Dos siglos de legado artístico

 

En el devenir  histórico de los tres últimos siglos, las Diputaciones tuvieron un papel principal y capital en la conservación del patrimonio histórico-artístico nacional, especialmente después de los estragos causados por la Desamortización de Mendizábal. La colección de la Diputación Provincial de Zaragoza, no escapa a esa amalgama de épocas, estilos y tendencias, reflejo de los gustos imperantes, que toda colección artística institucional refleja en su configuración. A lo largo de su historia, la Diputación Provincial de Zaragoza, apostó por el progreso de los jóvenes y prometedores artistas locales, a través de pensionados o becados, en sucesivas convocatorias, para ampliar estudios artísticos bien en París o en Roma. Nombres como Eduardo López del Plano, Agustín Salinas, Mariano Barbasán, Marín Bagües, Félix Burriel, García Condoy o Pilar Burgues, son algunos de los beneficiados que, entre los siglos XIX-XX, contribuyeron con su buen arte, a ampliar el patrimonio artístico de la institución. En 1970 la institución zaragozana crea el Premio “San Jorge”, que a lo largo de catorce ediciones, adquirió pintura, escultura y dibujos, de artistas aragoneses. Posteriormente llegaría el Premio “Santa Isabel de Portugal”, heredera del anterior premio citado, con veinticuatro ediciones. En el año 1981, la institución adquiere el Palacio de los Condes de Sástago, y compra el Casino de Zaragoza, con la mayor parte de los bienes artísticos y bibliográficos. A partir de esa fecha, la política de adquisiciones emprendida por la institución, toma mayor impulso, destacando entre sus fondos la Gran Crucifixión, de Saura, o el Gran Profeta, de Pablo Gargallo. Sin olvidarnos del buen número de obras de artistas contemporáneos generalmente aragoneses, que en los últimos años, han pasado a la colección de la corporación provincial, a través de las creaciones de becarios de la Casa Velázquez, o de legados y donaciones, que todavía no ha visto el público.

Una selección de esa colección, sesenta y cuatro obras en concreto. Se puede ver en las salas del Palacio de Sástago. Legado. De Saura a Ribera. El coleccionismo de la Diputación Provincial de Zaragoza. La muestra, invita a reflexionar sobre el papel desempeñado por las instituciones, en el ejercicio libre del coleccionismo. Como nos encontramos en una revista de arte contemporáneo, nos centraremos en las obras expuestas de este periodo. De Francisco de Goya la Diputación Provincial, muestra una selección de su obra gráfica, a través de diversas ediciones, quedándonos con la obra titulada Disparate de bestia (1815-1819), junto a estas estampas, se muestra también una selección de la serie Ruinas de Zaragoza, de Gálvez  y Brambila. Del género de pintura de historia, destacamos sus obras más sobresalientes, Pedro III en el collado de las Panizas, del aragonés Mariano Barbasán, así como Santa Isabel de Portugal, de Marín Bagües. La Diputación posee, entre sus obras,  una especie de espejo de los nuevos géneros. Así pues en pintura costumbrista, Los gitanos de López del Plano, aparecen en contraposición, a los que aparecen en la escena La noche española, de Julio García Condoy.

La modernidad, en cuanto al retrato, quedará reflejada en el admirable y recientemente restaurado, Retrato de Manuel Dronda, así como en la colectiva Vista de Zaragoza ambos, del artista turolense Juan José Gárate. A partir de la transición y establecimiento de la democracia, la Diputación Provincial, pondrá de manifiesto la necesidad de fomentar una colección de arte contemporáneo netamente aragonés. Así pues, a  los ya descritos anteriormente Saura y Gargallo, se unirá la obra de históricos abstractos como Lagunas, Aguayo, Vera, Victoria, Orús, Serrano, Blanco, Dorado…etc… Con pioneros de una generación posterior: Rallo, Broto, Sinaga o Mira.

Nada nuevo bajo el sol. Se echan de menos en esta muestra, representantes de las becas de la Casa Velázquez, y alguna novedad, que podía haberse mostrado al público, a través de los legados y donaciones de artistas aragoneses recientemente recibidos.