El pintor y dibujante Manuel García Maya ni requiere presentación, pues cualquier persona vinculada con el arte en Zaragoza recuerda la exposición retrospectiva inaugurada en el zaragozano Torreón Fortea, ni digamos como propietario del bar Bonanza desde su inauguración en 1973, con exposiciones sin fondo por número y el singular ambiente frecuentado por artistas, poetas y un fecundo recorrido con ejemplares de la más variada especie humana. Lujazo libre y, encima, gratis.
El 17 de febrero, centro Joaquín Roncal, calle San Braulio, 5-7-9, se presentó el documental Manolo Garcia Maya. Desde el otro lado de la barra, que realizado por José Manuel Fandos y Javier Estella nos evoca su excepcional y querida persona como si fueran cambiantes trazos pictóricos ensamblados por la cámara. Trazos que transcurren mediante diferentes testimonios, véase, por ejemplo, el de Eduardo Laborda, y un Manuel García Maya transformado en intachable actor espontáneo, natural, que comenta sus abarcadores criterios intelectuales, algunos de sus sabrosos e imaginativos chistes, con el sexo bruto como máxima especialidad, y el impagable acto sobre cómo pinta un cuadro abstracto tipo chorreo y cómo realiza un dibujo figurativo con sus habituales rostros. Ni digamos el gozoso método para beberse cualquier cubata de un trago, por supuesto sin hielo, en una décima de segundo: real. De postre el jardín hogar de su casa sentido cual ámbito de meditación. Documental, en definitiva, que completa la fascinante personalidad del protagonista.