Sobre el feminismo trata esta exposición del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en concreto, aquel que surge en Francia durante la década de los setenta y ochenta, y se muestra a través de una figura clave, la actriz Delphine Seyrig, que dejó de representar la feminidad fetichizada e idealizada, papel en el que se sentía atrapada, y pasó a convertirse en activista, videorealizadora y defensora de la autonomía de la mujer. El video se convirtió en la herramienta por excelencia de aquellas que lucharon por la emancipación y cuyas reivindicaciones no estaban ausentes de activismo político. ¿Qué es lo que defendían? El aborto legal, el derecho de las trabajadoras y prisioneras políticas, la supresión de la tortura y la Guerra de Vietnam, temas surgidos en el mayo del 68 francés y que siguen siendo de actualidad.
La exposición recoge de forma gradual el activismo de Seyrig. En la primera sala se presenta su papel de musa en películas como L’année dernière à Marienbad (1961) donde encarnaba a un personaje celestial con el que termina rompiendo tras reflexionar sobre su devenir personal. Su vida y obra se convirtieron en activismo político, tal y como se va mostrando de forma progresiva.
Delphine Seyrig estuvo en contacto con otras videorealizadoras, pero interesa especialmente el vínculo que tuvo con Carole Roussopoulos y la traductora Ioana Wieder, pues fue con quienes realizó una serie de vídeos que recibieron el nombre de Les Insoumuses (Las insumusas) que son los que han inspirado el título de la exposición. El objetivo de estos trabajos es desmontar el mito de la diva, la estrella femenina caracterizada por su pasividad, para construir una conciencia que aborde las complejidades y dificultades de la mujer. Algunas de aquellas cintas, cuyos fragmentos se proyectan en la sala, pertenecen a Sois belle et tais-toi (1976) o SCUM Manifesto (1976). También interesa saber que estas tres mujeres fueron las impulsoras del Centre audiovisuel Simone de Beauvoir creado en París y del que procede buena parte el material aquí expuesto. Unos fondos que vienen a demostrar la importante labor que desempeñó esta institución en pleno auge del activismo femenino.
Las sucesivas salas que completan la exposición se detienen especialmente en los medios audiovisuales al convertirse en el principal campo de exploración de la historia del movimiento feminista en Francia, ya que permitió registrar las manifestaciones y organizaciones políticas y sindicales que se celebraron aquellos años, y que incluso Seyrig pudo registrar desde 1974, cuando se convirtió en videorealizadora. Pero la exposición se completa con otros soportes y piezas que son esenciales para demostrar la amplitud de este movimiento y que se ha ilustrado a través de fotografías, documentos, carteles, cartas, entrevistas y obras de arte.
– Porque, en el fondo ¿En qué consiste exactamente su feminismo?
– En mi comunicación con otras mujeres, eso es lo primero. Escuchar a otras mujeres, hablar con ellas…No podría vivir sin eso.(Delphine Seyrig, 1986)
La exposición concluye con los últimos años deSeyrig y un proyecto inacabado, la película Calamity. El film, que nunca se llegó a realizar, trataría de las cartas de Calamity Jane a su hija, pretendía ser en blanco y negro, y sin sonido, únicamente conducido por la música. Solo se prepararon los guiones que actualmente se conservan en los archivos del Centre audiovisual Simone de Beauvoir, una institución clave los movimientos feministas de dentro y fuera de Francia que busca la continuidad entre generaciones.