Juan Madrigueras es artista urbano, pintor, dibujante y arquitecto. Ha realizado stencils en calles de Zaragoza, Lisboa, Madrid y Londres, entre otras. Le entrevistamos con ocasión de su reciente exposición, Orografías, en el Palacio de Montemuzo.
Juan Madrigueras no es tu nombre ¿Por qué un pseudónimo?
Llevo ya más de diez años jugando al juego de los heterónimos, eso que según JohnBanville consiste en “fingir ante los demás que eres otra persona y ante ti mismo que no eres tú”. La ilegalidad de alguna de mis obras justifica de manera práctica la decisión. Pero el heterónimotambién aporta poéticas propias del street art, de las tradiciones activistas y de otras muchas disciplinas.
Juan Madrigueras es el nombre que utilizo para desarrollar un trabajo artístico que me permite explorar otros terrenos fuera de la profesión de arquitecto (que es mi actividad principal). Aunque he de confesarte que a veces este juego de falsas identidades no es sencillo y acabas como decían en ‘Tomates verdes fritos’, que no sabes si rascarte el reloj o darte cuerda al culo.
¿Por qué Juan Madrigueras?
Si te digo que María S. Sklodowska, Charles Edouard Jeanneret, Terrence Gene Bollea, Michelangelo Merisi, Louise Veronica Ciccone, Doroteo Arango Y Karol Józef Wojtyla son MarieCurie, Le Corbusier, Hulk Hogan, Caravaggio, Madonna, Pancho Villa y Juan Pablo II, comprobarás cómo hombres y mujeres a lo largo de la historia has engañado a sus semejantes con lo más íntimo de su nombre. Así pues Juan Madrigueras también es fruto del engaño y procede de la traducción castellanizada John Burrows, el supuesto nombre falso que Elvis Presley habría tomado para alejarse de la fama volver al anonimato tras fingir su muerte. Un guiño entre impostores.
¿Cuáles fueron tus inicios como artista? Has viajado mucho y desempeñado muchos oficios, en la actualidad das clases en la universidad ¿Cómo han influido estas actividades en tu obra? ¿Cuál es tu formación artística?
Dibujo y pinto desde que tengo uso de razón. He tenido épocas de menor intensidad, pero siempre que tengo la oportunidad recurro al lápiz. Los viajes han contribuido mucho a definir mi manera de expresarme. Hasta el momento no he encontrado mejor remedio para alejar el tedio de la soledad que dibujar.
Mi formación en arquitectura también me ha influido a mirar la calle y mi entorno con otros ojos. aunque en en campo del arte me considere un completo diletante.
¿Cómo defines tu última exposición?
Mi última muestra se titula ‘Orografías’ y se acaba de clausurar en la sala de exposiciones del Palacio de Montemuzo (Zaragoza). La exposición trata de un tema que ya venía avanzando en muestras anteriores aunque con una técnica muy distinta: la necesidad que tienen los grupos humanos de diferenciarse y de buscar algo con lo que identificarse, alguien a quien seguir y al que admirar. De ahí surgen los ídolos y este proyecto trata de poner en perspectiva tanto el origen como el significado de la idolatría e indagar de manera gráfica sobre los procesos de construcción de los ídolos, sus modos de representación, adoración y transformación.
Háblanos de los ídolos
A lo largo de la Historia y de la Prehistoria el ser humano ha creado multitud de ídolos y ha destruido otros tantos.
Se denomina "sagrado" a cualquier cosa digna de veneración y respeto o de una importancia tal que se considera irrenunciable. El concepto “profano” deriva de una noción latina que puede traducirse como “delante del templo”. Lo profano, por lo tanto, es aquello que no está dentro del templo: es decir, que no forma parte de lo sagrado. El paso de lo sagrado a lo profano ha sido constante a lo largo de los tiempos y lo continúa siendo hoy en día, siendo de especial actualidad si prestamos atención a la revisión o juicio de la historia y de los personajes bajo el prisma de los valores de la sociedad actual.
A míme interesa mucho este paso de un extremo al otro, así como el identificar a los ídolos de hoy en día. Diversos y controvertidos, con perfiles sagrados y también profanos, resultan un perfecto retrato de la sociedad que los adora y ensalza.
Como artista urbano ¿Has trabajado en colectivos, de forma individual o de las dos maneras?
