Comisariado: Bartomeu Marí y Soledad Gutiérrez
Catálogo: VV. AA. (2013),Escrito en el viento. Lawrence Weiner dibujos, Barcelona: Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA).
A pesar de ser un artista ampliamente reconocido en la escena internacional, dentro de nuestras fronteras Weiner no goza de gran repercusión, y muy especialmente si pensamos en el gran público. No obstante, ello hace quizá más necesaria y urgente la revisión de su figura. Así las cosas, anotaremos que Lawrence Weiner nació en Nueva York en1942, por lo que nos encontramos ante un artista de largo recorrido y con una obra tan definida como prestigiosa. Añadiremos que en sus inicios se interesó por la pintura, pero a partir de 1968 pasaría a centrase en el lenguaje como medio de comunicación, llegando a ser considerado por muchos como uno de los nombres clave del arte conceptual (coincidiendo en los aspectos más “ortodoxos” de dicha corriente con Lewitt –ambos entenderían las palabras como esculturas dada la dimensión material que estas tienen-, conectando a su vez con planteamientos defendidos, entre otros, por Kosuth o el grupo Art & Language).
En esta ocasión, el MACBA se desmarca de otras muestras centradas en el neoyorquino y, bajo el título “Escrito en el viento”, logra reunir casi trescientos dibujos realizados en los últimos cincuenta años, (muchos de ellos inéditos, como los cuadernos de notas personales del artista).
Bartomeu Marí, director del museo y comisario de la muestra junto a Soledad Gutiérrez, interpreta la exposición como “un dibujo en sí misma”, habiendo sido el propio Weiner el autor de la imagen gráfica. No extrañará que ambos comisarios incidan en que se trata de “obras con papel a la vez que sobre papel”. Tal es la importancia que dicho soporte o medio juega esta vez que, habiendo sido Weiner asociado tradicionalmente a la parte más analítica del arte conceptual, ahora puede hablarse de “un artista preocupado por la parte más sensual y sensible de las obras, los materiales, los colores y las formas”, aun cuando, obviamente, el lenguaje siga siendo el protagonista central de su creación.
Puede que hablar de “gesto” en sus dibujos resulte algo exagerado, pero no es erróneo desde mi punto de vista, aunque también podría hablarse en términos de huella o de registro en su dibujos. Estos, habrá que especificar, han sido realizados en mapas de ciudades, en envoltorios de tabaco, en madera, etc., al tiempo que podrán encontrarse collages, bocetos, cuadernos de notas… (los cuales, por cierto, pueden ser “hojeados” en una pantalla interactiva o ser contemplados en la animaciones que también se han realizado con algunos de sus dibujos).
Habrá que anotar también que la exposición es fruto de una coproducción con el Stedelijk Museum de Ámsterdam, y que la gran variedad de dibujos expuestos se han dividido en dos grandes grupos o categorías: las series, que son una historia en sí mismas, y los materiales, que acotan esas historias (según suscriben Bartomeu y Gutiérrez).
En cualquier caso, dichos dibujos incorporan escrituras, tipografías, signos, color… pero siempre redundando en una libertad de creación, de gesto, que sorprenderá a quien espere encontrar al Weiner más “clásico” o aséptico.
En un último apunte, añadiremos que la relación de Weiner con la ciudad condal se remonta a 1986, año en que instaló en el espacio público su escultura "Mistral", (sita en la avenida del mismo nombre, por cierto). Más adelante, la propia Fundación MACBA adquirió “Some Objects of Desire” (2004), aunque es desde 2009 cuando puede contemplarse en el atrio del museo. Por último, el pasado 27 de febrero Barcelona descubrió la presencia de una tercera obra del norteamericano, siendo en esta ocasión la escultura-banco “Forever & A Day”, producida por la Art Aids Foundation y concebida para cohabitar durante un año con quienes frecuenten o se dejen caer por el Mercado de Santa Caterina.
Como fácilmente puede percibirse, parece que la relación de Weiner con Barcelona es bastante fructífera, algo que no debemos desaprovechar quienes estamos interesados en el arte contemporáneo y, lo que es más, podemos disfrutar con relativa facilidad de todo aquello que se nos brinda a escasas horas de viaje. Bien mirado, “Escrito en el viento” puede ser un acicate más que motivador para visitar el MACBA, ya que es un lujo –por su calidad y por lo excepcional del trabajo que ha traído Weiner- contar con una exposición difícilmente repetible dentro de nuestras fronteras (téngase en cuenta que el estudio específico que se hace sobre los dibujos de Weineres totalmente novedoso, existiendo un solo precedente en el destacado papel que su obra “gráfica”, si así puede decirse, tuvo en la retrospectiva que el Los Angeles Museum of Contemporary Art y el Whitney Museum of American Art de Nueva York le dedicaron hace unos años, concretamente en 2007).


