El artista Víctor Mira

En el CDAN, de Huesca, se inauguró la exposición Víctor Mira. El arte como transgresión, del 15 de noviembre al 26 de enero del 2014, con la colaboración de la galería Zaragoza Gráfica. La comisaria, Desirèe Orús, ha hecho un magnífico trabajo de selección con obras de diferentes épocas, que posibilitan un fecundo acercamiento hacia un artista tan vital como prolífico. Lo mismo puede afirmarse sobre su medido prólogo, tan ágil como certero, y sobre el historial.

Dos puntualizaciones sobre las que Desirèe Orús nada tiene que ver. Un historiador y crítico de arte tiene absoluta obligación de decir siempre la verdad, así se nos inculcó en la Universidad, y si hace lo contrario que medite. Como en este caso vemos un error de apreciación tantas veces repetido, según aparece en algunos catálogos, conviene indicar que Víctor Mira no nació en Zaragoza, sino en Larache (Reino de Marruecos), porque su padre era militar, que luego residió con su familia en Galicia y que entre los 13 y 14 años vino a Zaragoza, su ciudad amada y siempre presente hasta tan horrible suicidio el año 2003. Ahora, fácil deducir, se cumplen diez años de su muy sentida desaparición, por ejemplo en nuestro caso pues le conocimos desde el año 1969, razón de tan diversas y muy merecidas exposiciones en Huesca, Berlín, Barcelona y Zaragoza. La segunda puntualización es muy simple porque se trata de un pequeño error. En el historial se escribe que el año 1968, citamos, “realiza su primera exposición que es, también, la primera exposición de escultura al aire libre que se celebra en la ciudad de Zaragoza”. Veamos el error de fecha. La exposición se inauguró el 1 de mayo de 1969, nunca el año 1968, en el por entonces paseo Calvo Sotelo, ahora Gran Vía, en el andén central nacido desde la plaza Basilio Paraíso. Exposición del pintor Víctor Mira y del escritor Ramón Cruz Cortés con seis esculturas como obra conjunta dentro de esculturas-objeto. Todo es simbolismo. Antes, por cierto, Víctor Mira había expuesto en la zaragozana galería N´Art, que dirigida por Mariano Naharro, también amigo nuestro desde 1968, con el tiempo se suicidó tras años muy dramáticos. Extraño destino de dos personas unidas por el arte y por la prematura muerte.

Vayamos con la exposición en el CDAN siguiendo el catálogo. Se exponen cuadros, incluyendo esculturas y cerámicas, desde 1973 hasta 2003, año de su muerte, así como un espléndido conjunto de cuadros pertenecientes a la colección de José Beulas. Desde 1973 pero sin representación de lo hecho con antelación dentro de dosis surrealistas y temas, como la muerte y el paisaje, que luego realizará con otros parámetros formales. No importa. Suficiente obra para captar diferentes épocas y su evolución con temas queridos, tan afines, que puede repetir pero dentro de dispares planteamientos. También su capacidad para inventar fascinantes formas, como la serie Hilatura, o la increíble genialidad para transformar una silla en ese espléndido cuadro que es Natura Morta. A considerar su auténtica obsesión con las cruces, incluso ese ir y retomar el tema religioso católico, del que saldrán fascinantes cuadros desde el fuerte sentimiento con dosis dramáticas. Incluso el paisaje que transforma en soledad absoluta con toques poéticos. Víctor Mira, para concluir, tuvo desde siempre dos grandes ejes, los únicos, protagonizados por la pintura y por la poesía. La libertad, a partir de ambas líneas, respiraba con sonido propio inmutable trasladada hacia todo tipo de manifestación creativa.