Desde su obra más antigua, titulada Triando prescos (1907) hasta la que podríamos considerar el testamento estético de su obra, titulado Carrera de pollos (1953) hay cuarenta y seis años de glorias y sufrimiento, de ilusiones artísticas, de frustraciones y de una crisis de salud mental del pintor aragonés Francisco Marín Bagües (Leciñena 1879- Zaragoza 1961), de quien Cajalón ha decidido realizar un exposición titulada Marín Bagües 1879-1961 En las colecciones privadas, comisariada por quien mejor conoce la obra del de Leciñena, el Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza Manuel García Guatas. Marín Bagües es contemporáneo de artistas aragoneses como Juan José Garate, un poco más mayor que el, Díaz Domínguez, Aguado Arnal, Julio García Condoy, Viladrich desde Fraga, aunque con otros propósitos estéticos, Berdejo o Félix Burriel, con la mayoría de estos pintores, compartiría e incluso competiría en la moda nacional de la pintura de regiones o también llamada costumbrismo, de este periodo, se muestran en la exposición tres obras, quizás las mas grandes. El pan bendito (1914), presentado a la Nacional de Bellas Artes de 1915, de la que no obtendría mención alguna del jurado, aunque seria comprado años mas tarde por la Junta Directiva del Centro Mercantil, donde estuvo colgado durante mas de setenta años, junto a la obra La boda de Fraga de Viladrich, hasta después de la liquidación de la sociedad recreativa a comienzos de la década de 1980, quedándose con la obra el Ayuntamiento de la ciudad, institución que amablemente ha devuelto temporalmente la obra, con motivo de la exposición, al edificio donde siempre estuvo.
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Las Tres Edades (1919) Colec. part. Zaragoza
Se completa este periodo con las obras Carrera de pollos, obra realizada a la ancianidad, en sintonía con la vanguardia de la pintura futurista que ya había conocido en su viaje a Italia, cuando estuvo becado por la Diputación Provincial de Zaragoza y Las Tres Edades (1919), que corresponde a los años centrales de madurez artística. En 1915 gana segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes, con la obra Los Compromisarios de Caspe, por estas fechas, el artista empezó a sumirse en una depresión y timidez enfermiza a pesar de que no paró de trabajar tanto para instituciones como para algunas familias de la clase alta zaragozana, de entre los retratos que figuran en la muestra, destacaremos el que realizaría al ex alcalde de Zaragoza, Miguel Allue, siendo la primera vez que se expone, que estaba destinado en 1929 al despacho de alcaldía, pero debido a desavenencias surgidas entre algunos concejales por el procedimiento para abonarle al pintor las 8.000 pesetas por su trabajo, el ex alcalde las pago personalmente y se llevo el retrato a su casa, también podemos destacar retratos familiares como el realizado a su sobrino Ignacio Marín, heredero de toda su obra, el de su sobrina Mariana Bolea, modelo habitual del pintor, obra sorprendente por su calidad, así como por darle otro titulo Baturra del mantón blanco, queseria expuesto por primera vez, con gran acierto, en la Exposición Hispano-Francesa de 1908. Por ultimo, dentro de este capitulo, destacaremos los tres autorretratos que se encuentra en la muestra, el primero fechado en Roma, durante su periodo de pensionado, en forma de tríptico, con paisaje de un jardín en el centro y dos figuras femeninas a cada lado, de contenido simbolista y efectos pictóricos muy modernistas. El segundo, mas abocetado, fechado en 1927, a los cuarenta y dos años, de busto y con chaqueta y corbata, y el ultimo, conocido como Autorretrato con paleta (1943), por ser el ultimo que se pinta y que resume de una manera elocuente el paso del tiempo en su cara. Por ultimo, en lo que respecta a paisajes, destacaremos la obra Catedral de León (1951), el más vibrante de todas las composiciones que se encuentra en la muestra, por la composición tan movida de la arquitectura y la combinación de ocres, amarillos, y rojos sobre un cielo azul, dispuestos en densas pinceladas al modo de Van Gogh. Aunque no tuvo discípulos directos a su muerte acaecida en la ciudad del Ebro en 1961, si es cierto, que muchos de los grandes pintores aragoneses de hoy en día como Eduardo Laborda, Pepe Cerda o Jorge Gay han expresado publica admiración por Marín Bagües. Conocido, respetado y honrado en su tierra, mientras vivió y tras su muerte, es para muchos estudios y críticos, el pintor aragonés más importante del siglo XX, con su trabajo constante, innovador, supo aunar la representación de lo regional, con las nuevas vanguardias que estaban por llegar.
