“Ricardo Calero. Espacio del sentir” es el expresivo título de esta gran exposición comisariada por Rosina Gómez-Baeza y Lucía Ibarra, visitable del 7 de mayo al 4 de julio de 2021. Se trata de una amplia retrospectiva en la que por fin se muestra en Zaragoza una selección representativa de la dilatada carrera creativa de Ricardo Calero, nacido en Villanueva del Arzobispo (Jaén) en 1955, pero residente en Zaragoza desde su infancia e intensamente activo desde hace años en Fuendetodos, donde tiene su taller, a la sombra de su admirado Goya; pero que casi despliega su actividad expositiva y su proyección triunfal más en el extranjero que en estos pagos. Ya teníamos muchas ganas sus paisanos de poder visitar una gran exposición como ésta, que revisa su trayectoria artística desde 1984. Hay más de un centenar de obras, incluyendo esculturas, dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y dos vídeos, que se agrupan por conjuntos o series en siete “estancias temáticas” para estructurar los contenidos por diferentes espacios y sensibilidades, tal como el título de la muestra indica.
Calero es un poeta visual y un artista conceptual, que nos invita siempre a la reflexión mental e interpela a nuestros corazones con un sutil equilibrio de carga filosófica y sentimental. Ha corrido un gran riesgo al llevar su característica poética intimista en un espacio tan grandilocuente y multitudinario como la Lonja, pero las piezas presentadas son muy potentes y basta seguir la mirada y conversaciones de los visitantes para comprobar que sintonizan con lo que el artista ha querido transmitir gracias a su hermosa manera de comunicarlo. Como el retraimiento estético no está reñido con el activismo social, cada uno de los hitos de la exposición va conjugando alternativamente apuestas creativas situadas entre ambos extremos, representados en una dialéctica materia/vacío, presencia/ausencia, sombra/luz, etc. Los títulos de cada sección van llevándonos de la mano en ese recorrido por las etapas del artista y su caracterización terminológica. La primera estancia se titula “Ausencias”, la segunda “Vacíos del silencio”, la número tres “Pulsiones de luz”, la cuarta “Al Alba”, la quinta “Sueños en el mar”, la sexta “Memoria del Natural”, y la séptima “Pensar el sentir. Diálogos’. A lo largo de esos hitos se puede comprobar cómo el artista ha permanecido fiel a unn lenguaje personal y a un fuerte compromiso político-social e incluso ecológico, pues la naturaleza ha sido siempre muy importante y hasta coprotagonista en algunas de sus obras. De hecho, muchas de sus performances y acciones artísticas se han desarrollado en espacios naturales, como cuando lanzó al Mediterráneo 365 copias de su pasaporte, de las cuales solo 78 pudieron ser rescatadas, varadas en playas turíssticas, rotas entre escarpadas rocas o flotando a la deriva: todo un homenaje a los emigrantes que se juegan la vida para venir a nuestras costas, a las que muchas veces no llegan.
En mi opinión, la mayor dificultad y el mayor éxito de esta exposición ha sido precisamente saber trasladarnos la memoria de tantas intervenciones en eventos site specific. Quienes no hemos podido seguir la carrera de Calero en Alemania, Canadá, Italia u otras partes del mundo, nos hacemos aquí una cabal idea de conjunto. En realidad, todo el montaje es una gran instalación artística, en la que el protagonista –genio y figura– no ha resistido la tentación de intervenir un espacio tan señero –pues exponer aquí constituye el culmen triunfal para cualquier creador en nuestro sistema artístico local–; pero lejos de intimidarle, ha inspirado un gesto provocador en nuestro protagonista, que en el ingreso ha roto parte del panelado que se usa como soporte expositivo, para que aparezca a la vista una columna anillada renacentista. Ojalá este gesto sea entendido en toda su pregnancia museográfica por los responsables municipales. La Lonja es un hermoso monumento histórico y un sublime escenario artístico, que no merece la pena cancelar: el genio de Goya está más presente en exposiciones de artistas como Ricardo Calero que en esa nueva instalación permanente de goyas en reproducciones digitales de la que se ha hablado como proyecto de futuro.