Esculturas en material cerámico de Yanka Mikhailova; Cerámicas de Lola Royo

   Yanka Mikhailova inauguraba exposición el 7 de mayo, en la galería Grisselda, con motivo del excepcional CERCO. Exposición titulada Perpetuum Movile y cada obra igual pero añadiendo un número. Esculturas y placas de 2014.

    Ambas propuestas, por las placas para colgar y las esculturas, obedecen al mismo espíritu temático, dentro de un perfecto color y una técnica minuciosa e impecable. Paciencia absoluta con el tiempo sin límite. Las placas son un modelo de refinamiento y con increíble capacidad evocadora a través de un tenedor, una cuchara o de pequeños objetos que aluden y evocan a cambiantes tiempos pasados, como pequeñas ruedas o el afán del hombre por volar. Todo en su sitio. Algunas esculturas tienen movimiento con extrañas formas, de ahí el natural contraste entre realidad e imposibilidad. Ni digamos el indescriptible contraste entre el pasado formal que se fusiona al eterno afán del hombre por volar mediante medios inverosímiles tipo un huevo de avestruz o el equivalente a lonas.

    Toda la exposición, según hemos sugerido, adquiere una hipnótica capacidad evocadora, en una suerte de obras que son de ahora y de antes, lo cual significa que la artista domina el tiempo desde parámetros muy cambiantes, en el sentido del ahora y el antes nacido hace siglos que es ahora. Fusión del pasado y el presente.

 

    Exposición en la galería Grisselda, del 20 de junio al 20 de julio, de una ceramista vieja escuela, pues nacida en Zaragoza, el año 1964, fue de las que participa con sus obras en la plaza San Felipe junto con otros ceramistas, de modo que cada domingo por la mañana se creaba un suculento ambiente. Los ceramistas son como la arcilla, nunca se acaban, pues no olvidemos que modelar barro con las manos es subyugante y se fusiona con nuestros ancestros. Resistencia. A la cerámica creativa, en España extraordinaria desde siempre, hay que defenderla con mordiscos permanentes. Que deslicemos estas frases, en pleno año 2014, nos da pudor, pero es muy vergonzoso que siga tan minoritaria. Adelante.

    Lola Royo Viñedo presenta un amplio conjunto de obras hechas entre los años 2009 y 2014, con las esculturas como lo más reciente. Se puede comenzar con los collages, hechos mediante acrílico, cerámica y papel, en los que plantea muy variados temas, en una misma obra, con énfasis medio surrealista e intensos colores. Tenemos, por tanto, desnudos femeninos, atractivos labios rojos de mujer flotando por ahí, casas, figuras infantiles, rostros de mujer sublimados por belleza, siempre enigmáticas y atractivas, e incluso el tema político en Francotirador.

    Las esculturas en material cerámico plantean varios temas. Recortes y Guantánamo abordan la represión política desde un total impacto visual, mediante una figura masculina en situación agónica y otra atada sobre una silla y varias fotografías con el mismo tema. Conjunto muy bien logrado. Asimismo, obras como Niña de agua I y II, en la misma línea, se basan en una cabeza de mujer como prototipo de gran belleza. Nos queda Intemperie Norte, con el mismo atractivo rostro que en las dos anteriores. Pero hay un cambio. El rostro se corta por la mitad, desde luego visto de frente, y el lado derecho tiene una estructura geométrica con sus correspondientes huecos, que en realidad son los restos de un piso y sus habitaciones. ¿Quién vivió allí?, ¿Qué drama ocurrió? Muy buen contraste entre la belleza femenina y el vacío geométrico.