Exposición homenaje a Nietzsche en el bar Bonanza, Zaragoza

 

Exposición basada, como el año pasado, en las lecturas dominantes del pintor y dibujante Manuel García Maya, propietario del bar Bonanza, en Zaragoza, y lugar de encuentro de poetas, artistas plásticos y personas de muy variada índole. Lecturas dominantes que algún año serán homenajes a grandes compositores, de los que García Maya es un gran conocedor. Este año, siempre durante la última quincena de diciembre, es un homenaje a Nietzsche, coincidiendo con el 165 aniversario de su nacimiento. Los expositores, diez artistas plásticos, son clientes del bar Bonanza y corresponden a Manuel García Maya, como artista fijo, el diseñador gráfico Manuel Estradera, el escultor Steve Gibson y los pintores Emilio Abanto, Fernando Cortés, Edrix Cruzado, Germán Díez, José Luis Lomillos, también diseñador gráfico, Fernando Moles y José María Blasco Valtueña. Durante el acto de inauguración, el 16 de diciembre, como comisario de la exposición pronunciamos unas muy breves palabras acompañadas por un brindis en memoria del pintor Emilio Abanto, fallecido en fechas recientes.

Mínimos comentarios sobre las obras exhibidas como testimonio de una idea impregnada por la amistad. Manuel EstraderaManuel García Maya optan por un retrato del filósofo en un primer plano sobre fondos neutros, mientras que Emilio Abanto participa con una obra lejos del tema por su penosa enfermedad, de ahí que tras su muerte la seleccionara su gran amigo Fernando Moles, el cual colabora con un sugerente collage de carácter simbólico y presencia de diferentes figuras. Si Steve Gibson muestra a Cristo crucificado, José Luis Lomillos tiene un cuadro titulado Super hombre, aquí en alemán, como clara sugerencia a uno de los temas tratados por el gran filósofo, que en la obra se evidencia mediante una figura que vive oprimida por muros con sugerencias carcelarias. José María Blasco Valtueña lleva un gran altavoz de época con frase incluida, que alude a tu imagen reflejada en el espejo situada al fondo. Si Fernando Cortés participa mediante un collage al servicio de una poderosa abstracción, con ecos destructivos por su expresividad, Germán Díez se inclina por una interesante obra con el hacha como fascinante protagonista de matiz amenazador. Edrix Cruzado, para concluir, cuelga un cuadro titulado Estrella de oro, como traducción de Zarathustra. Abstracción pintada en negro intenso y muy suaves vibraciones blancuzcas, mientras que en la parte inferior, lado izquierdo, pega una caja de plástico, en cuyo interior hay tiras de papel con letras como alusión a lo escrito por el filósofo.