El arte de acción y la performance: FR ACCION, ciclo de arte y acción

 

Lo que aconteció en el FR-ACCIÓN del Palacio Montemuzo el 7 de mayo fue una experiencia única e irrepetible, las personas que se acercaron ex profeso, las que se acercaron por curiosidad, las personas que se acercaron por casualidad –pasaban por allí y estaba lloviendo a mares, quisieron resguardarse de las inclemencias del tiempo-, las personas ajenas al arte contemporáneo, las personas amigas y familiares… rondando el centenar de personas, no se quedaron indiferentes (elemento clave de esta disciplina, unos se indignan, otros se deleitan, pero todos reflexionan). El Palacio se transformó en un espacio dónde “todo” se permitió por un momento, donde los artistas tuvieron licencia artística para expresar y comunicar lo que quisieron, sin censura.

Para poner en entre aviso al lector neófito en el asunto, y para definir con exactitud el término –y no llevar a equívoco, ya que se utiliza con mucha asiduidad la palabra para cualquier acto delante del público, lo cual desvirtúa lo que es realmente el arte de acción-, en un performance, el artista se presenta, no representa. La acción no es actuación, por lo tanto no es teatro. Las obras se planean para un instante y lugares específicos en que se desarrollan, la experiencia se da en el instante. El performance es dentro del arte de acción otro lenguaje, como lo son también el happening, fluxus, spoken Word…

El performance involucra desde investigaciones introspectivas de la vida del propio artista hasta rutinas derivadas de la vida diaria, de rituales catárticos a pruebas de resistencia física, desde producciones multimedia altamente sofisticadas hasta experimentaciones con medios masivos. El artista puede manipular diversos objetos o materiales y echar mano de diversos medios como la música, el texto, la iluminación o medios tecnológicos. Siempre alrededor de la acción, punto fundamental.

FR-ACCIÓN Es un ciclo de arte de Acción y performances organizado por Artix, los directores del 1er Festival Out of Mind de performances de Zaragoza, y apoyado por el PICH –al igual que lo hizo en el Festival de agosto- dando presencia a este lenguaje artístico e implementándolo en la agenda cultural mensual de Zaragoza. Tras el éxito de Out of Mind, creíamos categóricamente que había que darle una continuidad en el panorama cultural de nuestra ciudad, de ahí que lo plasmásemos todos los segundos viernes de cada mes.

Tras 5 convocatorias (desde diciembre 2010) y con gran éxito de propuestas y público, plasmándolas en diferentes espacios –Espacio IN-COGNITO, Escuela de Artes, Bar Interferencias-, el PICH nos ofreció la posibilidad de realizarlo a mayor escala, llegando así a más público, y en un sitio emblemático del casco histórico, El Palacio de Montemuzo (C/Santiago). Para los artistas era un reto interesante pasar de un espacio reducido a un patio de un palacio renacentista, siendo un escenario muy atrayente.

 

Hemos congregado a los artistas de acción y performance más activos de Zaragoza, invitando a dos de Madrid con gran trayectoria internacional. La “temática” va a ser, la acción trabajada por parejas artísticas: Antonio Chipriana-Sergio Muro; Fernando Clemente-Paco Serón; Yago di Mateo-Raúl Navarro y Paco Nogales-Ana Matey.

Vulcanoides (Yago di Mateo y Raúl Navarro) con un atrezzo y una escenografía casi teatral, sacaron del “baúl de los recuerdos” música y escenas de nuestra memoria colectiva (El coche Fantástico, por ejemplo), con un ritmo muy dinámico, con unas vestimentas muy trabajadas, sacaron la sonrisa del auditorio, mientras digerían imágenes y noticias actuales potentes.

Ferdinand & FranÇois (Fernando Clemente y Paco Serón), con sus fracs habituales hicieron un combate dialéctico y físico –llevando también guantes de boxeo- con cierto desdén y apatía a la hora de la pelea.

Zargrüp (Antonio Chipriana y Sergio Muro) con su acción “Dogs” se adelantaron al movimiento de DEMOCRACIA REAL, ya que construyeron un muro con más de 200 ladrillos, donde hicieron varias pintadas: “Estamos hartos”, “políticos corruptos”, para después derribarlo y machacarlo a martillazos. Posteriormente, DEMOS y KRATOS, dispusieron los restos a modo de camino hacia la puerta, instando a salir a la calle a transformar todas las injusticias que la sociedad ha generado.

Por último, y simultáneamente al inicio del anterior performance, uno de los performance que más cautivo al público, los madrileños Paco Nogales y Ana Matey, donde plasmaron “1+1 no siempre son dos” en su primera acción como ARTON´AS –refiriéndose al ciclo de acción que ellos mismos realizan mensualmente en Madrid-. Paco trabaja la masculinidad no desde el pene, sino desde el ano, de ahí que muy sutilmente fuera desenrollando una cinta que salía precisamente de su culo. Mientras tanto, y paralelamente, Ana Matey se ponía fotos suyas que adquiría de un bloque de hielo que se había derretido con ellas.

En junio, seguiremos haciendo arte de acción, en otro espacio, porque la performance se puede presentar en cualquier sitio, sin depender de nada ni de nadie.

 

Para poner en entre aviso al lector neófito en el asunto, y para definir con exactitud el término –y no llevar a equívoco, ya que se utiliza con mucha asiduidad la palabra para cualquier acto delante del público, lo cual desvirtúa lo que es realmente el arte de acción-, en un performance, el artista se presenta, no representa. La acción no es actuación, por lo tanto no es teatro. Las obras se planean para un instante y lugares específicos en que se desarrollan, la experiencia se da en el instante. El performance es dentro del arte de acción otro lenguaje, como lo son también el happening, fluxus, spoken Word…

En Aragón tenemos un hito relevante, en los años 30 por primera vez en España se realizaron “performances”, bajo la clara influencia del dadaísmo y surrealismo. En ellos, los artistas (para promocionar sus espectáculos) encendían una vela en los cabaret-cafés y no se iban hasta que se extinguía la llama. Aunque el performance como tal, surge principalmente en los años 70, con todos los movimientos sociales beligerantes emergiendo.

El performance significó para muchos artistas entrar a un campo en el cual no se sentían atados a una tradición o convención artística específica. Liberó a los artistas del objeto de arte y les concedió la posibilidad de usar lo que quisieran para ser creativos, cualquier medio, material, etcétera. Asimismo podían trabajar el tiempo que quisieran, en cualquier sitio, en contacto directo con la audiencia, aunque sin que fuera un requisito indispensable involucrarla activamente. Esto dio a los artistas un acceso directo a los receptores de su trabajo, sin la intermediación de curadores, críticos o marchantes de arte, además podían controlar la manera en que se desplegaba su creatividad en un espacio específico. El performance era la manera de cambiar al arte de un objeto de lujo en un medio de comunicación visual: un vehículo de ideas y de acción.

El performance involucra desde investigaciones introspectivas de la vida del propio artista hasta rutinas derivadas de la vida diaria, de rituales catárticos a pruebas de resistencia física, desde producciones multimedia altamente sofisticadas hasta experimentaciones con medios masivos. El artista puede manipular diversos objetos o materiales y echar mano de diversos medios como la música, el texto, la iluminación o medios tecnológicos. Siempre alrededor de la acción, punto fundamental.