Esculturas de José Manuel Belmonte Cortés

 

En el Museo Pablo Gargallo, desde el 25 de febrero, se inaugura la exposición Belmonte. Naturaleza del Alma, con prólogo de Rafael Ordóñez Fernández que define con absoluta precisión las características del escultor cordobés José Manuel Belmonte Cortés, nacido en 1964, de larga trayectoria artística y numerosa obra en espacios públicos. Obra realista y algunas con toques expresionistas incluyendo los rostros.

Las esculturas son de resina de poliéster, lo cual posibilita las muy forzadas posturas de algunas esculturas, según puede observarse en la serie Hombre pájaro, 2008, con cada figura masculina desnuda, de gran fuerza física, que lleva una especie de gorro casco para mostrar lo más parecido a un antiguo guerrero. Lo mismo puede afirmarse, en cuanto a la postura forzada, en L´anima se ne va, 2010, cuya figura masculina se apoya en el dorso de la mano izquierda sobre una estructura geométrica. Queda lo que puede definirse como dos series temáticas. La serie “obesa”, por el aspecto del personaje masculino, consiste en una figura desnuda que adopta diversas posiciones: flotando en el aire mediante cuatro globos, El vuelo, 2009, de rodillas sujetando varios libros sobre las manos en cruz según la costumbre en algunos colegios al principio de la dictadura franquista, El castigo, 2010, sentada sujetando con una mano la típica pajarita de papel, El mar ya está en calma, 2009, mirándose al espejo con camiseta y calcetines, Y…tú quién eres?, 2010, arrastrando un juguete, con calcetines y un pie sobre el típico aro para jugar, Como un niño, 2010, con alas, Desde arriba, 2013, y la serie manzanas, por la manzana como protagonista, en obras tipo Siete pecados, 2013, con una figura más que famélica tipo campo de concentración nazi y siete manzanas al lado, Pecado, 2012, con figura femenina desnuda lanzando al aire cuatro manzanas, Esperando pecar, 2013, con rostro masculino a punto de atrapar una manzana, cuatro versiones pero solo con el rostro del obeso mordiendo una manzana, Peca, 2014, y dos obras consistentes en un desnudo de mujer sentada sobre cada sillón, en una a punto de morder una manzana, La lujuria, 2013, y en otra con manzana entre los muslos, junto al pubis, titulada La invitación, 2013, por lo visto a la espera del hombre deseado.

Entre los guerreros época antigua a definir, el anciano obeso que produce una sensación medio repugnante, suponemos que es la intención del artista, y la elemental reiteración de la maldita manzana como gran pecado simbólico para el que se lo crea, la conclusión es que sentimos una especie de rechazo total hacia el conjunto de las esculturas, quizá también porque todo está muy forzado perfil gratuito. Se salvan las dos esculturas con la mujer sentada en dos sillones pero eliminando ambas manzanas.

Museo Pablo Gargallo, Zaragoza

Número 34

Marzo 2016
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Vocal de la Junta Directiva de AACA, miembro de AECA
Fecha de recepción: 29/3/16
Fecha de aceptación: 30/3/16
image_pdfimage_print