En mis inicios fundé un colectivo con amigos llamado Yomimoko, con el que participamos en varios festivales de creatividad y arte urbano. Casi todos teníamos formación arquitectónica pero no teníamos la capacidad o la posibilidad real de desarrollar una carrera en el ámbito de la construcción (ya que acabamos nuestros estudios en la parte más dura de la crisis, tras la burbuja inmobiliaria) . Decidimos juntarnos, movidos por nuestro interés afín por las herramientas gráficas, la participación social y la ilusión por tratar de dar respuestas arquitectónicas a a problemas no estrictamente arquitectónicos. A nivel individual he tratado de continuar con ese tipo de trabajos más cercanos al campo del arte, que me permiten una mayor libertad creativa y que me ayudan a seguir profundizando en mi interés por las narrativas gráficas, los procesos urbanos y todo aquello relacionado con los márgenes o la periferia arquitectónica.
¿Qué son tus cuadernos? ¿Por qué agendas?
Son cuadernos de vida. En mis cuadernos los trazos funcionan a la vez como un diario, como manera de fijar mis reflexiones y como punto de partida para creaciones de tamaño mayor.
¿Qué fueron primero: los cuadernos o el arte callejero?
Los cuadernos. Las obras que plasmo en la calle son siempre planificadas previamente e intento elegir muy bien el lugar en el que son planteadas para tratar de reinterpretan la ciudad como contenedor de experiencias. Mi propósito es el de intentar revelar y reactivar espacios cargados de significado y que generalmente son ignorados u olvidados por la mirada rutinaria del ciudadano y para ello siempre tomo notas y esbozos en mis cuadernos que luego desarrollo con diferentes técnicas.
¿Qué técnica empleas en la calle?¿Sigues realizando arte urbano o lo has abandonado para trabajar en el taller? ¿Los cuadros son una evolución en el soporte de tu pintura? ¿Ha llegado un momento en que necesitas una forma más pausada de trabajo?
Me gusta el formato stencil o las stickers de gran formato, por su inmediatez y por la potencia que adquiere la repetición. También me valgo del formato instalación para intervenir en los espacios públicos y del soporte en madera de gran formato para los trabajos en taller. Los formatos evolucionan y me encanta experimentar con ellos, pero el fin siempre es el mismo. Dibujar y pintar, es la manera que tengo de observar el mundo y aplicarle una mirada crítica.
Tu dibujo es minucioso, muy trabajado, no imagino un artista de elaboración rápida ¿Cambia tu modo de trabajo según lo realizas sobre papel, cuadro o muro?
En mis cuadernos hay de todo, a veces esbozos rápidos, dibujos y proyectos sin terminar y otros que por la circunstancia o motivación, acaban desarrollándose de una manera más minuciosa o elaborada y saltan al formato cuadro o muro. Yo lo tomo como un ejercicio liberador y necesario. Todos tenemos nuestros monstruos, dudas y anhelos que tenemos que sacar los y hacerlos evolucionar de alguna manera. Con el tiempo he comprobado que a la gente le es más fácil acercarse a ellos si se plantean en forma de creación. Envidio a los que consiguen comunicarse y contar sus historias mediante poemas o canciones, para mí lo fácil es hacerlo pintando o dibujando. Lo importante es encontrar una manera de hacerlo.
¿Qué material empleas en tus obras y por qué?
Me gusta utilizar materiales bastante pobres o reciclados como soporte. Empleo los tableros de madera OSB (utilizados en la construcción para delimitar las obras, proteger montacargas, como embalaje…) por su textura irregular y tono cambiante, que ofrece cierta resistencia y contraste al acrílico y pan de oro que suelo superponerle. Trato de llevar al máximo esta dualidad de materiales en la que queda bien delimitada la representación de elementos ligados tanto a lo sagrado como a lo profanos y las paradojas que se dan entre ambos conceptos.
Acabas de clausurar tu última exposición ¿Qué proyectos tienes? ¿Qué linea de trabajo vas a seguir?
Aprovechando la clausura de Orografías, he decidido dar por concluido mi proyecto drink&sketch, en el que realizaba dibujos de cuaderno en cafés y bares. Sigue siendo mi actividad predilecta, pero lamentablemente las circunstancias no favorecen ahora el desarrollo de la misma tal y como venía desarrollándola antes de la pandemia.
Así que ahora estoy centrado más en el trabajo de estudio, estableciendo conversaciones con otras artes, probando técnicas y nuevos formatos.
Me gustaría seguir experimentando y poder llevar a cabo los proyectos que dan rienda a mis pasiones de la manera más libre posible. Quizá algún día, si uno es hábil y tiene suerte, puede que todo ese historial de neurosis, chifladuras y obsesiones varias pueda ser legitimado como arte.


