Enhorabuena por el premio concedido por la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte.
-Desde la postmodernidad es ya una asentada moda museística el “diálogo” entre el patrimonio de diferentes épocas históricas, pero no resulta tan habitual encontrar el arte y la museografía más actuales en las salas de los museos diocesanos. Hay famosos ejemplos extranjeros, como el Kolumba en Colonia, pero también en España nos vamos renovando: buen ejemplo son los museos aragoneses de arte sacro. ¿Cuáles son los modelos seguidos y las claves para el éxito en el caso de Teruel?
La incorporación del arte contemporáneo a un Museo de Arte Sacro como el de Teruel está dentro de un proceso de reflexión muy amplio, que supera el marco de lo estrictamente museístico. Dicha reflexión parte de un análisis de la Historia del Arte y de la constatación de que la Iglesia ha sido en muchos momentos el principal promotor de las artes, protagonismo que ha ido disminuyendo desde las primeras vanguardias artísticas hasta hoy. Recuperar una parte de este protagonismo es uno de los objetivos.
Por otra parte, se trata de dinamizar el papel del Museo de Arte Sacro, de aproximarlo a nuevos públicos, con nuevos mensajes y una imagen más actual, sin perder el espíritu tradicional de un museo de estas características. Unir tradición y modernidad en el mismo espacio fue la mejor solución que se nos ocurrió.
-La veterana Asociación de Museólogos de la Iglesia en España (AMIE) está también revitalizándose, en buena medida gracias a la incorporación de seglares en los equipos que gestionan esos museos. Tú mismo eres un ejemplo de eso, y además has sorprendido con tu versatilidad y has tendido muchos puentes, particularmente con la titulación de Bellas Artes en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, donde eres Profesor Titular de Historia del Arte. ¿Os lo habíais planteado así desde el principio?
Efectivamente, en la última reunión de la AMIE se congregó un buen número de seglares que trabajan al servicio de sus respectivos museos diocesanos. En los últimos años, la Iglesia ha considerando la incorporación de personal especializado, de técnicos que gestionen su ingente patrimonio artístico.
En cuanto a los puentes tendidos con la Universidad, casi se podría decir que un momento clave para que el Museo de Arte Sacro tomara la decisión de incluir el arte contemporáneo entre sus actividades fue la implantación de los estudios de Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza en el campus de Teruel. Muchas instituciones entendían lo importante que esta titulación podía ser para la vida cultural de la ciudad. Nosotros quisimos dar un paso adelante para colaborar en que esto fuera así. Comenzamos ofreciendo el espacio del patio cubierto para la organización de exposiciones y hemos seguido avanzando en esa línea.
-El premio de AACA se os otorgó por el protagonismo del arte contemporáneo en vuestras actividades, dentro y fuera del museo. Resúmenos por favor los hitos más importantes de esa presencia, también en años anteriores, y cuéntanos en qué medida nuestro premio os está animando a continuar en esa dirección.
El patio del obispado, desde la última remodelación del edificio, se convirtió en un hermoso salón para la celebración de todo tipo de actividades culturales y sociales. Ha acogido numerosas exposiciones, sobre todo de fotografía y pintura, pero también conciertos, instalaciones… Como decía, también ha acogido exposiciones de los estudiantes de bellas artes en el patio del obispado.
Las primeras exposiciones realizadas dentro de las salas del museo propiamente dicho vinieron de la mano de artistas turolenses y de profesores de la titulación de Bellas Artes. Recordamos la instalación de José Prieto y Vega Ruiz, la exposición de grabados de Francisco López, las fotografías de Soledad Córdoba, o la exposición conjunta de Gene Martín y Leo Tena. Pero sin lugar a dudas, el acontecimiento más relevante fue la convocatoria del premio nacional de arte joven Spiritu, en colaboración con la Fundación Térvalis. Con este premio, se ha conseguido movilizar el interés de un gran número de jóvenes artistas de toda España.
Sin duda vuestro premio nos anima a seguir trabajando en esta línea. Siempre se agradece recibir reconocimientos por la labor realizada, pero en este caso lo valoramos extraordinariamente por venir de una asociación como la vuestra.
-Aún son pocos los miembros de AACA en Teruel y su provincia, donde querríamos ayudar a impulsar el sistema del arte contemporáneo. Ojalá este premio abra nuevas vías de colaboración, aumentando vuestra participación en nuestra revista, en la que nos gustaría contar con más reseñas de las exposiciones y eventos turolenses. ¿Qué se te ocurre que podríamos plantear de cara al futuro, trabajando conjuntamente con otras instituciones y colectivos?
Sin duda, una de las acciones que se podrían llevar a cabo sería reforzar la presencia de AACA, dando a conocer sus actividades entre los estudiantes de Bellas Artes de Teruel. También invitamos a todos los miembros de la asociación que lo estimen oportuno a que presenten posibles proyectos expositivos en nuestro museo. Finalmente, anunciar que la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte queda incluida en la lista de entidades cuyos miembros pueden entrar gratuitamente en el museo de arte sacro con la presentación de su carnet de asociado.