Dibujos del pintor Gregorio Villarig, Fotografías de Columna Villarroya, Cuadros de Asun Valet

Bajo el título “Gárgolas”, en Palacio de Montemuzo desde el 19 de enero, tuvimos una exposición con numerosos dibujos y prólogo de Antón Castro. Gregorio Villarig, zaragozano nacido en Valencia el año 1940, expone por primera vez en 1967. Todavía recordamos las visitas en su estudio, hacia 1972,  justo en el Palacio del Prior Ortal, en donde también tenían el añorado pintor y crítico de arte Ángel Aransay y el Grupo Forma. En el sótano del palacio, aunque parezca increíble, se cultivaba champiñón. Villarig gran escalador, pese a su estatura, con el corazón de acero. La exposición con numerosos dibujos, entre 2013 y 2016, es una consecuencia de cuando expuso cuadros con el Canal Imperial de Aragón y los árboles circundantes como único tema. Ahora ha dispuesto fondos monocromos como amortiguadores para mostrar árboles, con o sin hojas, y fragmentos de éstos, que dibuja con suaves colores para evitar estridencias. Con tan sencillo tema crea unas obras exquisitas, profundas, capaces de mostrar dispares sensaciones como si apareciera la presencia humana desde ángulos indirectos.

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También en el Palacio de Montemuzo, desde el 16 de marzo, tenemos 40 fotografías en color de Columna Villarroya con prólogos de Blanca del Río y de la artista. El tema único es el paisaje mostrado en diferentes estaciones, incluyendo paisajes nevados y primeros planos de vegetación con el casi generalizado uso del espejo como una especie de dualidad que permite cambiantes perspectivas visuales. Todas las obras son de muy alta categoría, pero destacamos tres que son de gran museo. Aludimos a las que tienen un paisaje repleto de nubes con matices grisáceos, puro misterio vital, con un tronco de árbol surgiendo humilde, sin hojas, anhelando vivir.

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En la Casa de los Morlanes, desde el 2 de marzo, expone la pintora Asun Valet bajo el poético título “Cuando el hierro ama la seda” y con obras muy diferentes a su etapa anterior. Prólogo de Victoria Pérez Royo. Antón Castro, Heraldo de Aragón, 26 de marzo, recoge varios comentarios de la artista en los que afirma que el libro de Italo Calvino “Seis propuestas para el próximo milenio” “ha sido capital para mi, sobre todo el término ´levedad` pero luego he visto que también han sido claves la ´rapidez` , vinculada al agua y la ´exactitud`. El caso es que estamos ante una excepcional y muy refinada exposición. Para sus cuadros y dibujos utiliza pigmento de hierro y en algunas obras diminutas grapas con hilo cobre que forman planos irregulares de gran belleza y originalidad. A partir de aquí puede sugerirse que usa fondos monocromos, suaves colores y otros con mayor  impacto como el rojo en el cuadro Un color 1. Todo es posible, sin duda, en el sentido de máximo nivel, pues asistimos a un derroche de curvas y contracurvas vía espontaneidad controlada y planos irregulares estallando para expandirse hacia el espacio infinito. También se detecta una especie de explosión cósmica para formar otra galaxia, según ocurre en el cuadro Un color 12. Todo a través de un movimiento que impregna por doquier. La fusión de tantas partes significa máxima dificultad, como si la pintora lanzara su pensamiento y se introdujera en el soporte para formar otro cuerpo con doble enfoque creativo.