Fabio Colella. Big Macedonia

El artista italiano residente desde hace unos años en España, Fabio Colella (Lecce, 1974), vuelve a la Galería Carmen Terreros Andreu para exponer Big Macedonia, una muestra explosiva de color y vitalidad que refleja el estado anímico actual del artista y que nos recuerda el colorido y la libertad de expresión de nuestros años ochenta, Los años pintados, como los denominaba Juan Manuel Bonet. Si entonces se venía de un arte duro, densamente politizado, comprometido, y se abogaba por una libertad total en forma, temática y color, ahora salimos de un tiempo difícil, unos años de aislamiento que han determinado, en todos los ámbitos, unas relaciones atípicas, hay que respirar y olvidar, dejar muy lejos todo aquello.

Colella, de formación académica, afirma beber de la escuela de la vida, se inició en la figuración, en el retrato psicológico. Sintiendo agotada aquella época, la necesidad de manifestarse con mayor libertad le lleva a un expresionismo abstracto que nos evoca las manchas de color de los  artistas americanos. Las obras que pudimos ver en 2020 en El universo de Fabio Colella, eran de gran riqueza cromática, con un colorido más atemperado que las que nos presenta en la actualidad, que tienen el color y el ritmo de la música caribeña que le gusta escuchar. Por un lado el autor quiere jugar con el significado de Macedonia, como territorio que a lo largo de su historia ha sido poblado por una diversidad de culturas, y por otro, con la suculencia y el colorido de una macedonia de frutas.

Trabaja con acrílicos tradicionales y esmalte industrial, confiriendo a su obra un efecto de vibración que le aporta un cierto movimiento. Su proceso creativo se divide en varias fases, tras un primer momento que define como visceral, en el que tiene que dejar la mente totalmente en blanco, llega la etapa de observación, en la que tiende a ver su realización con una mirada diferente. Sus composiciones son un equilibrio de manchas de color, unas superpuestas, otras encontradas, que en ocasiones hacen concesiones a la figuración. 

En la relación de planos queremos ver conexiones con los collages de Matisse. El contraste entre tonos fríos y cálidos da a la composición profundidad y movimiento. Las tintas planas confieren a la obra la inmediatez y frescura de un afiche. Colella domina la forma, la luz y el color, atreviéndose de manera libre y agresiva a grandes contrastes, rojos y verdes, negros y amarillos, que logra resolver con soltura. En su obra no hay ninguna pretensión, salvo la de liberarse totalmente, si algo nos sugiere es el verano, entendido como la estación del disfrute. Pero no es fruto del azar el resultado final de su obra, sino de una meditada elección de colores y superficies, precisos para conseguir la impresión deseada.

Su obra es intensa y luminosa, transmitiendo al espectador La alegría de vivir que Matisse nos hacía llegar en ese cuadro.