociedad.
La tercera parte muestra como el arte se renueva constantemente mediante la digitalización, las nuevas tecnologías, el papel de la pintura en la era de la información, como reacciona la pintura ante las reproducciones de imágenes en los medios y las infinitas posibilidades de lo digital. Vemos a Sigmar Polke con sus irónicas obras sobre la manipulación de los medios de comunicación, o Kerstin Brätsch con sus grandes formatos, que combinan distintos medios y aplica las pinceladas de forma que semejan trabajos con photoshop.
Con independencia de estos tres grandes temas, hay un protagonista absoluto, se trata de Twombly, del que se muestra en el museo permanentemente el ciclo Lepanto realizado para la bienal de Venecia del 2001 e inspirado en los grandes maestros del Prado que celebraban la victoria en la batalla naval contra el avance del imperio otomano. Derroche de colores y escurriduras en rojo, amarillo, naranja o violeta sobre fondos azules verdosos clarísimos y blancos. Rosensaal presentado en su forma original tal como lo ideó el artista, y Camino Real, de 2011,su última serie de trabajos antes de morir, remolinos en naranja, rojo y amarillo sobre fondo verde muy claro, brochazos en los que pese a la viveza de los colores y la expresividad de las pinceladas podemos intuir ya el deterioro físico del pintor.
Esta impresionante exposición se inauguró en mayo de 2019 y se va a poder visitar hasta abril de 2020.


