Eduardo Pisano estrena un espacio expositivo en París

 

El pintor cántabro Eduardo Pisano (1912-1986) forma parte de la generación de artistas españoles que cruzó la frontera pirenaica durante la Guerra Civil, dejando atrás la producción artística correspondiente a su periodo de formación que se vería interrumpida como consecuencia de sus compromisos políticos. En Francia volvió a emerger la figura del cántabro, natural de Torrelavega. La ciudad del Sena fue testigo del resurgir de su pintura llena de exaltación y con evocaciones a la identidad española, al mismo tiempo que exploraba nuevos caminos tras entrar en contacto con las vanguardias y el auge artístico parisino. Además, el país galo se convirtió en el escenario de consolidación, el lugar donde fue adquiriendo un mayor reconocimiento, mientras en su propio país estaba lejos de alcanzar la notoriedad que le otorgaba el país vecino.

Pisano acaparó la atención del coleccionista André Licoys, quien llegó a ser su gran mecenas adquiriendo un gran volumen de su obra, siendo el especialista por referencia de la pintura del cántabro. A día de hoy, este legado está en manos de su hijo, Éric Licoys, un apasionado del arte que trabaja por su puesta en valor tanto en España como en Francia, dando lugar a dos iniciativas relevantes que han conseguido realzar la figura del pintor. Por un lado, ha sido el promotor de un museo para Pisano en Torrelavega, su ciudad natal, donando generosamente para ello, más de cincuenta obras, y, así contribuir al retorno artístico del artista que se iba llevando a cabo poco a poco.

Por otro lado, impulsa en París la apertura de un espacio expositivo de carácter permanente que denomina “Show room” donde instala toda la colección que aún conserva de las obras del pintor, en concreto aquella que hizo en Montparnasse entre finales de 1967 y 1986, con el fin de que de forma periódica se vayan presentando al público. Este espacio está ubicado en el número 10 de la calle Jean Jacques Rousseau, en las proximidades del Museo del Louvre, junto al Ministerio de Cultura y próximo a la Bolsa de Comercio que será, a partir del 2021, la sede de la colección François Pinault. También, justo al lado, en el 2024 está previsto que, la Fundación Cartier se instale en el antiguo inmueble del “Louvre des Antiquaires”. Por tanto, se trata de un entorno emblemático y excepcional del que forma parte Eduardo Pisano. Asimismo, señala Éric Licoys: “es un lugar prestigioso que contribuirá a poner al pintor en su lugar en el mundo del arte. Es ideal para poner en marcha este proyecto artístico. Esta colección forma un complemento de aquella del Museo Pisano de Torrelavega, el lugar natal del pintor, y es muy variada con numerosas obras de calidad”.

No son las únicas iniciativas que ha puesto en marcha, también editó el año pasado un libro en francés sobre la biografía, las exposiciones y las donaciones de Eduardo Pisano, escrito por Jorge Rodríguez de Rivera, y, a finales de septiembre del 2021, se celebrará una retrospectiva en el Museo Municipal de los Avelines en Saint Cloud, en la que se pretende rendir homenaje a André Licoys por su papel de mecenas con Pisano.

Parece que el país galo comienza a rendir homenajes al arte español, pues hay otra propuesta puesta en marcha en la localidad de Prayssac dedicada al pintor zaragozano Ricardo Santamaría, y que tendrá como finalidad otorgar su nombre a un centro de arte contemporáneo que se prevé abrir. Por tanto, se extiende un halo de optimismo hacia aquellos artistas que, huyendo del régimen franquista, encontraron en el país vecino la oportunidad de continuar y, ahora somos testigos del reconocimiento que Francia les otorga.