Bajo el título El imaginario español en las Exposiciones Universales del siglo XIX. Exotismo y modernidad, ha publicado el historiador del arte Manuel Viera una interesante monografía en la editorial Cátedra en este 2020. Manuel Viera de Miguel fue becario FPU, adscrito al Departamento de Historia del Arte III de la Universidad Complutense de Madrid y beneficiario de un traslado temporal a la Université de Paris Diderot en el que pudo profundizar en su tema de investigación sobre la imagen de España en las exposiciones universales decimonónicas. Defendió su tesis a comienzos del 2016, con el título: El imaginario visual de la nación española a través de las grandes Exposiciones Universales del siglo XIX: postales, fotografías, reconstrucciones, bajo la dirección de Estrella de Diego y Sofía Diéguez. Por lo tanto, el volumen que aquí reseño constituye un resumen y una actualización de ese trabajo doctoral.
La monografía se encuentra dividida en dos grandes bloques: el primero dedicado a las imágenes de poder y el segundo a la identidad, turismo y cultura visual. En el primero, el primer capítulo sirve de presentación a cuestiones como la sociedad, la tecnología o las ciudades que acogieron a estas exposiciones universales, entendidas como nuevas metrópolis de la Modernidad. El segundo capítulo se destina al poder político y la estructura social que posibilitaron estas muestras internacionales, reservando el siguiente epígrafe al poder económico y al colonialismo, fundamentales para comprender el desarrollo de las exposiciones. El último capítulo del bloque aborda el papel fundamental que tuvo el catolicismo en la configuración de la imagen española en el mundo globalizado. El quinto capítulo, perteneciente a la segunda parte del libro, aborda la cuestión de la occidentalidad —la manera en la que España quiso mostrarse ante el mundo como una nación occidental, volcada hacia el progreso—. El siguiente capítulo reflexiona sobre la direccionalidad de la mirada en estos recintos expositivos y el último aborda el papel que estas exposiciones universales tuvieron en el desarrollo del turismo en la segunda mitad del siglo XIX, a través de las imágenes que ofrecían de lugares geográficamente muy dispares.
El enfoque con el que ha sido concebida esta publicación, el mismo con el que fue materializada la tesis de su autor, resulta muy novedoso. Frente a la tradicional comparación de fuentes francesas y españolas, Manuel Viera utilizó también abundantes fuentes anglosajonas para la elaboración de su estudio, aportando novedad. Por otra parte, y a diferencia de otras monografías dedicadas a esta cuestión de las exposiciones universales, el autor no cae en una sucesión de eventos expositivos ordenados cronológicamente, sino que las explicaciones sobre la participación de España en estos acontecimientos quedan incardinadas en ese discurso tan revelador sobre los componentes de poder, sociedad, religión, etc., que tanto condicionaron la imagen nacional en las exposiciones universales.
También interesante resulta la contraposición de las exposiciones universales extranjeras aquí analizadas, las de Londres (1851, 1862), París (1855, 1867, 1878, 1889, 1900), Viena (1873), Filadelfia (1876) y Chicago (1893), con la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Manuel Viera nos ofrece además una interesante lectura de esta última exposición, de cómo la figura de la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena fue planteada como un símbolo de la unión entre Austrias y Borbones, dinastías enfrentadas en la Guerra de Sucesión, con las pérdidas que esta supuso para Cataluña al decantarse como el resto de la Corona de Aragón por el archiduque Carlos. También resulta interesante el análisis que el autor realiza de los objetos expuestos en las secciones de la Casa Real en estas exposiciones universales, fundamentalmente armas procedentes de la armería real y tapices de las colecciones reales, creando salones dedicados a Carlos V o a Goya como sucedió en la Exposición Universal de París de 1878. La búsqueda de referentes culturales en los siglos pasados —comprendidos como etapas históricas de mayor gloria para la historia patria—, tuvo finalmente un efecto nocivo para la imagen nacional, transmitiendo una visión de España como un país en decadencia desde el siglo XVI, nostálgico de sus glorias pasadas. Al respecto, tal y como constata Manuel Viera, la exposición de los lentos logros industriales que el país estaba llevando a cabo en el siglo XIX fue mínima, priorizando una imagen exótica —llevada a su máxima expresión en L’Andalousie au Temps des Maures en la Exposición Universal de París de 1900, tras una serie de pabellones inspirados eclécticamente en la arquitectura hispanomusulmana—, al mismo tiempo que la arquitectura efímera y los objetos expuestos recordaban esa “edad dorada” de la España de los Reyes Católicos y Carlos V —tal y como pudo apreciarse en el pabellón parisino de 1900, inspirado en la arquitectura plateresca—.
La publicación resulta inspiradora para quienes nos encontramos llevando a cabo nuestras tesis doctorales; personalmente, me ha sugerido nuevas formas de abordar temáticas y asuntos ya trabajados anteriormente, sin caer en la elaboración de meros listados descriptivos. Aquí es donde demuestra el autor de esta monografía la utilización de una metodología mucho más rica e interesante, todo ello complementado con más de 300 imágenes, que constituyen un corpus gráfico tremendamente ilustrativo.