¿Cerámica o escultura? ¿Diseño arquitectónico o arquitectura del paisaje? Estos y otros interrogantes nos asaltan siempre que nos situamos frente a la obra de Enric Mestre (Alboraia, 1936).
Tal vez sea esa indefinición lo primero que nos atrapa cuando nos acercamos a alguna de sus obras. La nítida geometría que las caracteriza nos hace preguntarnos cómo trabaja, qué técnicas utiliza, qué procesos creativos preceden a un resultado de tan exquisito acabado. Y puede que la respuesta no esté muy lejos del entorno de su taller: de la arquitectura de las alquerías, del trazado de las acequias, de la tierra peinada por los surcos del arado, de la obstinada presencia de la horizontal del mar oculta tras las edificaciones.
Una geometría de la naturaleza convertida en diseño industrial a través de la alquimia de la cerámica. Un conjunto de saberes en el que Mestre se desenvuelve con la seguridad de quien lo conoce todo después de muchos años de investigación, de ensayo-error y de un camino sin retorno hacia la síntesis y la pureza del espacio arquitectónico.
Son esos límites difusos entre cerámica, escultura y arquitectura los que refuerzan el sentido de su obra y el componente reivindicativo de una mayor consideración de la cerámica en el ámbito de las artes plásticas. En este sentido, la contribución de Mestre es determinante, siguiendo la estela de otros ceramistas que le precedieron como Arcadio Blasco o Elena Colmeiro.
Una reivindicación que no es incompatible con su fascinación por la cerámica de raíces ancestrales, como la que siente por la cerámica japonesa de Shigaraki o Bizen.
En esta exposición de la Galería SET, comisariada por Teresa Calbo y coordinada por Xavier Monsalvatje, podemos disfrutar de una selección de 15 obras correspondientes a una horquilla temporal de más de 20 años, en la que podemos apreciar su coherencia formal y conceptual y la técnica depurada con la que trabaja el gres y los materiales refractarios. Una técnica que comparte desde hace décadas con sus alumnos en su otra faceta, la docente, que ha formado ya a una nueva generación de ceramistas que asegura la transmisión del conocimiento acumulado por este singular creador a lo largo de su dilatada carrera profesional.
Créditos de la imagen:
Enric Mestre