Dos encuentros, dos visiones.

    Dos encuentros, dos visiones: La del arquitecto Rafael Moneo y el artista multidisciplinar Erwin Bechtold. Dos formas de explorar el arte que confluyen en  la muestra que se exhibe en el CDAN( Centro de Arte y Naturaleza) de Huesca. Entre el 14 de marzo y el 11 de mayo podrá visitarse está exposición titulada Bechtold CDAN: Encuentro con Moneo.

     Nos encontramos con un feliz ejemplo de lo que puede dar de sí la colaboración entre artistas, que han hecho posible, en este caso, la realidad y la calidad de este interesante proyecto. La exposición nace de la fascinación que el pintor José Beulas siente por el artista Erwin Bechtold, con quien coincide con su sensibilidad y su trabajo con la materia. De hecho  una de sus nuevas adquisiciones par su colección en el año 2005, fue una pieza titulada 90-4 Thema. Winkel/FLäche/Raum(Tema/ángulo/superficie/espacio), obra de este artista alemán que se exhibe en la exposición de la que hacemos ahora mención.
    La exhibición reúne una selección de las obras del artista Erwin Bechtold procedentes de colecciones privadas y públicas, así como  de piezas de su propia colección.  Todas ellas guardan una relación específica con el espacio y con la iluminación de la arquitectura del centro de arte y naturaleza. Una construcción a través de la cual el artista muestra sus reflexiones teóricas sobre la creación artística que se fundamenta sobre una serie de conceptos e ideas: la forma no figurativa, la composición del espacio pictórico y la síntesis del lenguaje expresivo. Para ello Bechtold ha desarrollado un diálogo con el arquitecto del edificio del CDAN, Moneo, basado en la geometría. Un reto para el pintor que concilia su imagen intimista y sugestiva con la depurada modernidad del edifico diseñado por Moneo.
    La  exposición examina la interrelación entre  dos lenguajes artísticos, la pintura y la arquitectura, y supone un intercambio de los dos creadores. No es la primera vez que el artista se preocupa por este tipo de propuestas, el mejor ejemplo es su intervención en las fachadas del Reiss- Musseum de Mannheim en 1988. En este nuevo caso la filiación es válida, en tanto los dos se atienen a la representación de lo visible y desde poéticas y estilos diversos sostienen rangos de excelencia.
    Puede decirse que el artista Erwin Bechtold(Colonia, 1925) ha venido centrando lo esencial de su apuesta pictórica en torno a su  opción por la abstracción.  Una definición que dibuja una precisa síntesis de la estrategia que Bechtold establece como base de una sofisticada trama metafórica.  Mediante el desarrollo sin rupturas de sus pinturas, llega al informalismo a mediados de los años cincuenta, con base en la depuración de los elementos figurativos.  Después de su fase constructiva en los sesenta, el artista desarrolla una peculiar geometría de lo sensible, unas composiciones pictóricas en las que se plasma el rigor matemático del constructivismo con una ordenación intuitiva de las formas geométricas imprecisas, más cercanas a la corriente informalista. Con gran dominio técnico y con enorme control de su vocabulario formal, la pintura de Bechtold avanza ahora plena de novedades. En grandes o pequeñas dimensiones resultan lógicas y con una clara necesidad interior. En su obra, va dando pautas no usuales en el tratamiento de la materia y el espacio.  Hoy el pintor matérico, Erwin Bechtold, es uno de los pilares más sólidos del arte vanguardista español de las últimas décadas.
    Alemán de nacimiento, Erwin Bechtold ejerció el oficio de maestro impresor antes de seguir una vocación artística que le llevaría al París existencialista de posguerra (donde fue discípulo de Léger), para posteriormente trasladarse a la Barcelona a finales de 1950 y a la isla de Ibiza, lugar que no ha abandonado desde 1958.

WinkevPaum 1990 Oben 2005

    La exhibición que nos ocupa no se trata de una retrospectiva que abarca toda su carrera, sino obras concretas, piezas clave de  los distintos momentos de su larga producción artística. Los rasgos básicos de su obra son: la geometría, el color y el espacio.  Con un interés por la materia, como primacía indiscutible. Su obra es una clara sinestesia entre  lo constructivo y lo expresionista.
    Desde el punto de vista formal además de la utilización de las formas geométricas y su pasión por las texturas, hay unos rasgos que podemos considerar constantes en el trabajo de Bechtold: sus estructuras austeras,  casi minimalistas,  y el uso ocasional del color. Un color elegante e intenso, que cuando se manifiesta, lo hace sin limitación alguna mostrándonos su belleza intrínseca, su carga física y sensible.
    La plenitud de presencia de Bechotld se  manifiesta en el dramatismo que respiran las telas de gran formato tituladas Cuadrado de ángulo cortado ( 2003), Ángulo superficie y espacio (1988), Superficie en la superficie (1999) y Oben (2005). Grandes acrílicos exquisitos, en donde muestra un interés especial por los tonos azules. Suite  en la que es evidente su justo equilibrio entre expresión y construcción. Cálculo, emoción y una pura sinfonía abstracta, de extraordinaria elegancia, equilibrio compositivo y armonía cromática.  Sin duda, una investigación plástica que elogia los valores del silencio y la concentración.
    Bechtold es un artista que conforma y recrea el espacio con el mínimo de elementos. En su trabajo no hay amontonamiento sino intensificación y economía.  Algo que se hace evidente en este diseño realizado para el CDAN que da fe de la confianza en el sentimiento directo, y en  la búsqueda de lo esencial, siempre en la exploración de la naturaleza más intima de la abstracción. Un principio estético que lo genera todo y su reflejo se repite en cada obra y en la distribución y la confrontación de las piezas en los espacios de este Museo.  Por sus características y la calidad de su montaje, probablemente sea una de las exposiciones más relevantes de la temporada. La muestra impresiona tanto por el acierto en la selección de las piezas como por la excelente presentación de las mismas. El espectador, el público, no se siente abrumado, por la cantidad, por el exceso y la saturación. Al contrario, la presentación en las salas es limpia; favorece el itinerario personal.
     Por todo ello, enfrentarse a la obra de Erwin Bechtold implica, para el observador de espíritu abierto, el poder descubrir la emoción que anida en el gesto, en la línea, y la forma, la gozosa pasión que desborda el mismo espacio  que el artista ha gestado.  Y en esta muestra, que recoge cerca de cincuenta de obras entre pinturas, dibujos y collages, lo más representativo de su producción artística, se torna evidente  todo lo hasta ahora señalado. Kasimir Malévich afirmaba: "Lo verdadero, lo real, está solo en la emoción". Y esta advertencia misma puede decirse de su obra.
    De todas formas, lo que me parece imposible silenciar es el efecto poético del conjunto de esta exposición que tiene una magia especial que envuelve al visitante desde que penetra en el recinto. Este clima es como una energía que inunda nuestra percepción mientras las imágenes se acarician y montan una tras otra.  Como un nudo de posibilidades fugaces en un juego de espejos entre la geometría y el espacio ilusorio. Sencillamente, como una extensión, una expansión  en el interior del noble edificio de Moneo. Así pintura y arquitectura comienzan a disolverse la una en la otra trasmutándose en una emoción que cautiva al espectador. Es lo que se siente con esta elegante exposición.

La interrelación entre dos lenguajes artísticos

Número 2

Marzo 2008
Virginia BAIG
Tesorera de AACA (miembro de AECA y AICA)
Fecha de recepción: 19/3/08
Fecha de aceptación: 19/3/08
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