El humor como fortaleza
Mirar con ironía a la realidad que nos rodea es algo que forma parte de los genes españoles. El humor es una buena forma de desmitificar nuestro contexto para poder establecer una crítica lógica, lo suficientemente ácida como para resultar útil. Los Premios Mingote (convocados dentro de los galardones de periodismo de ABC) suelen destacar a los mejores en este campo. Entre ellos, a José Manuel Esteban, que lo recibió en 1989 y que ha colaborado con multitud de medios -entre ellos ABC o 20 Minutos- dando su visión de los cambios económicos y políticos que nos golpean en los últimos tiempos. Los que afectan a la juventud española o al sistema educativo entre los más destacados. Dibujos de colorido apenas esbozado que sobresale de los bordes con un conseguido tono naíf. Eminentemente periodísticos. En algunas ocasiones, de formas tridimensionales y colores que recuerdan a la témpera. Resulta interesante acercarse hasta Castellana 33 para echar un vistazo a una exposición pequeña, de las que suelen llenar los huecos de las fundaciones para justificar su labor, y que ha tenido poca publicidad o recepción crítica. España es rica en humoristas y sus obras son un buen remedio para combatir la presión de los poderes públicos. Es hora de utilizar -todavía más- las herramientas del humor.
Viejos estereotipos
Subir a la terraza de La Casa Encendida siempre es un placer. Sea lo que sea: conciertos, encuentros o, como en éste caso, Estéreo-tipas. Un poco de aire fresco y buenas vistas sobre Madrid siempre se agradecen. Sobre todo acompañadas de geniales ilustradoras, citadas bajo la propuesta de poner imagen a una serie de entrevistas realizadas a niños pequeños. De ellas, de acuerdo al comisariado, se desprendían toda una serie de roles y estereotipos de género con los que se ha querido jugar de distintas formas -predominantemente irónicas, pero también algunas más directas- a través de las ilustraciones. Muy buenas adaptaciones -entre las artistas reúnen todos los premios posibles otorgados al campo, incluyendo el Nacional de Ilustración- para un mensaje que quizás resulta poco efectista. Lo dirigido del mismo hace que pierda parte de su efecto. Una mayor sutileza a la hora de seleccionar -toda selección es de todo menos azarosa- los textos habría logrado punzar con más fuerza al espectador. No obstante, la propuesta es interesante y visualmente atractiva. Además, incluye el proceso creativo de muchas de las obras expuestas. Algo que resulta interesante en cualquier arte y que en el caso de determinadas ilustraciones (sobre todo collages o fotomontajes) posee bastante interés. La mirada del espectador aprehende de este modo el trabajo que existe detrás de una aparente simplicidad. El efectismo de las esculturas que sirvieron como punto de partida para los carteles que Isidro Ferrer realizó para el Centro Dramático Nacional resultan parlantes en este sentido. Las imágenes y procesos mostrados en los talleres con niños del que ha surgido Estéreo-tipas, tambié