Entrevista con el pintor Ignacio Fortún

Ignacio Fortún expone rural necesario de 22 de marzo a 20 de abril, en la Galería A del Arte.

El mundo rural se manifiesta en sus diversas facetas, nos encontramos con un medio muy cercano a la ciudad por aproximación, o por mimetización. Paisajes en los que quedan las huellas de lo que ha sido ese mundo, que dio vida y sustento al hombre, y que ahora vemos abandonado. Otros paisajes en los que la naturaleza vuelve a tomar posesión de lo que le pertenecía, invadiendo, camuflando los vestigios dejados por el hombre.

Vemos lo que son espacios metafísicos, a la manera de escenarios, en los que aparentemente hay falta de seres animados, pero son los objetos, las casas, las farolas, los coches, los bidones, los edificios, la propia calle vacía, lo que nos transmite sensaciones muy humanas, a veces dolorosas. El artista ha dotado a sus criaturas animadas o inanimadas de actitudes propias de seres vivos.

Descubrimos paisajes que miran, depósitos que protegen, velan y sustentan a su pueblo, iglesias que se asoman en Fuendetodos de forma parecida a El perro de Goya.

Los corderos son el hilo conductor de la exposición, ellos nos guían desde el Inicio del viaje,  al Interior, lo que es el auténtico mundo rural donde hay vida, lo que representa la permanencia del hombre en el territorio, hasta el Paisaje prometido, valle ideal a donde se dirigen, hacia la promesa visible de agua y vegetación. La cigüeña toma posesión de los ingenios humanos, dominando el paisaje desde su atalaya. La vaca, que tenemos que adivinar oculta entre la vegetación que avanza. Y por último la figura del hombre como creador de todo lo que le rodea, del huerto, del invernadero, del riego, de las construcciones.

El soporte de estas composiciones es metal, zinc o aluminio, atacado con ácidos para que nos aporten distintos efectos y dotarlas de gran expresividad. Las tonalidades tierras, sienas, tostados, dorados, azules, violetas, verdes… cálidas o frías, nos dejan sensación de luz cenital, de calma, de melancolía, el tiempo se ha detenido. Ruinas, abandono, podemos pensar que estamos ante el último de los románticos.

Hacemos algunas preguntas al autor:

Pregunta: ¿En cuánto tiempo se ha gestado esta exposición?

Respuesta: La exposición se ha realizado a lo largo de tres años del 2008 al 2011, con intervalos de más o menos trabajo, porque he hecho otras cosas. 

P: ¿Por qué dos metales distintos como soporte? Podía haber sido sólo zinc o sólo aluminio.

R: La primera obra es en zinc, la primera y la última es en zinc, por nada, porque se me habían terminado las planchas de aluminio y seguí con el zinc.

P: ¿Con qué te encuentras más a gusto trabajando, con el aluminio o con el zinc? 

R: Me gusta el cambio, todo cambio te da la tensión que precisas para ir descubriendo. La mancha que te da el zinc es oscura, la que da el aluminio es blanca, los matices son distintos, el aluminio me ha proporcionado lanzarme a utilizar más color, al haber más mancha blanca es mejor apoyo para el color, vibra de otra forma, lógicamente. La mancha blanca me ha dado posibilidades de trabajar más en el color, reafirmarme más con azules o verdes, colores más olvidados, más difíciles para mí, porque siempre trabajo con tierras, con sienas, ese era el cambio. 

P: ¿Cómo ha surgido esta exposición?

R: El camino que yo he seguido, ha sido trabajar la exposición partiendo de esta obra inicial, en torno al paisaje rural, al paisaje más reconocible, más común, el que puede representar una geografía común, cercana a Zaragoza, o la provincia, no buscando unos paisajes rurales concretos, si no ver lo que me contaba el paisaje rural que estaba más cercano, ya que cuando te desplazas, vas buscando otro paisaje, que te aporte unas características arquitectónicas o de patrimonio… Es rural necesario en cuento al rural sencillo, común, el que vive, el que se mantiene produciendo, sujeto a la tierra.   Parto de esas ideas, de ese tipo de viaje a calles y lugares en los que habitualmente no nos detenemos, son lugares concretos en muchos casos, pero yo no pretendo representar esos lugares concretamente sino hablar de un paisaje más amplio, intercambiable, se pueden cambiar unos por otros aunque no estén en el mismo lugar. Que, de alguna forma, el espectador se pueda identificar, como cuando pintas un barrio de una ciudad, casi siempre estás pintando casi todos los barrios de muchas ciudades, ya que tienen características comunes. Aquí por ejemplo la báscula de Cetina (Báscula), hay lugares que son reales y otros que están en la memoria, otros lugares los he ido a revisitar, los tenía en el recuerdo de viajes anteriores y he ido buscando un paisaje que tenía en la memoria para rehacerlo. Este es Chiprana, un pueblo al lado de Caspe, que tiene una especie de montículo encima del Ebro, me resulto curioso la potencia y la fuerza que tenía en la vida del pueblo el depósito del agua, como protegiendo al pueblo, la vida del pueblo, como alimento, una especie de gotero que va suministrando el agua (Sonoro Chiprana).

