Exposición conjunta, de una pintora y un escultor, inaugurada el siete de marzo en el Espacio Adolfo Domínguez. Dos artistas de signo creativo muy distinto que encajan porque ocupan diferentes espacios.
Sobre la pintora Cristina Beltrán nos ocupamos en el número 16 de la revista AACA, septiembre de 2011, con motivo de su exposición en el bar Bonanza. Por entonces comentábamos: <<Pero hay algo, para los que seguimos su evolución artística, que ha cambiado, sin duda por mayor madurez pictórica a partir de la impecable técnica>>. Criterio que se confirma en la presente exhibición. Mantiene la línea temática de siempre, pues no olvidemos que la pintora hunde todo el sentimiento, múltiples vivencias, en su pueblo natal, lo cual provoca que la naturaleza vegetal sea eje indiscutible para que aflore con máxima naturalidad. Afirmábamos, en septiembre de 2011, <<que algo ha cambiado>>. Se trata de un elemento poético, exquisito, que nace, por fortuna, sin que la artista sea consciente, clave en el resultado final. Además de las citadas impecables composiciones, que ni se duda, los fondos abstractos sirven para enfatizar en la temática vegetal que vibra mediante dispares elementos formales, siempre con alta capacidad evocadora multiplicada por su palpitante y temblorosa belleza aupada por un impecable uso del color sin estridencias. Lo firme con lo delicado.
La exposición de Ángel J. Laín, titulada ´Sirenas`, aborda la figura femenina desde singulares parámetros, sin duda gracias a la diversidad de materiales que provoca el cambiante ámbito formal. Los rostros expresionistas, de muy cambiantes y diáfanos significados, sin olvidar alguna dosis erótica, guardan relación con una especie de apoteosis vía drama, pues nos encontramos con piernas mutiladas de muy dispar planteamiento formal, lo cual produce una especie de rechazo al confrontar la belleza femenina con su inmediata destrucción. Realidad de lo nunca deseado.