En su conocido cuento El Aleph, Jorge Luis Borges insiste en uno de sus temas más queridos: el infinito. En el sótano de una vieja casa está el aleph, una esfera tornasolada de dos o tres centímetros de diámetro, que es el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos.
Esta conciencia de la inmensidad también motiva el último proyecto artístico realizado por Enrique Radigales (Zaragoza, 1972) en el Espacio para el Arte Caja Madrid de Zaragoza.
En “12 metros de landscape” revisa el concepto tradicional de paisaje mediante recursos digitales. Para ello se capturan multitud de imágenes de una resolución aceptable encontradas en la Red mediante la búsqueda en Google bajo el epígrafe “landscape”.
La obra se adapta a la configuración de la sala de exposición en dos niveles. En la planta de acceso encontramos una pieza única impresa en un rollo de 12m de longitud y 1,10 de ancho de papel Hahnemühle William Turner. La impresión, de excepcional calidad, se ha realizado mediante inyección de tinta con el sistema Digigraphie®, que acota los parámetros bajo los cuales una copia digital se puede considerar obra de arte.
Las imágenes descargadas de la red se componen digitalmente en un archivo único que se imprime con un plotter de tintas pigmentadas. Radigales completa el lienzo contínuo de papel impreso aplicando directamente sobre él pinturas acrílicas.
La pieza se extiende sobre una escalera y varios caballetes de madera adoptando el perfil ondulado impuesto por su propio peso. Esta disposición va más allá de la simple alegoría visual de una cordillera para proponer la negación del plano euclidiano, que se deforma en una superficie curva continua, multiplicando los puntos de vista posibles.
El abandono de la bidimensionalidad es tanto más intenso por la sugerente superposición de capas impresas y pintadas: cuadros holandeses del siglo XVII, vistas y pinturas renacentistas, cartografías y topografías, retales en forma de píxel, arquitecturas contemporáneas o mapas atmosféricos, se entrelazan en los doce metros de paisaje artificial.
Se incorporan procedimientos compositivos propios de los programas de diseño digital, donde la información se distribuye en capas o layers, que pueden ser mezcladas, superpuestas u ordenadas con distintos grados de opacidad. Las imágenes impresas y los trazos de pintura acrílica discurren en estratos a distintos niveles de profundidad, alternando la prevalencia de unos y otros con la fusión en el plano superior.
En el sótano, Radigales sitúa su particular aleph: un recinto solamente iluminado por el resplandor de la pantalla donde se proyecta la versión digital HTML del proyecto. Mediante sistemas de programación Javascript, PHP y MySQL se componen digitalmente 150 gráficos e imágenes con una resolución mínima de 1024×800 dpi, extraídas de internet. Para la selección se acude a un programa de búsqueda en el que se introducen conceptos en español e inglés agrupados en tres conjuntos: nombres, adjetivos y prefijos, relacionados con la geografía, la topografía y el tiempo.
Así, el documento digital puede ser contemplado en la propia sala de exposiciones o en cualquier otro lugar mediante el acceso a la web www.enriqueradigales.com donde se encuentra alojado.
Las imágenes se alinean por su borde izquierdo y se suceden aleatoriamente según un “scrolling“ o deslizamiento vertical continuo. La velocidad es variable pues depende tanto del ancho de banda del usuario que accede al archivo digital como de su propia acción sobre el cursor.
Las acciones son cronometradas en el propio documento por un segundero que refleja el tiempo que el usuario tarda en cargar la serie de imágenes. También su incluye un listado de las cinco descargas más rápidas y de las cinco más lentas. La renovación de estas marcas es constante en función del acceso a la web.
Como en el soporte físico sobre papel, los paisajes y retratos se suceden sin patrones específicos, pautadas por la aparición aleatoria de pinceladas acrílicas o píxeles perdidos que introducen inquietantes vacios en blanco.
La hibridación de géneros artísticos, la incorporación de sistemas digitales, que introducen el azar en la propia acción física de elaboración del artefacto, la preocupación topológica, excelentemente expresada en la propia disposición de la instalación, o las ambiguas relaciones entre lo representado y la obra de arte que deviene en paisaje artificial, son cuestiones medulares del arte contemporáneo tratadas por Radigales en su obra.
En suma, la incorporación del Tercer Entorno, es decir de la infinitud del paisaje digital, localizado en todas partes y en ninguna, se hace particularmente visible en esta instalación, donde el espectador presente en la exposición es uno más entre la multitud de usuarios de la Red.
