Querido Julio, enhorabuena por el premio, muy merecido, a este libro tan hermoso. Yo he disfrutado mucho leyéndolo a pequeños sorbos, para saborearlo mejor, porque rebosa inspiración y es precioso, gracias también a su estupendo diseño e ilustraciones. Será un producto editorial a la altura de los tesoros que acumules en tu casa, pues supongo que llevas toda tu vida consumiendo y coleccionando interesantes cómics. ¿Cómo surgió esa pasión y por qué decidiste dedicarles tu documentada tesis doctoral, en la que está basada esta publicación?
Muchísimas gracias por tus amables palabras, Jesús Pedro. Me hizo mucha ilusión este premio porque viene de parte de todos los compañeros de la asociación y reconoce además una parte muy importante de mi trayectoria investigadora, la tesis doctoral. El trabajo de Prensas de la Universidad de Zaragoza con la edición ha sido muy bueno. Hace poco recibimos el Premio a Mejor Monografía de Artes y Humanidades dentro de los XXVI Premios Nacionales de Edición Universitaria.
Sobre el coleccionismo, lo cierto es que no. Tengo muchos cómics en casa pero, en buena medida, han sido fuentes que he ido recopilando para mi tesis doctoral o revistas y libros que he adquirido para otras investigaciones o proyectos. Cuando estudiaba Historia del Arte acudía a exposiciones, veía películas o leía historietas, sin que una afición ocupara más tiempo que otra. De esta manera, cuando decidí elaborar una tesis doctoral opté por uno de los medios de expresión que me parecían más interesantes. El cómic había recibido pocas aproximaciones desde la disciplina, a pesar de su apabullante poder narrativo y visual. Me pareció interesante tratar de aportar mi granito de arena para seguir consolidando la ampliación de los límites de la materia a los medios de masas y su carácter artístico.
Es decir, mi interés por el cómic ha surgido en el seno de la Historia del Arte. De hecho, tuve como referente a historiadores entre los que se encuentra Juan Antonio Ramírez, que abrió la disciplina al análisis de la historieta. En la actualidad, la historia del cómic es una parte muy importante de mi vida y una de mis principales líneas de investigación.
Tu referida tesis doctoral, titulada Intermedialidad en el cómic adulto en España (1985-2005) partía de una amplia panorámica previa sobre el boom del cómic español hasta su crisis a mediados de los años ochenta. De esa base ha surgido otro libro, una especie de precuela, Creatividad e independencia. Colectivos de cómic durante la Transición, también publicado en 2022 por la Universidad de La Laguna. Allí el relato histórico se remonta hasta el tardofranquismo y tu atención se centra más que en trayectorias individuales en iniciativas colectivas y sus plataformas de expresión; pero el volumen se cierra con muchas entrevistas personales, incluyendo algunas mujeres. ¿Está desarrollándose una revisión del cómic desde perspectivas de género?
Efectivamente, la tesis doctoral partía de la crisis de las revistas del conocido como boom del cómic adulto de los años ochenta, para rastrear los caminos que siguieron los autores a partir de ese momento. Esta investigación me permitió analizar la influencia del cómic en la pintura, el cine y la ilustración a través de figuras como Nazario, Miguelanxo Prado o Max. Creatividad e independencia abarca el momento anterior y ha sido una de las primeras investigaciones extensas que he emprendido tras la tesis.
Existen cada vez más aproximaciones al cómic desde una perspectiva de género. De hecho, Prensas de la Universidad de Zaragoza acaba de publicar Mujeres dibujantes de cómic español en los años del boom(1975-1992), un libro que es el trasunto de la tesis doctoral de Arantza Argudo. Estoy muy agradecido por haber podido formar parte del tribunal de dicha tesis cuando yo acababa de defender la mía. Fue una lectura enriquecedora que se sumaba a muchas otras que en los últimos años han configurado un verdadero corpus sobre cómic y género. Encontramos dentro de la teoría nombres como el de Marika Vila, autora pero también estudiosa y doctora en el tema. Abren una vía clave para comprender el medio.
En todo caso, este libro publicado por PUZ muestra que tu trayectoria tras la tesis doctoral va marcando caminos propios, abundando en la interrelación entre el cómic y otros medios. Tu planteamiento ha sido el contrario al habitual, pues tradicionalmente se ha considerado la influencia de las artes en el cómic, mientras que tú abordas las derivas desde este medio hacia la pintura, el audiovisual, la ilustración u otros caminos creativos. Lo justificas, con razonamientos sociológicos, sobre todo por el fin del boom de las revistas españolas que permitían vivir de su trabajo a los creadores, quienes tuvieron que buscarse otros medios en el cambio de milenio. ¿Pero esa deriva fue un fenómeno español o pudiste comprobar durante tu estancia de investigación en Francia, donde el cómic sigue boyante, una similar intensificación de transferencias del “noveno arte” a otros campos creativos?
