Festival BFOTO en Barbastro (Huesca)

“Que la vida iba en serio”, el conocido verso del poeta Jaime Gil de Biedma, lo que es como apelar a una reflexión sobre un mundo cambiante y frágil, ha servido de leitmotiv a la séptima convocatoria del festival BFOTO (Festival de Fotografía Emergente de Barbastro, Huesca), celebrada este año 2020 con sus actividades adaptadas al vigente estado social y sanitario derivado de la epidemia de Covid y, ajustando sus fechas, posponiéndose hasta el verano (entre el 17 y el 23 de agosto de 2020 con exposiciones prolongadas hasta final del mes), puesto que es un festival que se celebra tradicionalmente durante el mes de junio.

Exposiciones, talleres, tertulias, debates, acciones callejeras, presentaciones de libros, conferencias y espacios de confluencia y convivencia en torno a la fotografía han convertido a este festival y a la capital del Vero en toda una referencia a nivel nacional y -esta convocatoria lo demuestra muy a las claras- internacional. Durante este año, sin duda especial para todos por las razones indicadas, algunos nuevos espacios expositivos de la ciudad se han añadido a los ya tradicionalmente puestos a disposición de la organización del festival, tendiendo a ocupar todo el tejido urbano central como corresponde a una actividad que busca la experimentación y la implicación de la sociedad a todos los niveles: hall del teatro Principal, almacenes San Pedro, sala Francisco de Goya de la UNED, edificio de El Moliné, Museo Diocesano, sala de Cultura del Ayuntamiento, sala Francisco Zueras de la UNED, Librería IBOR, riberas del río Vero, etc, etc

Sin ánimo -ni posibilidad por razones de espacio- de ser exhaustivos, dado el alto número de eventos celebrados durante estas jornadas, se observarán a continuación algunas de estas exposiciones como muestra de lo que el festival persigue con su presencia en una población pequeña como es la ciudad de Barbastro y que, sin duda, consigue gracias a la colaboración de numerosos interesados y entidades públicas y privadas, muy especialmente al apoyo de un ayuntamiento y de una población que apuestan decididamente por la cultura.

Emergentes es un programa expositivo caracterizado por apoyar a artistas noveles y difundir sus proyectos aportando una visión del panorama fotográfico actual.  Se trata de una de las secciones más populares y plenamente consolidadas del festival a la que responden anualmente numerosos fotógrafos de España y del extranjero. En esta convocatoria se han seleccionado, de entre más de 130 propuestas de 17 nacionalidades, a 3 fotógrafos que han expuesto sus proyectos en la sala “Francisco de Goya” de la UNED de Barbastro, junto a otros fotógrafos de otras secciones.

Cristina Sieso (Zaragoza, 1987) con su proyecto “Inmarcesible” trabaja sobre las emociones y el recuerdo, sobre la memoria propia y ajena y el vínculo entre las personas, así como en la búsqueda de la esencia del ser en el territorio a través de su relación con la naturaleza y el paisaje.

María Romero (Badajoz, 1983) ha presentado el proyecto “Una casa propia -grafías para la supervivencia”. Esta creadora trabaja la fotografía como campo emocional, como vía de exploración de sus propias fronteras en el territorio desconocido de la vida. La fotografía en sí constituye un mero modo de soporte conceptual que, en cierto modo  podría sustituirse por el objeto fotografiado en sí. Son sus construcciones portátiles de papel las que le permiten desarrollar su verdadera vocación: la búsqueda de lo desconocido, con sus luces y sus sombras, en sus propios recuerdos, en sus obsesiones, en sus miedos y esperanzas, sin más meta en realidad que la de encontrar pistas para seguir buscando… María Romero reivindica la necesidad de “apropiarse” de una casa como espacio mental en el que existen diversas estancias, cada una de las cuales representa una búsqueda distinta. La caligrafía, el papel y los pequeños objetos transformados constituyen el denominador común de sus trabajos fotográficos. Las grafías que surgen del pensamiento y la emoción son aquello que le permite explicarse y seguir sobreviviendo y cerrar de alguna forma la herida provocada por la lucha constante entre lo racional y lo sensible.

El altoaragonés Sergio Sanz retoma en su proyecto “Haiku” el concepto de esta particular forma de la poesía japonesa y su base común, la concepción nipona del “Aware”, esa forma especial de melancolía que surge ante la fugacidad del tiempo y las efímeras fenomenologías con que se nos presenta la Naturaleza. Son breves poemas visuales a modo de agradecimiento, que el artista crea para celebrar todo aquello que la naturaleza nos brinda con generosidad y magnificencia. Frente a esta entrega incondicional de lo natural el creador pone en evidencia su crítica hacia lo social y denuncia la soledad total del individuo en el entorno humano y deshumanizado que le rodea. Un choque entre realidad social e intimidad que provoca en Sergio Sanz una reacción de especial hipersensibilidad creadora y que éste resuelve con un replegamiento casi  total hacia la soledad y la introspección. Una reacción sin duda negativa que, en este caso concreto, fertiliza en los campos creativos de la fotografía.

 

Los diálogos de Casa Ponz

Dominique Leyva y Joaquín Leyva han exhibido una obra de colaboración en la Librería Ibor de Barbastro que tan buena labor está haciendo desde hace unos años en la estimación y difusión de la obra de numerosos artistas aragoneses. Las imágenes de Dominique y los textos de Joaquín, se confabulan en una acción combinada y multidisciplinar para explorar las emociones provocadas por el paso del tiempo y, en general, reflexionar sobre la subjetividad y fragilidad de la existencia de lo humano y de sus acciones y creaciones.

Padre e hijo trabajaron conjuntamente durante el estado de alarma y bajo las medidas de confinamiento decretadas el pasado mes de marzo para acabar seleccionando las 18 imágenes (tomadas con el móvil) acompañadas por 18 textos en castellano e inglés basados en la filosofía clásica que presenta Beni Ibor en su pequeña -pero ya emblemática- sala de exposiciones. Las meditaciones sobre los interiores de la Casa Ponz (un inmueble en venta que Dominique encontró por casualidad y que su último propietario le permitió fotografiar sin restricciones) se plantean como vía metafórica válida (mediante un diálogo franco entre el nivel fotográfico-visual y el literario-filosófico) en aras de expresar ciertas sensaciones y emociones determinadas por la inexorable cualidad temporal de lo vital, y que se concretan en las huellas físicas, psíquicas y emocionales que el ser humano va dejando en su adaptación (o resistencia) a este proceso.

BFOTO es un festival pródigo en innovaciones e interesante a todos los niveles que merece sin duda ser apoyado por todos y que en los años próximos veremos muy probablemente crecer y enriquecerse en calidad y multiplicidad de propuestas.