El Centro Cultural Mariano Mesonada tiene una variada actividad de cursos y talleres de arte que abarca también los cursos de la Universidad de la Experiencia (Universidad de Zaragoza) en los que se acercan al público temas atractivos, como el arte de Asia Oriental. Como complemento a uno de estos cursos y para poder ofrecer la visión directa de pinturas con unos principios y formatos muy diferentes a los de nuestra tradición pictórica, se organizó una pequeña exposición en la que se exhibieron desde el 16 de enero al 16 de febrero en torno a cuarenta pinturas de China y de Japón, la mayoría niponas, fechadas desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX de llamativas composiciones de gran modernidad, elegancia y delicadeza. Las pinturas proceden de varias colecciones privadas, entre la que destaca la colección llamada "Pájaro Profeta" del médico José Antonio Giménez Mas. Las pinturas que se expusieron representaban la esencia del paisaje y la naturaleza, principales temas de la pintura oriental. Unas reflejan la concepción clásica de paisaje oriental, basada en la estética del Taoísmo y el Budismo, mientras que otras se recrean en la belleza de la naturaleza en las distintas estaciones del año. El pino, el bambú, el ciruelo, el crisantemo, la orquídea, la garza, la grulla, las cascadas, los ríos, la montaña, la niebla, son los protagonistas de esta visión de la naturaleza por medio de la pintura. El color muchas veces desaparece, o tiene un protagonismo secundario, frente a la fuerza de la pincelada hecha en tinta negra (sumi-e). El formato de todas las pinturas expuestas es el alargado kakejiku (o kakemono), esto es, rollo para colgar. La pintura de Asia Oriental no se enmarca (como nuestros lienzos), sino que va montada sobre una superficie de seda o papel, que se puede enrollar en torno a un eje de madera. A este cilindro de madera se le añaden dos salientes (jikusaki), de madera, marfil, hueso o porcelana, que facilitan la acción de enrollar la pintura y que ayudan a mantener su superficie tersa y plana, al tiempo que permiten que sea enrollado para su almacenaje. Las pinturas enrolladas pueden guardarse en cajas de madera, que facilitan su conservación hasta su próxima exhibición. Con un marcado carácter didáctico, la exposición se completa con estas cajas hechas a medida, así como de todos los útiles empleador por los artistas de la técnica sumi-e: tintero, barras de tinta, pinceles, papeles, sellos para las firmas, etc. Además, la pintora Kumiko Fujimura realizó un taller práctico de caligrafía japonesa el último día de la exposición.