Como muy bien comentas, la interrelación entre el cómic y otras artes es una de las vías de trabajo que más me interesan y en la que me encuentro más enfocado. Creo que queda mucho por explorar en ese sentido.
Sobre la comparativa con Francia, es una muy buena pregunta. España tiene una idiosincrasia particular como país en el contexto de Europa Occidental, compartida parcialmente con Portugal. Los dos países ibéricos estuvieron dominados por dictaduras hasta bien entrado el siglo XX, por lo que muchas influencias culturales y creativas llegaron o no pudieron implantarse hasta más tarde. Pero, además, en el territorio del cómic nuestro país tiene una tradición muy rica y extensa. Todo ello condiciona buena parte de lo que ocurre en los años setenta y ochenta, aunque existen paralelismos con otros contextos. La desaparición progresiva de las revistas periódicas centradas en las viñetas sucede en numerosos países. Francia no es una excepción, pero existe un aspecto clave: su mercado es más fuerte que el nuestro en muchos sentidos. Algunas de sus revistas pudieron mantenerse y se formaron colectivos de autores que marcaron tendencia a nivel internacional (fue el caso, por ejemplo, de L'Association). De esta forma, existen transferencias entre el cómic y otras artes, pero no tan destacadamente vinculadas a la crisis de las revistas.
Sí que es cierto que el país vecino ha sabido integrar en las últimas décadas, dentro de una industria multiplataforma, al cómic, la ilustración y el cine de animación. No significa que no existan problemas: la precariedad de las autoras y autores es quizás uno de los más complicados.
Un atractivo especial en tu libro premiado es el reclamo excepcional de personalidades fascinantes que son los principales protagonistas de capítulos muy elaborados: Javier Ballester “Montesol”, Ernesto Murillo “Simónides”, Nazario Luque, Miguelanxo Prado, Francesc Capdevilla (Max)… Pero queda llamativamente menos desarrollado el capítulo “Otras vías” en el que destacan aragoneses como Antonio Altarriba y Luis Royo ¿Tu siguiente libro podría quizá ser un estudio enfocado específicamente al contexto aragonés?
Son autoras y autores increíbles. A muchos de ellos tuve la suerte de poder entrevistarlos. Conocerlos en persona y aproximarme a sus trayectorias fue una de las partes más bonitas de la investigación.
Así es, Aragón es el siguiente contexto que estoy explorando a través de una exposición en la que tiene un importante papel el catálogo. En octubre inauguramos en la Sala África Ibarra del Edificio Paraninfo la muestra Los ochenta dibujados. Cómics de la movida aragonesa, donde tendremos originales, materiales y reproducciones de Antonio Altarriba, Samuel Aznar, Calpurnio, Alberto Calvo, María Pilar Herrero, Luis Royo o Strader, entre otras firmas.
¿Qué otros planes tienes entre manos? Diriges la estupenda revista Neuróptica: Estudios sobre el cómic, que publica Prensas de la Universidad de Zaragoza. En ella se nota mucho tu impronta, pero también las líneas de investigación más potentes en nuestro Departamento de Historia del Arte, así que imagino que más temprano que tarde publicaréis algún monográfico sobre el manga japonés. Ojalá encauces también a tus colegas que escriben allí o con los que vienes colaborando en congresos u otros eventos, para que se unan a nuestra Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, de la que eres eficientísimo secretario. Necesitamos savia nueva en AECA y AICA, para ampliar su membresía y, paralelamente, abrirnos a campos artísticos emergentes.
Es un placer ser secretario de AACA, sobre todo porque puedo trabajar con profesionales como tú, Jesús Pedro. Cuando era alumno de Historia del Arte siempre pensaba que quería un futuro ligado al departamento y a todos vosotros, a los que sigo admirando.
Neuróptica fue fruto de la generosidad de Antonio Altarriba, mi gran referencia profesional y personal. Antonio dirigió la revista en los años ochenta y, cuando le propuse recuperarla en una segunda época, nos cedió la cabecera. Desde entonces, hemos intentado mantener la esencia de la publicación: trabajar la historieta de forma seria y rigurosa, trabajando especialmente en la internacionalización de la revista. El número tres fue publicado con el apoyo del Proyecto Europeo COST iCOn-MICs (Investigación sobre el cómic y la novela gráfica en el área cultural ibérica).
Sobre el monográfico, ¡exacto!, la idea de plantear una propuesta sobre manga es algo que llevamos pensado bastante tiempo y que esperamos poder desarrollar en próximos números. Y, desde luego, si Neuróptica o cualquier proyecto sobre medios de masas puede atraer a historiadores del arte y a más miembros para AACA, AECA y AICA, mucho mejor.
De cara al futuro, trabajo para mantener los proyectos que hemos desarrollado en los últimos años, como la propia Neuróptica, los Congresos Internacionales de Estudios Interdisciplinares sobre Cómic o la Fundación para la creación e investigación en cómic. El arte de volar. Pero también busco abrir nuevas líneas de investigación que me permitan seguir aprendiendo sobre el arte y la cultura contemporánea.