Estética de la representación: Los escenarios del protocolo: marco escenográfico y arquitectura

Los fastos protocolarios se desarrollan en una determinada escenografía, que puede ser efímera, pero que la mayoría de las veces es arquitectónica, por no hablar de arquitecturas efímeras, como los capelardentes reales de época barroca, marco escenográfico de rituales funerarios regios.
La arquitectura barroca de los siglos XVII y XVIII posee esa voluntad teatralizadora, ya que el Teatro impregna la vida cotidiana de esta época.
Las exposiciones internacionales se convierten en un marco expositivo de carácter escenográfico y muchos de sus edificios tienen un aire efímero, de modo que una vez finalizado el evento se destruyen, como ocurrió en la exposición de Paris de 1889 con la Galería de Máquinas, obra de Dutert y Contamin: en general la llamada arquitectura de “nuevos materiales” de la segunda mitad del siglo XIX, tiene la capacidad de reutilizar sus materiales, el hierro y el vidrio, para deconstruir sus edificaciones y construir nuevos espacios escenográficos que abriguen otros eventos. También ocurrió que el estilo Modernista, en boga desde 1890 hasta 1917, se utilizó por sus connotaciones triviales y frívolas para pabellones expositivos que luego se derribaron: en Zaragoza tenemos el ejemplo del Gran Casino, obra de Ricardo Magdalena para la Exposición Internacional de 1908, derribado con este argumento mientras permanecieron los tradicionales, eclécticos.
En estos espacios expositivos la nueva sociedad industrial daba a conocer sus productos y los arquitectos hacían gala de sus nuevos métodos constructivos en edificaciones modernas, con materiales de nuevo cuño, hierro y vidrio que apenas llegaron a Zaragoza, por su retraso y conservadurismo, en aquellos comienzos del siglo XX; muy diferente es el talante de la ciudad ante el nuevo milenio, pues la Expo 2008 se presenta ecológica y acorde con el desarrollo sostenible, criterios bien actuales.
 
LA ARQUITECTURA COMO MARCO ESCENOGRÁFICO EN ARAGÓN CONTEMPORÁNEO
 
LA ILUSTRACIÓN
 La época ilustrada posee en Aragón muchas connotaciones de la Edad Moderna y lo mismo sucede con su arquitectura, así las tradiciones del Barroco se funden con los lenguajes expresivos neoclásicos: Ventura Rodriguez envuelve la tramoya escenográfica de la Santa Capilla de la Basílica del Pilar de Zaragoza por un marco clasicista, pero la Santa Capilla, con su intercomunicación espacial y su “horror vacui”, protagonizado por el abigarramiento ornamental y escultórico, la exuberante obra de los Ramírez de Arellano, se convierte en un recoleto entramado adecuado para fastos teatrales dramatizadores, propios de la mejor escenografía del Barroco.
   Fiesta más tópica que la taurina no existe en España y entra dentro de las contradicciones de los ilustrados la afición a los toros, ese fue el caso de Goya y nos dejó su legado gráfico en su “Tauromaquia” y sus “Toros de Burdeos”. De época ilustrada es la plaza de toros de Zaragoza, diseño de Julián de Yarza y Ceballos, que hoy bien restaurada sigue albergando espectáculos taurinos. Pero, si nos referimos a arquitectura teatral propiamente dicha, el teatro principal de Zaragoza, obra en origen (1798) de otro Yarza, José de Yarza y Lafuente, hijo del anterior, sigue siendo el marco escénico por antonomasia de más prestigio, durante más de dos centurias.
LOS ECLECTICISMOS DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
El eclecticismo baraja numerosos estilos, elegidos en función de sus usos, con una voluntaria adaptación teatral de carácter simbólico, así los edificios religiosos adoptan el Románico o el Gótico, la arquitectura civil pública, el Gótico, mientras la privada puede inclinarse por aires renacentistas, neopalladianos. El neobizantino lo adoptan por su suntuosidad y el neomudéjar por sus connotaciones autóctonas.
Como ya hemos dicho, de los edificios de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, aunque introdujeron el Modernismo, como el Gran Casino, obra de Ricardo Magdalena, acabaron perdurando los de signo ecléctico, el caso de La Caridad, de este mismo arquitecto, como el Museo Provincial, éste con Julio Bravo, más acordes con el gusto de la aristocracia y la burguesía tradicional que tenía más peso en la ciudad; quizás por su aspecto suntuario pervive el Kiosko de la Música de Martínez de Ubago, con su cúpula bizantinizante, ahora marco escénico musical del Parque Primo de Rivera.
La nueva burguesía, de signo liberal, sí que adopta el Modernismo como marco escénico de su vida cotidiana, para sus clubs recreativos y sociales, como el Círculo Oscense, que surge por iniciativa de Manuel Camo, o el Casino Mercantil de Zaragoza, como sede de tertulias y punto de reuniones. Sus arquitectos, Ildefonso Bonells y Francisco Albiñana, son partícipes de esa mentalidad liberal, proclive al diálogo distendido en espacios públicos.
 
