Esculturas de José Luis Casas; Ditirámbico, de Sergio Abraín

     En la galería Demodo Gráfico, desde el 5 de junio, tenemos las excelentes esculturas de José Luis Casas, León, 1979, que ya expuso en la zaragozana galería Zeus. El artista, en su ajustado prólogo, comenta: En esta exposición hay una lectura deconstructiva que implica un doble proceso semántico: fragmentar y recomponer para retornar al origen del bloque. Y así, ampliar su capacidad simbólica: se abren las paredes y asoma el interior de un rastro pretérito. Resuenan los ecos del vacío. Exacto. Sentido radical del poderoso y refinado volumen y énfasis del vacío interior abierto a múltiples evocaciones y cambiantes formas abstractas geométricas.

    Al margen de alguna obra sobre pared, una de madera y metal con incorporación de colores como azul y rojo, las esculturas exentas, siempre excepcionales, son de madera, madera y piedra, hierro y aluminio, madera y granito, hierro, madera y acero inoxidable o hierro y fibrocemento, lo cual orienta sobre las muy cambiantes propuestas para captar colores naturales y texturas, siempre al servicio de una intachable obra poderosa saliéndose hacia fuera, con el permanente y variado juego de la recta y del citado vació interior, que posibilita un cambiante juego de luces y sombras hacia territorios como si fueran cuevas abiertas al exterior pero cargadas de enigmas según sea la imaginación del espectador. La recta, decíamos, traza entrantes y salientes para crear volumen, mientras que la madera, símbolo de la naturaleza vegetal, y los demás materiales, símbolos industriales, se fusionan si procede para mostrar un maravilloso tejido geométrico. Todo conjugado de maravilla, al servicio de lo que podríamos definir como inmóviles esculturas abstractas geométricas con dosis expresionistas según sean las formas y el propio material. Explosión y vacío, serenidad, recta y hueco.

 

    Ditirámbico-Emisores metalíricos, es el título de la exposición de Sergio Abraín en la galería Demodo Gráfico del 11 de abril hasta el 25 de mayo, que obedece al desarrollo temático desde tres cambiantes panoramas unidas bajo la misma mano pictórica. Sergio Abraín, en su aclarador prólogo, comenta, entre otras consideraciones, que es una narración sobre la poética de lo diverso, una alquimia de la duda entre lo natural y lo artificial. Un ritual de pequeños abismos melancólicos fuera de un terreno fijo, fuera de un discurso vital único. Las huellas de un caminante urbano, lleno de contradicción. Su hijo Galo, sin embargo, se centra en el prólogo a través de las obras con tema erótico, mediante coherentes citas de Apollinaire, George Bataille y el Marqués de Sade. Entre otras puntualizaciones afirma: ´L´art, pour l´art`, el arte, por el arte, por el placer de definir esa línea entre lo arbitrario y lo determinista, por hacer de algo obvio, algo sugerente, por crearle un fondo a la banalidad. Y qué puede haber más banal, más placentero, más sugerente y a la vez más complicado que lo que alimenta nuestros deseos más morbosos y que reprimimos incesantemente.

    Exposición compleja por la numerosa obra dentro de variados planteamientos formales que dividimos en tres bloques. Los cuadros de mayor formato son abstracciones geométricas, con o sin espacio, e incorporación en dos cuadros de sus característicos gises, blancuzcos y negros, mientras que en otros añade diversos colores. Obras excelentes, con inmovilidad formal, dentro de tan personal línea nacida hace años, con muy leve capa matérica y un toque latente de frescura. En otras ocasiones nos hemos extendido sobre este período.

    También tenemos una soberbia serie, titulada Emisor metalírico, con la figura femenina como protagonista, que puede mezclar con elementos mecánicos como contraste formal. Erotismo latente, sugerido, sin olvidar una obra con el órgano sexual femenino en un primer plano. Como variante tenemos la serie Emisor, mediante varias obras con sus típicas bandas y latentes sombras humanas entre misterios insondables. Vive y respira una especie de vitalidad general desde su envolvente vacío.

    El conocedor de su obra habrá quedado muy sorprendido con el tercer bloque. Sergio Abraín dispara otro tipo de imaginación mediante caprichos por los materiales y las formas, incluso el protagonismo de una calavera, que en pequeño formato tienen una cambiante capacidad evocadora. Todo dentro de lo que definimos como escultopinturas. Obras que vemos imaginativas y excepcionales, pues resulta muy complejo partir de dispares ideas y realizar un variado circuito.

Galería De Modo Gráfico, Zaragoza

Número 27

Junio 2014
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA y Vicepresidente de AECA
Fecha de recepción: 27/6/14
Fecha de aceptación: 27/6/14
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