El Rescate al que alude el título de la exposición de Fernando Martín Godoy en la Galería Carolina Rojo, va más allá de la reivindicación de un medio, la pintura, tantas veces dado por muerto como probada su vigencia. A Martín Godoy le interesa reflexionar sobre los diferentes estadios que atraviesa la obra plástica, en un recorrido que arranca del instante previo al acto creativo, y que, tras incorporarla al espacio vivido, público o privado, llega hasta su pérdida material y conversión en elemento para el recuerdo. Un ejercicio de metapintura al que todos estamos convocados. Como Frederick Wiseman en su documental National Gallery (2014), Fernando Martín Godoy nos sitúa ante el hecho artístico, invitándonos a encontrar nuestro lugar –como artistas, público, coleccionistas…–, quizá como focos de luz en un espacio construido con sombras. Una dimensión ideal para la reflexión y el diálogo.
El negro, en una infinita variedad de matices rota por la abrupta irrupción del blanco, constituye la base de su trabajo. Una reducción extrema de elementos, en lo cromático y también en lo geométrico, que ya fue ensayada por el suprematismo y el minimalismo, pero que en Martín Godoy dialoga con una tradición en el uso de formas puras desde lo figurativo en la que cabe situar a pintores norteamericanos como Charles Sheeler o Ralston Crawford. Así, Martín Godoy ha dado forma durante años de trabajo a un mundo propio, sujeto a una coherencia completamente ajena a fórmulas, dado que viene acompañado de un cuestionamiento permanente de la técnica, de los medios y del propio discurso. No es de extrañar que su nombre suela completar las enumeraciones de los pintores más destacados del panorama español y europeo del momento. La sutilidad y elegancia de su pintura, junto con la reflexión que contiene, lo hacen casi obligado.
En la primera de las series incluidas en la exposición, Alone in the Dark, Fernando Martín Godoy sitúa en un abismal negro a algunos pintores a los que admira. Una nómina inconclusa de la que forman parte figuras históricas como Paula Modersohn-Becker o Picasso, además de contemporáneos como Peter Doig y Adam Fuss, y compañeros de generación como Wilhelm Sasnal y Marcel Dzama. Todos, como él mismo, enfrentados a la soledad del acto creador, a la incertidumbre del lienzo en blanco.
En Colecciones actualiza el tema barroco de la quadrería en una sucesión de interiores domésticos realizados a partir de imágenes tomadas de internet. Espacios anónimos, ajenos a la identidad de sus propietarios e incluso a la representación de las obras que componen las abigarradas paredes: una sucesión de marcos yuxtapuestos, recuerdo geométrico, fantasmagórico, de las imágenes sustraídas. El acto de resignificar la obra artística al incorporarla a una colección que es también biografía.
La serie Vigilantes, recurre al formato de la miniatura en un grupo de tintas sobre papel encerradas en pequeños marcos rescatados en anticuarios. Focos de luz entre tanta penumbra, para llamar la atención sobre los custodios de las salas de museo, absortos en una vigilia ajena al devenir del tiempo. Figuras tan mimetizadas con su entorno como las retratadas por el fotógrafo Andy Freeberg en su serie Guardians. Ahora bien, Martín Godoy nos hace a todos vigilantes de esta y del resto de las series reunidas, así como de nuestro propio espacio.
Por último, en Retratos perdidos recupera para el público algunas obras destruidas o desaparecidas, solo conocidas a través de copias o reproducciones en blanco y negro. Cuatro retratos pintados por Annibale Carracci, Caravaggio, Velázquez y Goya, a los que devuelve la presencia física, después de actualizarlos. Un ejercicio que llama la atención sobre la historia de las obras de arte y la pervivencia de su memoria.
Durante la exposición en Zaragoza, la galería Carolina Rojo acudió a la feria de arte emergente JustMad6 con un solo project dedicado a Fernando Martín Godoy. El stand destacaba notablemente entre el conjunto reunido. Martín Godoy recibió el premio que MAG Mustang Art Gallery concede al mejor artista de la feria y la beca de la Outsiders Arts Foundation para realizar una residencia artística en Marfa (Texas). En continuidad con las obras expuestas en Zaragoza, la galería presentó en Madrid las primeras obras de una nueva serie de retratos protagonizada por modelos de grandes artistas: Madame Cézanne (Hortense Fiquet) y Françoise Gilot, modelos de Cézanne y Picasso. En lugar de recurrir a imágenes conservadas de ambas, Fernando Martín Godoy se vale de fotografías de otras mujeres con las que aquellas guardan cierto parecido. Una revisión del concepto de musa, convertida en un ser anónimo, y eclipsada por el genio.
Quedamos vigilantes, ante lo que venga a continuación.