P: ¿Y los corderos?

R: Este es el último cuadro de la parte que corresponde a los corderos en la exposición (Interior), es el elemento vivo en el paisaje que representa al hombre, representa la permanencia del hombre en el territorio, la economía, siempre que ves corderos en el paisaje es que hay vida en el pueblo. 

P: ¿Y esta invasión de la naturaleza que oculta las ruinas de alguna construcción?

R: Aquí hablaríamos de la despoblación (El último habitante), el último habitante es una vaca, es un paisaje que podemos encontrar en el Pirineo o Prepirineo, un paisaje en que la vegetación se ha adueñado de las antiguas construcciones. En éste (Paisaje inundado) volvemos un poco a eso, un modo de vida que está también en abandono, la inundación con el agua como elemento natural que se acerca. Son construcciones casi de tipo medieval que están todavía presentes, en algunos casos se utilizan para recoger ganado.

P: ¿Paisaje prometido?

R: Este es un cuadro totalmente marginado, que partió de cuatro líneas que tracé un día y me surgió la idea, se titula paisaje prometido porque dentro de la exposición es como una promesa para esos seres, ya que ves que la exposición es un planteamiento de paisaje duro, aquí es un paisaje fértil, hay agua, las ovejas se dirigen hacia un lugar que va a ser de acogida. Este otro (Inicio del viaje), podría ser el primer cuadro de la exposición, como si el cordero nos fuese llevando por todos los cuadros.

P: ¿En este vemos otra vez la huella del hombre?

R: Este es uno de los cuadros que más me gustan (El huerto y la laguna), es quizás el más extraño, es el agua y la tierra, el hábitat del hombre que ha transformado la naturaleza, el dentro y fuera, el huerto.

P: ¿Y esta mezcla de construcciones?

R: Esto recoge una imagen de pueblos cercanos a Zaragoza (Casa sobresaliente), recoge una tipología de calle muy cercana, un poco anárquica, donde destacan construcciones nuevas sobre la tradición popular, hay un poco de anarquía, conviene ver el paisaje urbano rural como la manifestación de un carácter. Así como hay regiones o pueblos en los que hay una comunión con el habitante y la construcción popular, aquí la construcción popular se considera vieja, fea, y hago lo último, traslado lo moderno, que es la ciudad, porque considero mi patrimonio pobre, si vas a otros sitios no ocurre esto, se conserva el patrimonio, hay un orgullo de ese patrimonio. Si aquí  tú le dices a alguien que tiene una casa encalada, que eso es arquitectura popular y que tiene mucho valor arquitectónico, ellos creen que tienen una casa vieja y que le tienen que poner mármol en la fachada. Es una mentalidad que es propia de la tierra, la da el paisaje. Esto es a la entrada de Caspe (Como una ciudad), es una representación de la arquitectura de los 70, en un pueblo en el que hay un desarrollo y construyen como en la ciudad, con el mismo esquema, la rotonda con la fuente que le da valor, y casas altas. Si haces fotos desde el interior, puedes estar hablando de cualquier ciudad. 

P: ¿La única figura humana?

 

 
Los proyectos del hortelano 2010 mixta/aluminio 90×90 cm

R: Esto está recreado en un huerto que encontré en Ejea (Los proyectos del hortelano), esta serie de cuadros representan lo que sería la población más desarrollada, el pueblo grande, la pequeña ciudad, donde hay aspectos que de alguna forma se relacionan con la ciudad, la imitan, pero a la vez está el huerto. Podría ser una ciudad también con las construcciones más grandes, un puente que atraviesa una carretera, este es un puente real que existe en Ejea, los invernaderos, y aquí está la única figura que aparece en la exposición, el único hombre, se titula los proyectos del hortelano, lo que quiere es poner al hortelano como creador, como el hombre que ha generado esta obra que es suya, el huerto, los proyectos, lo que hay en el invernadero, lo que genera, lo que hace, como creador, como alguien que genera una riqueza, un valor.

P: ¿La historia?
 

La historia. Viejo caserón en Ejea 2009 mixta/aluminio 83 x 125 cm

R: Aquí volvemos a Ejea (La historia. Viejo caserón en Ejea), es un cuadro que gusta mucho, yo no pensaba que iba a gustar tanto, porque lo veía como un edificio muy determinado, que no iba a encajar tanto dentro del criterio de la exposición. Esta es una historia, este cuadro lo pinto porque hace tiempo vi una noticia en El Heraldo, este edificio se iba a derribar, pero se hizo una denuncia porque es un edificio de principios de siglo, de tradición agrícola, podría ser un comercio, no sé muy bien, pero me quede con esta historia, y se titula así, la historia. Toda la manzana está abandonada, también es un cruce de caminos.

