Entrevista a Marta PCampos (nombre artístico de Marta Pérez Campos)

P.: Antes de comenzar con las preguntas más cercanas a una entrevista, me gustaría pedirte que recomendaras un libro sobre arte y tecnología y por qué de esa recomendación.

R.: Voy a huir del ensayo, prefiero proponer uno de narrativa, aunque, a mi parecer, tiene toques ensayísticos. El libro que recomendaría, aunque es difícil escoger solamente uno, es “Todos los museos son novelas de ciencia ficción”, de Jorge Carrión. La razón principal es la manera en la que en su argumento se mezclan realidad y ficción y como, de paso, presenta proyectos reales de artistas contemporáneos.

 

P.: Sin salirnos del área del código informático empleado en las artes, no puedo quitarme de la cabeza esa frase donde dice: "el arte,(…) se ha visto en una sencilla y a la vez vasta dicotomía: la del trabajar para el ornamento de una ciudad por venir con la tecnología como aglutinante, o en la de trabajar para recuperar la ciudad de las manos de quienes, además, dicen tener la tecnología." Tú has demostrado que el código es dominable desde la maestría en las artes, lo que de salida te otorga ventaja frente a quienes dependen de terceros, y yo pienso que eso un gran salto adelante. ¿Ves posible el control del código por parte de las artes de forma normalizada? ¿Estamos lejos, cerca?

R.: Sinceramente, pienso que depende del país desde el que se habla. Por ejemplo, en España todavía estamos lejos de entender como artísticos la mayor parte de los proyectos que se realizan con código, a menos que tengan un marcado componente visual y espectacular. Sin embargo, si esta pregunta la planteamos en otros países europeos, como Austria o Alemania, el tema cambia. Y ya no hablemos de EEUU o Japón, por poner dos ejemplos en los que ya hace tiempo que el perfil en el que se une el arte y la tecnología en una persona es común desde hace años. Creo que poco a poco el mundo del arte, o al menos, las cabezas de los que creamos se irán abriendo más y más a estas manifestaciones artísticas por las posibilidades que abre.

 

P.: En tus trabajos de base tecnológica hay una clara presencia del pensamiento estético. En ocasiones incluso muy directo. Esto no casa con cierta corriente que apuesta por convertir el arte y la artista en una mera proveedora de servicios, donde el aparato reflexivo debe quedar por detrás de un videojuego divertido, una instalación decorativa o un vídeo satisfactorio ¿De haberla, dónde está la frontera entre las artes y la más elemental industria del capitalismo del entretenimiento?

R.: Para mi, el valor y belleza de un proyecto artístico recae en su capacidad para cuestionar algún aspecto de la realidad, del momento en el que ha sido creado. Se trata de una opinión totalmente personal, pero pocas veces me resultan interesantes aquellas piezas que apuestan por el artificio o por lo que simplemente resulta agradable. Necesito que haya algo detrás que me lleve a alguna parte. Considero que ahí estaría la frontera entre arte y entretenimiento, en que me sienta afectada de alguna manera tras haber visitado la exposición/el proyecto.

 

P.: Al recibir el Premio de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte al artista aragonés o residente en Aragón menor de 35 años que haya destacado por su proyección artística, el día de la entrega del premio agradeciste a varias personas lo que en algún momento de tu carrera habían podido hacer por ti. Siempre me he preguntado por la manera de lograr que la carrera artística tenga mayores visos de sostenibilidad en el tiempo, lo que parece complicado de no haber un cambio a nivel de políticas y ya no hablemos a nivel legislativo. ¿En qué ha cambiado la carrera de una artista emergente, si es que ha cambiado algo, en la forma de trabajar para lograr la sostenibilidad del oficio?

R.: Considero que la idea de artista emergente es tramposa ya que se asocia a una edad determinada y es posible que un artista esté 'emergiendo' más tiempo que lo que se considera normal. Es como la idea de artista joven, que sea hasta los 35 años, me parece que está desajustado con la realidad en la que vivimos. Pero bueno, eso es otro tema. No sé en qué ha cambiado la carrera de una artista emergente, pero puedo hablar desde mi situación particular en la que, en la actualidad, tengo que compaginar el desarrollo de proyectos con trabajos precarios. A su vez, tenemos que estar siempre alerta de las convocatorias que van saliendo de becas, premios o residencias, por lo que como puedes imaginar, convierte nuestra existencia en algo bastante extenuante. Imagino que esto no ha cambiado mucho en los últimos años, ni creo que tenga mucha pinta de cambiar en los venideros. En la entrega del premio agradecí a personas que me han ayudado, ya que considero esencial contar con una red en la que poder apoyarte y que tenga en cuenta tu trabajo. Me parece muy necesario intentar crear tejido y huir de la competitividad. Si dependiéramos únicamente de nosotros mismos y de las instituciones la cosa se nos complicaría todavía más.

 

P.: Acerca tu obra 1914-2014 te habrán preguntado muchas veces, sobre todo por la polémica que se generó (cosa que como sabes, a algunos nos sorprendió y molestó). Así que quiero aprovechar estas líneas para, al hilo de tu trabajo de aquel entonces, preguntarte por el futuro de la representación de los datos. Parece que encontraste un campo donde "nobody expects the Spanish Inquisition", o lo que es lo mismo, donde las artes tienen un fuerte peso en lo relativo al trabajo con datos, lo que sin duda levantó suspicacias. Ahora que han pasado algunos años, ¿has vuelto sobre tus pasos con aquel proyecto? ¿Pîensas en el arte y los datos como un nicho general de trabajo?

R.: La verdad es que una vez presenté el proyecto en varias salas y realicé talleres, cosa que era parte fundamental, no he vuelto a él. Quizá en el futuro lo retome de alguna manera, pero por el momento he preferido continuar por otras vías. En ocasiones pienso que es un proyecto que podría haber 'explotado' más, pero mi manera de trabajar se basa más en indagar sobre un concepto y ver cómo puedo materializarlo, una vez hecho, tiendo a centrarme en otra cosa.  La visualización de datos me parece un nicho de trabajo muy interesante, pero creo que desde la aparición de la IA el interés ha girado mucho en esa dirección, aunque creo que poco a poco se está desvaneciendo el hype.

 

P.: Tengo una última pregunta que tiene que ver con tus incursiones en la educación universitaria. ¿Cómo ves el futuro de la educación superior en las artes?

R.: El futuro de la educación superior en las artes lo veo complicado, pero como en cualquier rama de las humanidades. Mi experiencia como docente en educación superior es breve, por lo que tampoco tengo una opinión muy formada, pero sí que tengo la sensación de que, al igual que todos los trabajos, se está precarizando cada vez más y eso tiene sus consecuencias en la educación que recibe el estudiantado. Quiero ser optimista y pensar que las cosas mejorarán, pero ahora mismo las condiciones no son las deseables.

 

La entrevista se terminó con el vº Bº de la artista el día 23 de diciembre de 2024.