Titulada “La mirada del tiempo”, la Lonja desde el 24 de enero, tenemos la colectiva comisariada por Desirèe Orús, con textos de la comisaria y de los artistas que servirán como documentos para mostrar su pensamiento.Veamos, muy en síntesis, las características de lo exhibido. Nacho Arantegui participa con un árbol y sus raíces color aluminio, modelo de imaginación, y un precioso vídeo que recoge varias intervenciones escultóricas en el interior de una mina de sal y concluye con la belleza de un caballo blanco montado por una pareja. David Latorre tiene varias fotografías que recogen la impresionante soledad de una cárcel, siempre con la belleza como norma, una muy buena escultura que recoge el aroma de la opresión por falta de libertad y el interior de una vivienda destruida. Peyrotau & Sediles aportan un vídeo sobre el interior de una vivienda con decoración añeja. Julia Puyo aporta varias obras con las palabras Educación, Pensiones, Sanidad, Trabajo, que vemos sin sustancia por demasiado cotidiano, sin olvidar un recorte de periódico, que lo mismo, así como seis fotografías con una figura femenina en el interior de una habitación como enfoque tantas veces visto. Mapi Rivera muestra de nuevo las espléndidas fotografías de su cuerpo sumergiéndose en el agua profunda hacía cualquier incógnita. Señor Cifrián manifiesta su alta imaginación creativa, puro corazón, con dosis totales de exquisitez y belleza, en las esculturas que trazan la serie “Damnatio Memoriae”. Y, para concluir, Víctor Solanas Díaz participa con una obra expuesta en la galería Antonia Puyó basada en fotografías captadas desde un coche con el resultado de una especie de velocidad con líneas paralelas a la base y belleza controlada en el lugar exacto. La conclusión es una muy intachable exposición que jamás cansa. A título de curiosidad cabe sugerir que la hemos visto tres veces.
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En el Paraninfo de la Universidad, desde el 9 de febrero, se expone la colectiva “Círculo de tiza” bajo el comisariado de Chus Tutelilla Laguardia. Participan 15 mujeres artistas. Antón Castro, Heraldo de Aragón 10 de febrero de 2017, recoge las siguientes declaraciones de la comisaria durante la inauguración manifestando una doble intención: “denunciar la situación de la mujer y desestabilizar el sistema que las excluye”. Tras indicar, según nuestro criterio, que el texto de la comisaria es impecable, el catálogo libro tiene un capítulo final titulado “Voces. Ámbito de interrogación”, en el que se recogen numerosas declaraciones de extranjeras sobre la condición de la mujer y su capacidad creativa, que por nuestra parte ni se duda desde que tenemos 15 años, cuando me hablaba sobre arte nuestra tía la pintora Julia Pérez-Lizano y Pérez. Asimismo, también tenemos declaraciones de aragonesas tipo “¿La ausencia de reconocimiento es un problema del arte realizado por las mujeres?”, de Chus Tudelilla Laguardia, ¿Quién teme a las mujeres artistas?, de Vicky Mémdiz, “¿Cuál es le diferencia entre una obra de arte de una mujer y la de un hombre?”, de María Enfedaque, o “¿Qué iniciativas, aparte de las exposiciones temporales, llevan a cabo las instituciones museísticas para visibilizar a las artistas?”, de Señor Cifrián. No faltan precedentes en la realidad histórica en Aragón, durante los siglos XX y XXI, que en el resto de España es similar. Ya en la prensa de los años treinta figura una crítica sobre la importante pintora y ceramista escultora Dionisia Masdeu con exposición en el zaragozano Centro Mercantil, sobre la que con el tiempo tuvimos un comisariado dentro de una exposición itinerante. El catedrático de arte Federico Torralba Soriano, hace muchos años, prologó una exposición con cinco mujeres artistas. El historiador y crítico de arte Jaime Esaín publicó en 1990 el libro Pintoras aragonesas contemporáneas de imprescindible consulta. Lo editó Ibercaja, por cierto, lo mismo que nuestra monografía sobre la gran Pilar Bayona y también hay que señalar que figuran alrededor de 32 mujeres artistas en el Diccionario Antológico de artistas Aragoneses. 1947-1982, que publicó en 1983 la Institución Fernando el Católico bajo nuestra dirección. Luego, el Instituto Aragonés de la Mujer nos encargó un comisariado sobre pintoras, con el que tuvimos muchos problemas pues bastantes artistas no aceptaron bajo el criterio de que mujeres y hombres estaban a la par. Todo esto sin olvidar la proliferación de exposiciones individuales protagonizadas por mujeres artistas. Ahora mismo exponen en Zaragoza Asun Valet, Columna Villarroya, Ira Torres, Lorena Domingo y Julia Puyo formando equipo en Etopia. El asunto es muy simple: eres o no eres artista, lo cual se nota con suma facilidad. Que sea varón o mujer nos resulta de una indiferencia absoluta. Nunca ha habido una exposición colectiva titulada, por ejemplo, “Hombres artistas”. ¿Sería normal organizar seguidamente una exposición de ese planteamiento en el Paraninfo, con un catálogo exclusivamente a cargo de escritores varones? Ni eso ni esto es lo que corresponde a nuestra realidad artística.


