José Antonio Duce, es un observador, un cazador incesante de luces y sombras, ya sea con su cámara cinematográfica, ahí quedan los documentales y películas como Culpable para un delito, que rodaría junto con otros profesionales en la productora “Moncayo Films”. Pero pronto se pasara a la fotografía, donde ha hecho de todo, fotografía documental, reportajes, retratos, desnudos…etc.… En los últimos años ha hecho especial incidencia en fotografiar Zaragoza, no dejando nada a merced del cierzo, recorriendo con su objetivo sus calles, sus gentes, sus edificios y sus mas preciados monumentos. Ahí quedan las grandes monografías dedicadas al Pilar y a la Seo, y que ahora se completan con la recientemente publicada dedicada al Palacio de la Aljafería.
Junto a su inseparable José Luis Cintora, Duce no ha cambiado el tono a la hora de plasmar las mezclas de estilos y de épocas en el libro, si en cambio ha aprovechando los cambios lumínicos de primavera y otoño; captados en el amanecer y la puesta de sol, ese flujo interior de pasillos y corredores, las alcobas de la Torre del Homenaje, de legendario origen romano, en el que han dejado su impronta tanto musulmanes como mudéjares, o el recuerdo del drama medieval de El Trovador, que Verdi convirtió en su famosa opera, ahí quedan capillas como la de San Martín, o salas como la de Pedro IV con sus alfarjes, o el gran salón de los Reyes Católicos, abierto al espacio, a la luz, y al poder, con su impacto visual, de cierto aire teatral, en el que importa más la apariencia, que su propia realidad.
Duce y Cintora han desvestido el palacio para este libro, la hojarasca, la atmósfera, el adoquinado, el colorido, jardines, puentes, fosos, rampas, almenas o el inagotable poder del mudéjar. Todo esta detenido en el tiempo, como esperando a que el fotógrafo lo mire, interprete lo visto y nos lo devuelva desde un presente total.
La Aljafería es un espacio que nos resume como identidad, contiene nuestra historia, el que fuera originalmente el palacio de la alegría, de los reyes de la taifa de Zaragoza, posteriormente de los reyes aragoneses, para finalizar como sede con los Reyes Católicos es el edificio islámico más septentrional del mundo y constituye, junto a la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba, la gran tríada de la arquitectura hispano-musulmana. La Aljafería contiene lo que somos, y lo que soñamos ser, ahí también se instalaron las Cortes de la Democracia, ausentes ya de decoración, pura eficacia contemporánea, tanbien contiene nuestro llanto y cariño para recordar a otro juglar, Labordeta.
La Aljafería
José Antonio Duce
José Luis Cintora
Tercal. 396 Págs. Zaragoza 2010


