Desde el pasado 15 de mayo hasta el 6 de julio del 2025, el museo de la ciudad de Teruel, acoge en sus paredes la extraordinaria muestra de Caterina Burgos, una exposición bajo el título “Esenciaeiou” y comisariada por Leo Tena.
Caterina Burgos es Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, especialidad Grabado. Premio Nacional de Grabado. VIII Edición de Grabado Contemporáneo organizado por la Dirección General de la Mujer en 2003. Comunidad de Madrid. Finalista en 2007 en el I Premio Nacional de Grabado “Ciudad de Valladolid”. Finalista en 2006 en el IX Premio Nacional de Grabado. Consejería de Empleo y Mujer. Comunidad de Madrid.
Caterina Burgos artista turolense, es una de las artistas más influyentes en el panorama del grabado español, nos muestra en esta exposición una retrospectiva de su obra de estos últimos 30 años, articulada a través de 4 series, “Infancia” “Máquinas” y “Mujeres Escalera”, a la que se incorpora la última de ellas, la serie “Esenciaeiou” en la que nos acerca a nuevos imaginarios de sus obras anteriores a través de sensibles esculturas de papel y collages, conformando un recorrido desde sus comienzos hasta sus últimas creaciones.
La primera de estas cuatro series es “Infancia”, vinculada directamente con su experiencia con la maternidad, donde la artista explora un mundo, el de la infancia y sus recuerdos, sus espacios, un universo que reaparece y al que se regresa, un lugar de recuerdo y de búsqueda, donde los objetos de nuestra niñez conforman un registro, un espacio o una metáfora en muchos casos del tiempo que se sostiene en aquel momento que tan bien recogen las obras de la artista. Cabe destacar la sobriedad y la nitidez con la que se desenvuelven las obras de esta etapa, emociones y sensaciones plasmadas con un cromatismo delicado y sutil que nos acerca a la voluntad de transmitir y experimentar ese viaje de ida y vuelta a la niñez.
La segunda de sus series presentes en la muestra retrospectiva corresponde a “Maquinas”, donde resuelve la nostalgia de la infancia con dar rienda suelta a la imaginación, que nos brinda unas creaciones surrealistas que mueven los resortes que articulan la vida, el alma y el corazón, son en palabras del comisario Leo Tena “más que juegos estéticos, son mecanismos de supervivencia, artilugios que inventamos para escapar cuando la realidad aprieta demasiado”(Tena, 2025; 5).
La serie que quizá cobra más importancia junto con las últimas creaciones, es la que tiene por título “Mujeres escalera”, es una apuesta por dar a las mujeres el lugar central que se merecen, no desde la idealización, sino desde una realidad, una identidad y colectividad sujeta por generaciones recogida ahora en obras que sobre el papel reflejan todas esas realidades múltiples, la vulnerabilidad y la fuerza, la resistencia y la capacidad de construir un sus propias escaleras, sus propias reglas, con las que alcanzar el mundo deseado, y completar de algún modo el viaje de la vida. Vemos como esas piernas convertidas en escaleras les brinda la oportunidad de crecer, de llegar donde antes no estaban, donde los peldaños se vuelven una alegoría del ascenso a la libertad deseada frente a las barreras impuestas.
Fue Con la obra «Escaleras invisibles, escaleras sin color», que pertenece a esta última serie, obtuvo el Premio Nacional de Grabado Contemporáneo de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid y su imagen fue elegida para la difusión del 8 de marzo de 2004.
La última serie que conforma la exposición de Caterina Burgos, nos adentra en un periodo de madurez creativa donde apreciamos una diferencia estética frente a sus obras anteriores, un minimalismo protagonista que junto con la incorporación del papel elevando su participación de soporte a elemento estructural de las obras, crean una nueva dimensión en la obra de la artista. Todas estas innovaciones junto con la repetición del motivo caligráfico de las cinco vocales del alfabeto, con el que recoge un medio de reproducción que nos ahonda en una forma estética de comunicación, a la que añade el collage y el uso de fragmentos de obras anteriores, pasando de las dos dimensiones a la práctica escultura móvil.
Del mismo modo, el uso del blanco y negro, el plegado del papel, el empleo de la caligrafía como imagen en sí misma, ejercen un dialogo intencionado y guiado con el espacio, un proceso simplificado por la forma pero complejo en el fondo, donde el concepto nos acerca a la experiencia de la verdadera complejidad de la obra del artista, la vuelta a lo esencial, a la dimensión humana,
A nivel técnico destacaremos el esfuerzo por aplicar la técnica para crear obras que desprenden una fuerte contemporaneidad, por todos es conocida la complejidad y la precisión que se necesita en el desempeño de las diferentes técnicas del grabado, en cuanto a utilización de diferentes soportes, técnicas de entintado así como de estampación y de los soportes y materiales empleados, es por eso que el despliegue técnico del que podemos disfrutar en esta exposición nos brinda una oportunidad esplendida de recorrer obras que aúnan técnica, concepto y personalidad.
Estas piezas de tirada única, que emplean técnicas clásicas como el aguafuerte y la aguatinta o la punta seca, pasan de emplear el hierro o el cinc como matriz, donde se expresa cada tono, cada línea o las múltiples texturas, marcas precisas o plegados escultóricos, a configurarse cómo elementos que ocupan el espacio con una preeminencia y entidad propias, rompiendo el academicismo y marcando la personalidad y el carácter de esta artista.