Bajo el muy sugerente título Cuando el deseo recogido, se inauguró la exposición de Paco Lafarga el 18 de diciembre en el IAAC Pablo Serrano Espacio Lateral. Diez cuadros y 12 dibujos, casi todo de 2014. Estamos ante un excelente pintor nacido en Zaragoza el año 1977, por tanto con 37 años, lo cual significa que es de los jóvenes mayores, si nos atenemos a la norma de que un artista es joven hasta los 35 años. Cuando expuso en la galería Carolina Rojo de Zaragoza, mayo y junio de 2013, también llevó dibujos y cuadros, por supuesto con crítica nuestra en la revista AACA digital.
Veamos los dibujos. Lápiz/papel. Cuatro máximas virtudes a destacar: la impecable atmósfera que rodea cada tema, el total dominio de la línea, la naturalidad de los variados temas y el muy pequeño formato, salvo en una obra, como dato de dificultad para mostrar tanta belleza acumulada. A partir de aquí lo que se quiera. Al excepcional retrato de dos niños catapultados de entrañable alegría, tenemos un perro evacuando con su peculiar postura desde la visión natural, una muñeca rota como signo de drama infantil, tres desnudos femeninos dentro de una habitación, el típico coche en una carretera camino hacia cualquier destino, paisajes y un gato.
Seguimos con diez cuadros de pequeño y gran formato que abordan dispares temas. También, como en los dibujos, con impecable atmósfera que cambia según el tema. A resaltar la suelta pincelada y el color apagado que en muchas obras vibra con un fuerte color, bien sea un plano o un tema a definir. En el abismo, muy buena obra diferente a las demás, tenemos una atmósfera difusa, intrigante, vía máxima soledad, con un plano azul y una hormigonera que quizá aluda a una específica clase social. El caso es que el desnudo masculino visto de perfil con casco, de lo más sorprendente como tal, mira hacia el hipotético abismo y levanta el brazo derecho como si pensara: me lanzo o no me lanzo. También tenemos cuatro desnudos femeninos desde la máxima naturalidad, incluso de cambiantes edades con total realismo, que reflejan cierta intimidad dentro del estudio del artista o dentro de su personal atmósfera. También destaca el árbol sin hojas con una muñeca rota colgada de una rama, eco de un dibujo pero sin árbol. A resaltar la especial quietud respaldada por el intrigante fondo. Nos quedan los cuatro retratos de un mismo personaje que desconocemos quien es. Variantes sobre un mismo tema.
No queremos insistir pero es una exposición de un muy sólido pintor y dibujante entre lo mejor de Zaragoza. Solo nos queda una sugerencia. El cuadro En el abismo es el más sorprendente e imaginativo, nunca el mejor, cuidado. ¿Sería posible una exposición con cuadros y dibujos partiendo de la imaginación, de lo imprevisto, como planteamiento? Seguro que sí.