La exposición Diez años de Cerámica Contemporánea se celebró en la sala «Enrique Cook» de la Escuela Taller de Cerámica de Muel y en ella se mostró del 1 de abril al 19 de junio de 2011 lo que ha sido la evolución de los diez años de CERCO. Se presentaron las obras ganadoras y los accésit del Premio Internacional de Cerámica Contemporánea, ordenadas cronológicamente y apoyada por las imágenes de las más de trescientas obras seleccionadas en su trayectoria.
CERCO lleva diez años de andadura y actividades (premio, feria, exposiciones, conferencias, etc.) y se ha convertido en un claro referente en el ámbito nacional, gozando también de gran reconocimiento internacional, gracias a exposiciones itinerantes realizadas en colaboración con el Instituto Cervantes, a la divulgación y prestigio que da el Premio Internacional de Cerámica o la participación activa de ceramistas de países de nuestro entorno, como Portugal, Italia, Francia, Grecia, Bélgica, Holanda o Alemania o de países más lejanos, como Corea, Japón, Taiwan o Estados Unidos.
No podemos hablar de CERCO sin hacer referencia a algunas experiencias que le precedieron. El germen lo encontramos en la Feria Nacional de Cerámica Creativa, que tuvo desde 1984 y, a lo largo de sus ocho años de existencia, distintos escenarios de celebración en la ciudad de Zaragoza. Coincidiendo con el éxito de convocatoria y público, en 1987 se convocó el Primer Premio Nacional de Cerámica Creativa. Con los años, se organizó Cerámica en la calle, una cita anual abierta a ceramistas de todo el país que se celebró en la Plaza de los Sitios, entre 1988 y 1990 y, desde 2001 se celebra CERCO (Feria Internacional de Cerámica Contemporánea), que recogió el testigo del Premio Nacional de Cerámica Creativa y extendió su convocatoria a nivel internacional.
CERCO ya ha cumplido los diez años de vida, lo que nos permite tener una visión panorámica de lo que ha supuesto el trabajo de estos años. Si revisásemos las obras premiadas encontraríamos las mismas soluciones plásticas que en el arte actual en general, relacionadas con el ecléctico panorama artístico. Una situación caracterizada por la disolución de los discursos artísticos globales y la pérdida de homogeneidad, en la que destaca la introducción de nuevos materiales ajenos a la cerámica y la elaboración de piezas de mayores dimensiones. Un panorama en el que podemos encontrar obras ancladas a la tradición, con referencias al recipiente, obras escultóricas, derivadas de corrientes netamente plásticas y, otras conceptuales, basado en las ideas y en la cerámica como medio para conseguir un fin. En definitiva, obras que manifiestan la fragilidad de las fronteras entre las distintas disciplinas artísticas.
La amplia nómina de artistas premiados nos da una idea de la multitud de lenguajes artísticos y las distintas líneas de trabajo que se utilizan en la cerámica actualmente. Nombres como Javier Fanlo, premiado en 2001, Carles Vives, María Oriza, Tood Shanafeld o Ursula Comandeur, galardonada en 2010, conforman la amplia lista de autores representados. A ellos podemos sumar las obras minimalistas de Yuhki Tanaka; Rosa Cortiella, quien demuestra que la cerámica no es coto cerrado a través de la mezcla de materiales; Joan Serra, que indaga en la aportación matérica de la cerámica o autores reconocidos internacionalmente como Bodil Manz, y sus juegos con las transparencias y la luz.
El carácter internacional de la feria y sus exposiciones nos ha permitido disfrutar de una enorme riqueza de cerámicas de artistas de talla internacional, lo que nos da pie a comparar la situación en distintos países. En Oriente no se discute el valor artístico de la cerámica. En países como Gran Bretaña o Estados Unidos la cerámica ha alcanzado grandes cotas de presencia en el movimiento general del arte: existe un coleccionismo de cerámica y muchos ceramistas figuran en publicaciones y enciclopedias. Museos como el Tate Modern de Londres, el Museo de Arte Moderno de Los Ángeles o el Metropolitan de Nueva York han organizado grandes exposiciones de ceramistas y su obra es reconocida, como ejemplo, Grayson Perry quien obtuvo el Turner Prize en 2003.
Mientras, en España la presencia de la cerámica en los grandes museos es insignificante y el público todavía la mira con cierto recelo. Por eso, ferias como CERCO son necesarias, pues contribuyen a normalizar y mejorar el panorama de la cerámica contemporánea española. Sirven de estímulo y plataforma para muchos ceramistas y ayudan a reflexionar sobre el futuro de la cerámica como medio de expresión.