El bucle de Fernando Estallo

La última muestra de Fernando Estallo (Barbastro, Huesca, 1952) en la barbastrense sala Francisco de Goya de la UNED (abierta entre el 16 de Mayo y el 29 de Junio de 2024) rebosa energía por los cuatro costados. Una irrefrenable energía, hasta cierto punto “desmedida” por su carácter intensamente apasionado, que se alimenta de la fascinación del creador por lo pictórico, que habla muy a las claras de su fe inquebrantable en los valores absolutos de lo abstracto, incluidos sus mitos y sus ritos. Y, junto a ello, los efectos de una activa creatividad abriéndose paso a la conexión con otros campos pluridisciplinares, en esta ocasión a las sugerencias de la poesía experimental -propia, en planteamientos dadaístas- y al pensamiento filosófico, en este nuevo envite a las propuestas del filósofo francés Maurice Merleau- Ponty (1908-1961) representante destacado del campo llamado “Fenomenología de la percepción”, y más específicamente de su ensayo “Lo visible y lo invisible”.1
 
La idea básica que inspira el título de la muestra -“Bucle”-, parte de las experimentaciones en el campo plástico de algunas reflexiones sugeridas por este pensador que escribe, por ejemplo: "lo que se da no es solo la cosa, sino la experiencia de la cosa […] Para que podamos percibir las cosas, debemos vivirlas". “Bucle”, se esfuerza por poner en evidencia que aquello que una imagen muestra y lo que oculta son aspectos inseparables y complementarios; y es la comprensión de esta idea la que permite conjurar a la imagen para que surja el “cuadro”.
 
Dos obras de gran formato -polípticos imponentes por su reivindicación radical de una abstracción pura y monocromática- dominan y modulan en su conjunto la organización expositiva diseñada por Estallo con verdadero esmero. Este logra un mágico equilibrio capaz de romper toda confrontación posible entre sus partes, para alzarse como un conjunto unitario y contundente convirtiéndose en un magnético espectáculo visual, en toda una experiencia estética para el espectador. Un banco de madera situado estratégicamente en el centro de la sala invita a la calma y la reflexión del visitante y le facilita la apreciación conjunta de la propuesta, recordándole que lo pictórico, bien entendido, supone una vía privilegiada de conocimiento de esa “realidad” integrada por lo visible y lo invisible como las dos caras de una moneda.
 
La solución en forma de polípticos -adoptada ya en algunas de sus anteriores exposiciones individuales de forma menos influyente- resulta muy eficaz en su funcionalidad como marco racional para la contención, a modo de retícula, de toda esa energía salvaje e instintiva que bulle en su interior y que – en el caso de Estallo- le conviene ser, de alguna manera, “atemperada”, pues siempre corre el riesgo de imponerse de forma abrumadora sobre el espectador. Así ocurría, por ejemplo, en su anterior exposición “Indescriptibles mañanas”, en la Casa de Cultura de Barbastro (2018) en que el artista aprovechaba a conciencia estas características para proponer al espectador una experiencia con capacidades casi “inmersivas”.
 
Algunas otras piezas complementarias enriquecen la propuesta. Especialmente interesantes son un diario personal a través del cual el espectador puede conocer los procesos creativos de Estallo paso a paso y un conjunto de papeles de pequeño tamaño, poemas de raigambre dadaísta y fuerte incidencia del azar que se adentran en los enigmáticos territorios de lo literario, sin perder del todo el impacto de su arraigo en lo plástico. El artista traza así un camino de ida y vuelta y de carácter interdisciplinar que alimenta sus insaciables ansias de expresión y que resulta muy característico de sus modos de hacer. Un camino no carente de renuncias y de contenciones que afectan, en primer lugar, a las aspiraciones del color por diversificarse, pues las propuestas monocromáticas, sobre todo los juegos e interacciones entre el blanco y el negro, son los únicos que, en esta ocasión, el creador considera como válidos para la adecuada transmisión de su mensaje.
 
 
Le Visible et L`Invisible (Lo visible y lo invisible), Paris, Gallimard, 1964. A partir de manuscritos y notas, obra inconclusa.