Fruto de la colaboración entre la Universidad de Zaragoza y el Colegio San Viator de Huesca, la exposición presenta el pliegue como una práctica en la que coinciden sensibilidad visual, disciplina técnica, memoria cultural y capacidad formativa. La muestra propone una lectura de la papiroflexia como lenguaje artístico y como herramienta de pensamiento.
Uno de sus principales aciertos reside en combinar paneles didácticos con obras que traducen esos contenidos a volúmenes concretos. La explicación no compite con la experiencia estética, sino que la intensifica, debido a que cuanto mejor se entiende la lógica del origami, más reconocible resulta la precisión de las formas, la economía de medios y la complejidad obtenida a partir de una simple hoja.
El proyecto de plegado a nivel educativo tiene como soporte teórico el trabajo de Fröebel precedido del de Richter y sus antecesores Comenio, Rousseau y Pestalozzi, que plantean la relevancia del juego a través de la manipulación. Frank Lloyd Wright hace referencia a su estancia en un Kindergarten cuando era niño, y cómo los métodos utilizados con los trabajos manuales, “le sirvieron durante toda su trayectoria profesional como arquitecto, resaltando que los trabajos manuales, incluidos los plegados en papel le despertaron en su mente de niño la idea de la estructura rítmica de la naturaleza” (Aznar, 2011, 4). El plegado o la cultura de la mano, como la denominaba el pedagogo Pedro de Alcántara, es una actividad que desarrolla la psicomotricidad fina, la sensibilidad, la prensión, la presión, y la disociación de las manos, lo que genera una mayor coordinación, orientación y estructuración espacial; “al acostumbrar al niño a pasar del plano horizontal del dibujo al plano vertical de la figura, desarrolla el sentido estereognóstico es decir, la representación mental en el espacio” (Aznar, 2011, 4). Entre las referencias de artistas y docentes que trabajan con el concepto del plegado planteamos en el aula a: Sundara Row, Victor Osorio, Noraisa González, Peter Enge, Alexander Archipenko, Katazyna Kobro, El Lissitzky, Vladímir Lebedey, Iván Puni, Naum Gabo, Petr Michurich, Zaera Polo y Farshid Moussavi. En Aragón es un referente el EMOZ (Centro de Historia de Zaragoza). El Grupo Zaragozano de Papiroflexia fue el germen del primer museo de papiroflexia de Europa y referente educativo en esta disciplina al plantear la papiroflexia como una manifestación creativa próxima al arte y a la ciencia.
El resultado muestra esa potencia visual a través de las esferas modulares, cuerpos estrellados, rosetas y estructuras seriadas que convierten la repetición en una escultura ligera. El color no actúa como adorno accesorio, sino como principio constructivo al ordenar ritmos, subrayar simetrías y reforzar el contraste entre superficies planas, aristas y vacíos.

Imagen 1. Pieza modular, obra expuesta en El arte de papel.
El eje pedagógico es especialmente sólido. Los paneles dedicados a la educación, los materiales y los pliegues básicos muestran que la papiroflexia puede trabajar motricidad fina, coordinación, orientación espacial, atención secuencial y creatividad. También se agradece la claridad con que se presentan los recursos técnicos referidos a: pliegue valle, pliegue montaña, pliegue inverso y símbolos diagramáticos, convertidos en una gramática comprensible para cualquier visitante.
Esa dimensión formativa se amplía en los apartados de matemáticas y ciencia, donde el pliegue aparece como operación geométrica vinculada a simetría, proporción, transformación espacial y diseño estructural. Las piezas modulares, en especial las cercanas al repertorio Sonobé, visualizan con nitidez la alianza entre cálculo y belleza. A ello se suma el apartado de referentes, que conecta el proyecto con una genealogía pedagógica y artística más amplia y lo ancla en el contexto aragonés mediante la mención al EMOZ y a la tradición zaragozana de la papiroflexia.
Lo más valioso de El arte de papel es el equilibrio que mantiene entre rigor y atractivo visual. Sin caer en el mero virtuosismo, la muestra consigue que el visitante comprenda la papiroflexia como práctica artística, recurso educativo y forma de pensamiento material.

Imagen 2. Roseta modular en vista cenital, obra expuesta en El arte de papel.

Imagen 3. Estrella modular, obra expuesta en El arte de papel.