Casino de Huesca
Esta burguesía comercial aragonesa, gustaba de exibirse en la planta “principal” de sus viviendas unifamiliares en altura, modernistas, haciendo gala de su pujanza económica, gracias a una abigarrada decoración naturalista que solía concentrarse en fachada en las zonas “nobles” de sus casas, por lo que el balcón de esa planta principal tenía connotaciones de espacio entre semipúblico y semiprivado, en el que sus dueños asistían a fastos y procesiones, como las que relata con fruición Juan Moneva y Puyol en sus memorias. También los balcones servían a los novios para “pelar la pava” o hablar por improvisados “teléfonos” y a las pretendidas para observar sin ser vistas a sus pretendientes que rondaban la calle. La Casa Juncosa de Zaragoza, obra pionera (1903) de José de Yarza, puede servir como ejemplo. El Modernismo es el nuevo marco escenográfico de signo burgués.  

 

Casa Moneva. Zaragoza

 

Casa Juncosa. Zaragoza

Por su parte, el Regionalismo, constituye la escenografía arquitectónica del pensamiento regeneracionista, de esa pequeña burguesía radicalizada, crítica con el sistema liberal europeo. Al defender el costumbrismo español, abogan por una arquitectura tradicional, en ladrillo, como la propia casa (h. 1929) que Juan Moneva y Puyol, ese gran regeneracionista, le hiciera diseñar a su propio hijo, Jaime Moneva Oro, en la calle Sanclemente de Zaragoza, un emblema del regeneracionismo y el regionalismo aragonés, amenazada ahora por la especulación inmobiliaria. 
En 1917, terminada la Primera Guerra Mundial, se impone la sobriedad en los escenarios de la vida y la arquitectura se simplifica y geometriza, si bien España, al permanecer ajena a la contienda acumula un capital que a menudo repercutió en una construcción suntuosa proclive al decorativimo del Art Decó, que se convierte en sinnónimo de modernidad y progreso, como el edificio de Telefónica de Zaragoza (obra de Antonio Cañada, 1926-1927), en el que además trabajaban de las primeras mujeres liberadas, asalariadas independientes económicamente, aquellas telefonistas rodeadas entonces de clavijas y una jerga de cables, entre un murmullo tumultuoso y el ajetreo de los usuarios.
El “crack” de 1929 repercute en una mayor simplificación volumétrica en la Arquitectura, con ese Racionalismo, o Cubismo arquitectónico. Un año antes, el pionero Fernando García Mercadal, siguiendo las consignas de Gropius y Le Corbusier y para conmemorar el Centenario de Goya, erige el Rincón de Goya en el Parque Primo de Rivera de Zaragoza, una Casa de Cultura de inspiración francesa, con espacio expositivo, biblioteca de temas goyescos y sala de lectura: un ámbito cultural en un marco de volúmenes geometricos, que, en una ciudad en la cual, en palabras del arquitecto, “no se mueve ni la hoja de un rábano”, nadie entendió en su momento y aún hoy sigue arrinconado.
En 1932 algunos oscenses agraciados por la lotería deciden construirse sus nuevas viviendas en estilo racionalista y eligen esta nueva modernidad constructiva para los escenarios de su vida cotidiana; el mejor ejemplo es la Casa Polo, proyectada en 1932 por José Luis de León, quien implanta el arriesgado lenguaje plástico en el marco de la historicidad.
Tras la guerra civil se vuelve a los cauces tradicionalistas y durante la autarquía del franquismo las escenografías van desde la parafernalia estatalista al lenguaje escénico de tradición popular, en esta última línea, el Instituto Nacional de Colonización aporta soluciones modélicas en las Bardenas Cincovillesas y en Monegros, reconstruyendo los modos de vida agrícolas con el trasfondo político paternalista del nacional-catolicismo.
Durante el desarrollismo de los años sesenta los internacionalismos arquitectónicos se convierten en el escenario de la globalización, desde una pretendida modernidad y la imitación del modelo de vida americano. Esta tendencia se mantiene durante décadas y cuenta en Aragón con el ejemplo paradigmático de la sede de Ibercaja en Plaza de Paraíso, diseñado por Teodoro Ríos: las operaciones bancarias cuentan así con un marco suntuoso, con altos costes de mantenimiento.
Pero, la era de la globalización, desarrolla desde los años setenta hasta hoy la tendencia estética posmoderna, con una escenografía ecléctica y “kistch”, en compromiso voluntario con la fealdad y la desproporción anticlásica: contamos con el ejemplo zaragozano de la Plaza de las Catedrales, realizada en 1992 por Ricardo Usón y José María Ruiz de Temiño, quienes ofertan un amplio salón para actos cívicos ( históricos, por la proximidad del Foro Romano) y concentraciones pilaristas.
A fin de milenio, el post-estructuralismo y la Deconstrucción aportan la fractura de las escenografías arquitectónicas y anuncian el fin de una época: el el pabellón polideportivo de Huesca (1994), Enric Miralles desafió toda racionalidad y lógica constructiva, para asombro de ciudadanos y usuarios.
La Expo 2008 está aportando grandes reformas urbanísticas a la ciudad de Zaragoza, entre otras el planeamiento de las riberas del Ebro, que por fin va a convertirse en escenario de la vida pública, lejos de su abandono y marginación.
 


*  Texto preparado para el Taller de Introducción al Protocolo dirigido por Carmen Rábanos Faci y Ana María Escario Hernández en los Cursos de Verano de la Univ. de Zaragoza (Calatayud, 2-6 de julio de 2007).