P: ¿Estos árboles tienen cualidades humanas?

R: Este cuadro parte más de la memoria, pero también de imágenes recogidas, de dibujos, es Paisaje que mira, mira hacia algo indeterminado, al vacio, cuando me plantee titular el cuadro, lo que yo sentía es que el cuadro estaba mirando, que miraban los arboles, que miraba la casa. Ese punto de indeterminación de espacio que se sugiere al otro lado, es lo más importante de la obra.

P: ¿Son unas eras? ¡Qué cielo!

 
Gran escenario 2010 mixta/aluminio 90 x 133 cm

R: Aquí volvemos al paisaje más arraigado entre nosotros, el paisaje de Monegros, o podría ser una estepa (Gran escenario), al principio no supe cono titularlo, dije es como un gran escenario en el que parece ser, hay unos actores que van a salir de las casas, va a ocurrir algo. No es un cuadro fácil, no es de los que más gustan, tiene dureza, pero es muy cambiante, el cielo es muy atractivo, para mí lo más importante era un apunte que había tomado, estas dos construcciones casi iguales, casi gemelas, es lo que generó el cuadro. 

P: ¿El coche de Goya?

R: Esta es una imagen de la zona alta de Fuendetodos, después dije pues si esto es un coche y es Fuedetodos… por eso lo titulo el coche de Goya.

P: Todo es rural, pero hay composiciones con predominio de construcción, que es el pueblo, o en determinados casos, la pequeña ciudad, y otros con dominio de la naturaleza.

R: Lo que marca el principio es construcción y lo que marca el final es más naturaleza, ese de Alcalá de Ebro, es el último, lo que hago con estos cuadros es un recorrido visual, con zonas que he querido revisitar, pero todavía me falta una parte del territorio que trata de la relación con el agua, con el Ebro, y de aquí sale este cuadro, que se titula El ingeniero y la cigüeña, esto es una torre construida en medio del Ebro para pasar la sal de Remolinos al otro lado, donde había un molino, pasaba por unas sirgas con vagonetas colgando. La relación entre el ingeniero, la construcción y la naturaleza. 

Este otro (Corrales sobre la ciudad), sería lo más rural cercano a Zaragoza, Juslibol,   todavía mantiene las características rurales.

P: ¿Los colores son todos cenitales? 

R: Depende de cómo veas el cuadro, si que puede dar esa sensación, quizás eso se ve más desde fuera que desde dentro, para mí es una mirada más inconsciente, puede dar esa visión más fría, a veces el metal, este cuadro por ejemplo el cielo es puro metal, pero creo que no resulta frío.

P: Yo creo que al contrario, el metal da tonalidades totalmente frías, pero los cuadros resultan cálidos. 

R: Sí porque hay un planteamiento en la exposición que es trabajar el color todo lo posible. 

P: ¿A partir de ahora va a haber cambio con respecto al soporte de las obras?

R: Por un lado he estado practicando en tabla, ahora me apetece más la tabla que el lienzo, porque me gusta la resistencia del metal, hay algo en esa resistencia que me atrae más, y eso lo encuentro en la tabla. Tengo ideas, pero ahora no te las voy a contar. Hay una cosa que está clara para mí, la magia que me da el soporte, me va a costar encontrarla en otro material, pero quiero ir buscando nuevos registros.

P: ¿Y con respecto al tema?

R: Sobre el tema se irá viendo, cuando terminé la serie Tránsito[i], no tenía idea que me fuese a llevar a esto. Era una exposición muy cerrada, dura. Y de repente dije voy a despejarme un poco, y descubrí que en los pueblos de aquí al lado hay un paisaje, hay algo que te está hablando continuamente, y dije es algo con lo que puedes trabajar, y surgió esto.  Lo próximo no lo sé, tengo cosas que me rondan la cabeza.

P: ¿Con respecto a las luces, ahora no introduces focos de color, como en otras ocasiones?

R: Si, no es necesario verlos con luz de color, lo que sí que se puede ahora es quitar la luz a un cuadro para verlo sin esa luz directa. Por ejemplo, este paisaje es real (En la noche), es Gallur, un cuadro de los más metafísicos de la exposición, es un pequeño guiño al Ebro y a la luz, la farola se enciende según te mueves.

P: ¿Qué proyectos tienes?

R: La idea ahora es cerrar el círculo y devolver cuadros a los lugares donde habían surgido. Esta exposición va a ser itinerante, irá a Ejea, Caspe y posiblemente a Calatayud.



[i] Tránsito, Galería Pepe Rebollo, Zaragoza, 2008.