Egon Schiele

 

Para Egon Schiele, como para otros grandes artistas de vida breve, la falta de tiempo no fue óbice para dejar una huella muy personal en la historia del arte a través de su prolífica obra.

El Guggenheim de Bilbao presenta un centenar de dibujos, gouaches y acuarelas procedentes de la Galería Albertina de Viena, que nos permiten contemplar la evolución estilística del artista que vivió a caballo de dos siglos y plasmó en su obra la hipocresía y las preocupaciones de una época y de una burguesía que finalmente acabó aceptándole.

Deudor del estilo secessión y en particular de Gustav  Klimt, recoge su influencia pero lleva su pintura a otro estadio.  El cambio de siglo en Viena había inspirado nuevas reflexiones sobre la visión del mundo, se buscaba la evasión de la realidad, de lo cotidiano, Klimt fue su máximo exponente, mientras que Schiele fue un paso más allá, reflejando en su obra la angustia existencial, la angustia sexual. 

En sus primeras obras se aprecia una influencia clara de Klimt y el estilo secessión,  parte de este influjo se mantiene en toda su creación,  en este sentido, su arte siempre se caracterizó por la estilización y  la composición mediante superficies planas. 

De 1912, Los eremitas, obra no expuesta en esta muestra, evidencia como ve Schiele la relación entre su maestro, Klimt, y él.  Si en un principio se valió de su apoyo y su influencia, ahora Klimt, el Art Nouveau, es un lastre, un peso muerto que lleva Schiele a su espalda.

Schiele realiza los dibujos a lápiz, sin correcciones, después los colorea empleando tiza, acuarelas y pinturas opacas.  Trabajaba colocando el papel sobre una tabla, cuya veta se quedaba marcada en el mismo.

1910 marcó un punto de inflexión en el que se alejó de la influencia simbolista y se sumergió plenamente en el expresionismo, las figuras de Klimt eran idealizadas y distantes, las de Schiele vulnerables, su cargado erotismo raya en lo feo.  De este año es Muchacha desnuda sentada, muestra a una joven de líneas muy angulosas, totalmente desnuda y sola, su postura parece indicar que está sentada en una silla, pero hay una ausencia en el dibujo de este objeto y de cualquier otro.  Se trata de un desnudo provocativo, con una nota de color rojo muy marcada en pezones, labios y contorno de ojos, no obstante produce compasión por su figura huesuda y el alargamiento de brazos y dedos delgadísimos que denotan extrema pobreza.

Fue la suya una época marcada por los estudios médicos sobre la esquizofrenia y la histeria, así como por la interpretación de los sueños…  Schiele se interesa por estos estudios y por los ginecológicos, por las enfermedades mentales, la teosofía y los fenómenos espirituales  y ocultos.  Concebía el ser humano como un conjunto de cuerpo y alma.

Tanto en las fotografías en las que posa, como en los numerosos autorretratos que realiza, advertimos una dramatización, una interpretación de enfermos mentales, con una gestualidad exagerada.  En  Autorretrato tirando del parpado hacia abajo, obra de 1910, se aprecia un desorden, un caos humano.  La cabeza torcida, los ojos diferentes de mirada perdida, la mano tirando del párpado y torciendo la boca.  Las nerviosas y tortuosas pinceladas acentúan este efecto.

Muchas de las obras de Schiele muestran un espacio extraño, con total ausencia de objetos, que sólo se evidencian por la gestualidad o la postura.  Así en El violonchelista es la forma en que están situadas las manos o las piernas,  lo que determina la ausencia del instrumento y la silla.

En Autorretrato dibujando a una modelo desnuda delante de un espejo, de 1910, también hay ausencia de elementos, como la silla en que está sentado el artista y el espejo en que se mira la modelo, intuido por el reflejo de ella y el autor.

Schiele retrata niños proletarios de la vecindad, de frágiles cuerpos, pobremente vestidos.   En 1912 sufre prisión preventiva acusado de pederastia y secuestro, la acusación es infundada, pero finalmente se le condena por tener a la vista de los niños dibujos obscenos.  Permaneció veinticuatro días detenido, esto supone la interrupción de su carrera y una experiencia traumática.  En este momento surgen dibujos como ¡Preso!, ¡La puerta a lo abierto! O Mi senda conduce a los abismos que representan su desmoralización y el pánico a una condena prolongada.

Una constante en la vida y pintura de Schiele es Krumao, ciudad de nacimiento de su madre, situada en la República Checa, en un meandro del Moldava.  A lo largo de su vida la visita continuamente acompañado de amigos, amante, familia, por última vez en 1917 con su esposa.  La representa como una ciudad muerta, en dibujos a lápiz coloreados parcialmente con tonalidades que nos transmiten desasosiego y dan idea de putrefacción.

También nos infunden tensión los dibujos que realiza de parejas tras su matrimonio con Edith en 1915, en los que están representados ellos dos, y nos indican la forma en que Schiele ve esta relación.  Mientras Edith le abraza amorosamente con expresión lánguida, el gesto de Egon, de ojos desorbitados, es el de un muñeco de trapo que no puede hacer nada ante este abrazo. A partir de este momento sus desnudos y retratos van a tener un tratamiento más natural, menos dramático, sin alejarse del expresionismo.

Tras la muerte de Klimt en 1918, y tras el éxito en la 49ª exposición de la Sezessión, hereda su influencia en Viena, recibe numerosos encargos para realizar retratos y desnudos.  En octubre de este mismo año fallece su esposa, embarazada de seis meses,  él le sucederá a los tres días, víctimas ambos de una epidemia de gripe.

Museo Guggenheim. Bilbao

Número 21

Diciembre 2012
María Pilar SANCET BUENO
Miembro de AACA y AECA, Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza
Fecha de recepción: 27/12/12
Fecha de aceptación: 27/12/12
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