Muy frecuentemente, los avances en el estudio y la investigación de la historia del arte español vienen de la mano de la organización de exposiciones temporales con sólidos criterios científicos y de la celebración de simposios y encuentros académicos. Hay que destacar el papel que los Museos Nacionales desempeñan al respecto, liderando en muchas ocasiones la celebración de muestras —con la consiguiente edición de catálogos que acaban siendo publicaciones de referencia— y cediendo sus sedes a congresos y simposios. En 2015 el Museo Nacional del Romanticismo acogió un encuentro dedicado a las figuras de Federico de Madrazo y Carlos Luis de Ribera, en el 200 aniversario del nacimiento de estos dos autores claves para el estudio del arte y la cultura españolas del siglo XIX. Fruto del encuentro, el libro de actas fue editado en 2018 y, desde, hace un año, se encuentra disponible para su consulta gratuita en la web del Ministerio de Cultura.
Para los investigadores que trabajamos sobre la pintura española del siglo XIX, este libro alberga un enorme interés. En primer lugar, se presentan cinco capítulos de mayor extensión, dedicadas a aspectos menos divulgados de las biografías de estos creadores, así como a aportaciones sobre la época del Romanticismo. Amaya Alzaga analiza la estancia parisina de Federico de Madrazo, uno de los episodios clave para comprender la renovación que llevó a cabo de la pintura española, teniendo en cuenta las novedades francesas, analizando las relaciones del pintor madrileño con Ingres y sus discípulos. Carlos Reyero firma un capítulo destinado al estudio del ambiente artístico madrileño en la citada época, un periodo de efervescencia del arte y la literatura en la capital de España, con gran auge de los liceos, ateneos, los estudios de los artistas y las revistas ilustradas, todos ellos tribunas en la esfera pública para las nuevas creaciones artísticas y literarias. Carlos G. Navarro estudia las cartas inéditas de Carlos Luis de Ribera a Federico de Madrazo, un patrimonio documental de gran interés para completar nuestro conocimiento sobre estos pintores y su tiempo. María Dolores Antigüedad investiga las viejas y las nuevas colecciones en época de estos artistas. Por último, Mario Fernández Álvarez se dedica al estudio de la colección fotográfica del Museo del Prado, otro fondo patrimonial muy interesante no sólo para la investigación sobre la historia del museo sino para el conocimiento del arte español durante los siglos XIX y XX.
Completan la publicación las comunicaciones de Gloria Solache sobre los dibujos de Carlos Luis de Ribera en las nuevas adquisiciones del Museo del Prado. Tmabién la investigación de Nuria Lázaro sobre la joyería presente en los retratos de Federico de Madrazo —cuestión que ofrece nuevas lecturas sobre estas conocidas pinturas y sobre los personajes en ellas retratados—. Por su parte, Mercedes Pasalodos investiga la desconocida faceta de Federico de Madrazo como figurinista, una vertiente creativa que fue frecuente en los pintores de la Edad Contemporánea y que ha quedado relegada a un segundo plano que conviene revisar. Mercedes Pasalodos aporta aquí noticias sobre algunos diseños muy interesantes presentes en colecciones particulares. Pedro J. Martínez arroja luz sobre el papel de Federico de Madrazo en el mercado artístico nacional e internacional, un aspecto clave para comprender la fortuna comercial de ciertos artistas españoles como Francisco de Goya o Murillo. Helena Pérez analiza la interesante relación de Federico de Madrazo con el nuevo arte de la fotografía, aportando también interesantes obras pertenecientes a colecciones públicas y también privadas como las de los duques de Villahermosa. Raquel Sánchez analiza los lazos familiares y de amistad entre Federico de Madrazo y su cuñado Eugenio de Ochoa, investigando de qué manera el establecimiento de estos nexos contribuyó a la promoción de ambos autores. Por último, Charo Melero analiza la génesis de la colección de obras de los Madrazo en propiedad de la Comunidad de Madrid, organismo que posee más de 80 cuadros de esta importante saga de artistas.
En definitiva, hecho este repaso por las contribuciones de los autores del libro, pronto apreciamos una clara descompensación a favor de la figura de Federico de Madrazo. Dicha distribución es comprensible cuando se analizan las producciones y las biografías de ambos creadores, pues la de Carlos Luis de Ribera no sólo fue menor cuantitativa y cualitativamente, sino que además su participación en el ambiente cultural español de la segunda mitad del siglo XIX fue más humilde que la de Federico de Madrazo. Aun así, cabría esperar que en futuras publicaciones se aborde con mayor detenimiento la personalidad de Carlos Luis de Ribera, analizándose sus estancias en el extranjero como se ha hecho con Federico de Madrazo.
Ojalá en el futuro puedan celebrarse más encuentros científicos de este tipo, pero sobre todo que los hallazgos en ellos presentados sean recogidos en publicaciones tan cuidadas como la presente, pues sirven de gran ayuda a quienes en la actualidad nos encontramos completando tesis doctorales e investigaciones sobre este periodo de la historia del arte español.