La construcción de un canon artístico moderno a principios del siglo XX y su engarce con la tradición clásica han sido siempre uno de los temas favoritos de Maite Méndez Baiges, que también ha ido ampliando esa línea de investigación a la recepción/contestación crítica e histórico-artística posterior. Ese es el quid de este libro, en el que revisa la fortuna crítica del cuadro Les Demoiselles d’Avignon de Picasso (1907), que pasa por ser el hito fundacional de las vanguardias según el “relato ortodoxo” moderno construido por la historiografía formalista. Las relecturas subsiguientes, tanto iconográficas y psicológicas como los enfoques más recientes, procedentes de la crítica feminista y la postcolonial, han ido cambiando la interpretación mayoritaria, siguiendo a finales del siglo XX y comienzos del XXI los paradigmas de la Nueva Historia del Arte y de la Historia del Arte Global, incluidos los estudios sobre lo “subalterno”. Todo ello se analiza pormenorizadamente en esta monografía, de cuyos contenidos ya había ido anticipando su autora algunos estudios en artículos en revistas especializadas como Quintana o Novecento y en capítulos en publicaciones colectivas resultantes de congresos u otras iniciativas. Pero ahora nos ofrece una síntesis completa, en la que a mí particularmente me interesa destacar su interés por cómo ha sido presentado este cuadro emblemático de la modernidad por la institución propietaria del mismo desde 1939. En mayo de aquel año el patronato del Museo de Arte Moderno de Nueva York posó ante el cuadro recién colgado en sus salas, dejándonos un testimonio fotográfico estupendamente analizado en las páginas iniciales del elocuente ensayo que ahora nos ofrece la catedrática de la Universidad de Málaga, quien en el capítulo 5 destaca cómo ahora el MoMA expone esta obra no solo en compañía de otros cuadros cubistas sino también de pinturas y esculturas creadas en épocas posteriores por mujeres artistas –incluido un gran lienzo de la afroamericana Faith Ringgold– pues desde 2019 la obra de Picasso y estas otras “dialogan” en una sala apropiadamente denominada Around Les Demoiselles d’Avignon. También el libro aquí reseñado acaba con un espléndido capítulo titulado “After Picasso: Reinterpretaciones y recreaciones de Las señoritas en el arte contemporáneo”, que tiene la virtud de incluir abundantes ejemplos de artistas españoles, como Eugenio Chicano, el Equipo Crónica, Rafael Agredano o Rogelio López Cuenca y Elio Vega. Efectivamente, Picasso ha sido siempre un referente en España, muy particularmente en su ciudad natal –hoy día la promoción turístico-cultural de Málaga se ha “tematizado” usando como principal reclamo a su hijo más ilustre– pero no solo nuestros artistas han fijado su atención en una de las obras picassianas más icónicas, pues no pocos historiadores y críticos del arte españoles han dado a luz excelentes publicaciones al respecto. Este libro de Maite Méndez Baiges es un caso ejemplar, como también otras obras de estudiosos españoles a las que se hace referencia en la bibliografía citada, aunque el foco de atención de esta monografía –como bien se indica en la introducción y en el epílogo– se haya centrado sobre todo en el discurso canónico del mainstream anglosajón. ¡Ojalá el éxito anime a la autora a escribir otro complementario, centrándose en la recepción de la obra de Picasso en el contexto cultural español, y malagueño en particular!


