-Comenzasteis este año 2016 recibiendo el premio AACA al mejor espacio expositivo sobre arte contemporáneo y lo acabáis con el premio Artes & Letras de Heraldo de Aragón en la categoría de Difusión Cultura e Innovación. Tras más de once años creciendo vivís un periodo triunfal, superando en éxito a otros festivales semejantes de arte urbano. ¿Cuáles eran vuestros modelos iniciales y donde están ahora vuestros referentes nacionales e internacionales?
-En los comienzos de Festival Asalto no teníamos modelos de referencia. Hay que tener en cuenta que el Asalto es el primer festival de arte urbano que se realizó en España. Existían actividades similares asociadas a grandes conciertos o festivales de música pero estaban alejadas del planteamiento que tiene un festival como el Asalto.
Lo que sí teníamos eran artistas referencia o intervenciones en el espacio público que nos generaban cierta inquietud y que nos estimulaban para avanzar en una línea mas o menos marcada. Línea que con el paso del tiempo podemos decir que ha conformado el espíritu de Festival Asalto.
En los últimos cinco o seis años han proliferado un sinfín de festivales por todo el mundo lo que, entre otras cosas, produce un aumento en el tipo de prácticas desde el punto de vista organizativo o de enfoque. Nos fijamos mucho en esto sobre todo para intentar no cometer ciertos errores que creemos que se están produciendo.
De entre los festivales del citado panorama, nos parece especialmente interesante el festival Bien Urbain que se realiza en Besançon (Francia) y con el que tenemos una muy buena relación.
-¿Teméis que con la madurez y la consagración os llegue el desgaste? Ya no sois artistas rebeldes al “asalto” de la ciudad, casi os habéis convertido en cultura oficial, o al menos eso os reprocharán los emergentes ante vuestra trayectoria asentada y el apoyo del establishment, culminado con premios… ¿En qué medida se van incorporando al equipo nuevas generaciones?
-Como propuesta cultural y artística que es el Asalto creemos que la clave está precisamente en combinar aquellas variables que hacen que Asalto tenga éxito.
Cierto es que con una trayectoria de diez años el Asalto es conocido y reconocido pero no por esto deja de sorprender año tras año y facilitar la creación artística tanto de artistas con trayectoria como emergentes.
El “asalto” está precisamente en esa sorpresa que cada año es diferente y que cada año ilumina, cautiva, hace disfrutar, aprender, reflexionar y hasta genera pensamientos críticos.
Aunque el núcleo organizativo de Asalto seguimos siendo la mismas cuatro personas, cada año, el equipo humano que organiza Asalto se enriquece más, lo que produce una retroalimentación que sin duda influye en nuestra evolución.
-Se supone que los grafiteros tienen como código de honor respetar las pintadas de otros colegas. ¿Cómo se explica la inmisericorde vandalización de todos los murales pintados este año en el parque Delicias?
-Sí, pero es que el tipo de intervenciones que se llevan a cabo en el marco de Festival Asalto no son grafiti. Puede que algunos de los artistas que participen provengan del grafiti o sean, además de artistas, grafiteros. Pero en cualquier caso hay un abismo entre las normas del mundo del grafiti más purista y los códigos que emplean los artistas urbanos.
El trabajo en el espacio público está tan expuesto a la vandalización en términos tangibles como a la crítica en términos dialécticos. Desconocemos las verdaderas causas que podrían explicar lo ocurrido, aunque una hipótesis apunta a que se juntaron reacciones propias del grafiti más básico con algunos silogismos de temática política y totalmente equivocados.
-¿Ya tenéis decidido donde tendrá lugar el festival del año que viene y alguna idea sobre los murales que se harán? ¿Y sobre las actividades complementarias?
-No, todavía no está decidido el lugar o zona de la ciudad donde se desarrollará el festival. Cada año resulta más complicado encontrar una zona que ofrezca buenos espacios de intervención. Lo que sí que queremos es aumentar la oferta de actividades complementarias enfocadas a la formación y divulgación.
-Supongo que, a la vista del éxito, volveréis a intervenir por tercer año consecutivo en las paradas del tranvía. Continuaréis también desarrollando señalética y la difusión mediante códigos QR?
-Las paradas del Tranvía de Zaragoza son un soporte tan difícil como interesante en términos de visibilidad. La colaboración establecida la valoramos como muy positiva y volver a intervenirlas es más que posible aunque todavía hay que ver cómo.
-¿Cómo es que no tienen todavía cartelas identificativas los murales de anteriores festivales? Parece que desde el Ayuntamiento estaban dispuestos a poner esos rótulos para informar a turistas y locales, favoreciendo así la apreciación y respeto de ese patrimonio. ¿No sería bueno que se gestionase como museo de arte urbano?
-Nos parece más interesante contribuir a redefinir que el espacio público como lugar para la expresión artística y que los ciudadanos veamos esto como algo positivo y enriquecedor en todos los sentidos. Puede parecer utópico pero creemos que sólo cuando la Cultura cala y forma parte de nuestras vidas, se puede conseguir ese respeto. No obstante, que las intervenciones estén rotuladas podría ayudar a su identificación.