José Antonio ALFARO LERA
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Lanscape en distancia y tiempo
Un extenso plano de doce metros de largo, con un conjunto de imágenes a manera de collage, así como una videoproyección basada en una gran cantidad de vocablos; es la ultima exposición que Enrique Radigales realizó en el Espacio para el Arte de la Obra Social Caja Madrid, del 24 de enero del 2012 al 18 de marzo del 2012, en la ciudad de Zaragoza.
Si existe una cosa que mueve al mundo actualmente es la tecnología. Internet, como parte de esta, es el medio por excelencia que no solo permite comunicarnos, sino que a través de él podemos aprender un nuevo lenguaje. La tecnología ha podido generar nuevos programas, los cuales son utilizados para que artistas y emprendedores introduzcan nuevas ideas. Es el caso de la exposición titulada “12 metros de paisaje”, donde la mirada personal de Enrique Radigales es plasmada en dos piezas generadas a partir de la excusa de Internet. Si pudiéramos medir el paisaje probablemente lo haríamos como Radigales en distancia y tiempo, mostrándonos dos vías contrarias pero complementarias: una mediante el papel como conductor de ideas, y otra por medio de una videoproyección, como expresión del lenguaje programado en ordenador.
En la primera pieza conjuga un viaje de términos encontrados en esa gran red virtual, imágenes resultado de la búsqueda de la palabra “paisaje” o “landscape” (término anglosajón) en Google. Radigales manipula y fusiona éstas mediante programas informáticos, arrojando a modo de collage un plano que tiene por medida doce metros de largo, impreso en papel Hahnemühle. Posteriormente interviene con motivos acrílicos, retoca e iguala algunos tonos de color proponiendo nuevas manchas en retícula como si fueran coordenadas, y en otras zonas crea composiciones con nuevas formas. Esta pieza sin duda demuestra una perfecta conjunción entre el arte digital y la pintura. La mirada reconstruye ese nuevo concepto de paisaje que no queda del todo claro, pero que la percepción acomoda para reelaborarlo como una única expresión.
No es la primera vez que vemos un trabajo de este tipo en la obra de Radigales; en 2009 se puede apreciar un primer paisaje titulado “Contener la pintura” donde en una hoja de formato Din A4, con el mismo tipo de papel, realiza un collage intervenido tanto digital como manualmente con una serie de pinceladas acrílicas, y al igual que esta encontramos manchas situadas como coordenadas de distintos colores. También en 2011, con un acercamiento similar, realiza una obra titulada “Arcade”, con alusión nostálgica a los juegos Arcade de principios de los años ochenta, que es parecida a la actual en cuanto a las imágenes relacionadas con el territorio o la arquitectura, y que recompone el paisaje mediante el mismo tratamiento nuevo de formas. Es así como vemos en “12 metros de landscape” la culminación de una indagación a través de las distintas técnicas aplicadas a sus anteriores obras; sin embargo en esta ocasión y visto con la perspectiva que nos proporcionan sus obras anteriores, encontramos que la intervención se extiende tanto en papel como en profundidad, con la búsqueda del color.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras; pero en el caso de la segunda pieza de la exposición se puede decir que mil imágenes valen para una sola palabra; el paisaje. Esta pieza consta de una videoproyección, en la que el artista realiza una programación HTML (HyperText Markup Language o un lenguaje para estructuras de páginas Web mediante texto) programando una secuencia de imágenes “Googleleadas”; es decir, extraídas del buscador virtual Google. La programación combina aleatoriamente 150términos o “tags”, vocablo utilizado en informática, que se traduce en imágenes con un tamaño de 1024 x 800 píxeles cada una. Las secuencias se realizan en base a tres tipos de criterios: nombres, adjetivos y prefijos temporales, todos relacionados directamente con el concepto de paisaje. Es así como términos como: ‘montaña’ o ‘colina’, o tal vez características como “rocoso” y “nublado’ o “40’s” y “50’s” están incluidos. Como si de una enciclopedia se tratara, Radigales consigue acostumbrar la vista a este nuevo paisaje que recrea la memoria, pero que, asociado a nuevas manchas de píxeles en color e incorporando un determinado tiempo de exposición, produce al espectador un nuevo relato.
El paisaje como un conjunto de imágenes tanto impresas como en proyección, es una nueva práctica que enriquece su significado en la actualidad, por lo que las piezas expuestas son el resultado de una búsqueda por parte del autor, que muestran preocupación por la creación de arte en base a una fusión de técnicas nuevas y tradicionales. Así, uno de los principales aciertos es estampar en su obra una fuerza vertiginosa resultado de la experimentación, y también del esfuerzo de acercar al público una expresión comprometida con su tiempo.
Laura DOMÍNGUEZ RUIZ




