EDSEL, Robert M. , The Monuments Men, Barcelona: Destino, 2012

 

Con motivo del estreno de la película, me gustaría hacer una breve reseña del libro que la inspiró, The Monuments Men, publicado en 2009 y cuya primera edición en España, traducida por David Paradela López es de 2012.

Su autor, Robert M. Edsel, es un empresario petrolífero que decidió dedicar su vida a la divulgación del legado de los hombres de la sección de Monumentos. Para ello, creó la  Monuments Men Foundation for the Preservation of Art, que recibió en 2007 la medalla nacional de Humanidades de Estados Unidos. En colaboración con Bret Witter narra en este libro un episodio de la segunda guerra mundial, un episodio en plena confrontación, llevada a cabo por un grupo de hombres que no empuñaban armas y que decidieron ir al frente para tratar de evitar la grave amenaza que pesaba sobre los hitos culturales y artísticos de la civilización.

La fascinante aventura de los guerreros del arte que impidieron el expolio cultural nazi, es la frase usada como gancho en la cubierta del libro, que resume bien su contenido.

Estos guerreros anónimos, “los hombres de los Monumentos” fueron un grupo de soldados que participaron en la campaña militar de los Aliados occidentales entre 1943 y 1951. Aunque su cometido inicial consistía en mitigar los daños ocasionados en los monumentos más relevantes, se ocuparon también de localizar las obras de arte robadas o desaparecidas, ya que los nazis cometieron “el mayor saqueo de la historia”, confiscando y trasladando al Tercer Reich más de cinco millones de objetos de arte.

Tal como indica el autor, su primera intención consistía en contar la historia de estos hombres en Europa entre junio de 1944 y mayo de 1945, pero se alargó tanto que tuvo que excluir las actividades de los oficiales de Monumentos en Italia, centrándose en su mayor parte en Francia, Países Bajos y Alemania. El compromiso de recoger las vivencias en Italia en otro libro, ya se hizo realidad en junio de 2013 con la publicación de Saving Italy, de momento sin traducir.

En el libro que nos ocupa, tras una presentación inicial de los personajes con una pequeña foto y nota biográfica, el autor describe brevemente a este grupo de hombres y mujeres de trece países que prestaron servicio como voluntarios en la sección de Monumentos, Bellas Artes y Archivos; la mayoría con experiencia como directores de museos, conservadores, estudiosos y profesores de arte, artistas, arquitectos y archiveros, cuya  misión consistía en salvaguardar el legado cultural europeo mientras durasen las hostilidades.

En cada capítulo va relatando cómo la llevaron a cabo, su recorrido por el norte de Europa, su estancia en París, la entrada en Alemania, Las Ardenas, Altausse, deteniéndose en obras de arte  que dan título a algunos de esos capítulos: La Madona de Miguel Ángel, El cordero místico de Van Eyck, La Madona de La Gleize.

Aunque el  autor reconoce la libertad de haber recreado diálogos para reflejar la personalidad y opinión de los protagonistas sobre los hechos en los que participaron, hay una amplia tarea de documentación. Sus páginas cuentan con gran número de notas y fotografías que reflejan algunos de los momentos vividos: el oficial de Monumentos James Rorimer con el director de la Escuela del Louvre Robert Rey, ante la pared vacía donde colgaba la Mona Lisa antes de ser evacuada, Göring saliendo del Jeu de Paume después de una de las visitas en la que seleccionaba obras de arte para su colección, o la devastación que encontró el oficial Hancock en la catedral de Aquisgrán, Incluye al final la  bibliografía donde se detallan no sólo libros y artículos consultados, colecciones públicas y privadas, archivos,  sino también material inédito, referencias a películas y entrevistas realizadas o cedidas.