Descubrimientos Millares recoge toda la obra gráfica del artista: cincuenta grabados, pruebas hechas en su taller, ocho grabados póstumos, así como planchas originales, ilustraciones en publicaciones y serigrafías. Ha sido coproducida por la Fundación Juan March, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Fundación Museo del Grabado de Marbella y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Está recorriendo diversos espacios de nuestra geografía desde octubre pasado, se pudo ver en Madrid en la Calcografía Nacional, este verano en Marbella, se podrá visitar también en Toledo, Mallorca, Cuenca y Valencia. El comisario de la muestra es Alfonso de la Torre, autor del catálogo razonado de la obra gráfica de este artista, así como el catálogo razonado de la obra pictórica y de diversas publicaciones sobre el mismo.
Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria 1926- Madrid 1972) se siente atraído, desde niño, por Los Caprichos y Los Desastres de la guerra de Goya que pudo contemplar en libros que tenía su familia. Sentía gran atracción por la arqueología, pensaba que si no hubiese sido artista sería arqueólogo, eran frecuentes sus visitas al Museo Canario, donde observaba todos los vestigios de la cultura guanche: pintaderas, alfarería con signos, marcas, incisiones y sobre todo las momias, que tanto han influido en toda su obra.
Realiza portadas e ilustraciones de diversas publicaciones Planas de poesía, Ruedo Ibérico, KWY, Papeles de son Armadans… En colaboraciones que van desde 1949 a 1961. Las primeras estampaciones que realiza son monotipos, aplicando pigmento en un plano, plasmado luego en el papel mediante presión. Muchas veces estas impresiones son aplicadas a sus dibujos. Podemos verlas expuestas junto con pintaderas arqueológicas de dibujos geométricos, cedidas por el Museo Canario.
El Museo de Arte Abstracto de Cuenca se inaugura en 1966, sin embargo con anterioridad a esta fecha ya se estaban desarrollando actividades: en 1964 Millares participa en la primera serie de serigrafías realizada por Sempere y Abel Martín para el museo, teniendo que destacar la influencia de esta institución y estos serígrafos en la difusión y valoración en España de esta técnica.
La casi totalidad de la obra gráfica del artista se organiza en cinco carpetas. En 1965 se edita Mutilados de paz, su primera carpeta serigráfica, presentada en la Matisse Gallery de Nueva York, consta de cuatro estampaciones y está acompañada del poema que le compone en Roma Rafael Alberti. Millares la dedica a su padre, fallecido el año anterior: El primer mutilado de paz que conocí. Gerardo Rueda diseña la carpeta que es serigrafiada por Sempere y Martín.
De 1967 data la carpeta Auto de fe, inspirada en el libro Causas del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Canarias (1520), a partir de legajos del mismo recuperados de la destrucción por su bisabuelo Agustín Millares Torres, quien escribió Historia de la Inquisición en Canarias (1874), obra por la que fue excomulgado, pesando mucho en Manolo Millares. Consta de cuatro grabados a punta seca estampados por Dimitri Papagueorguiu y dirigida por Elvireta Escobio, esposa del artista. Grabados en negro de gran expresividad y gestualidad, en los que podemos intuir capirotes y elementos de tortura.
Antropofauna (1970), formada por cinco aguafuertes estampados por Millares en el taller de Gustavo Gili. Esta carpeta obtuvo el premio Ibizagrafic del Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza, supone el reconocimiento de Millares como investigador en la obra gráfica. Surge tras un viaje al desierto del Sahara y una estancia en Niza, en la residencia de Matisse, en estos grabados y en el resto de la obra de estos años hay un aumento del blanco, la luz de estos lugares. Obras en las que inserta caligrafía y en las que intuimos animales muertos que podemos encontrar en el desierto, así como influencia de Michaux.
Del mismo año es Torquemada, carpeta de seis serigrafías editada por Juana Mordó y estampada por Abel Martín. Dramatismo en negro y rojo acompañado de un poema del también canario Manuel Padorno. La Inquisición, la tortura, odio, barras cruzadas, muerte, sentencias, grafías, firmas, condenas… Denuncias de tiempos pasados que ve perdurar en el presente. Son recurrentes en sus obras personajes como Felipe II o Torquemada, el oscurantismo, los autos de fe, signos, cruces, salpicaduras, violencia, las desgarraduras y recosidos de sus arpilleras…
La última de estas carpetas da título a la exposiciónDescubrimientos-Millares 1671 – Diario de una excavación arqueológica imaginaria y barroca. Doce serigrafías, tinta china y aguada de china gris humo. Compendio de todo su quehacer gráfico y de dibujante. Editada por el Museo de Arte Abstracto de Cuenca bajo la dirección de Fernando Zobel, cuidada por Giralt-Miracle, estampada por Abel Martín, con caja de madera diseñada por Gerardo Rueda, en ella intervienen todos los colaboradores que han trabajado con Millares a lo largo de toda su trayectoria. Podríamos decir que es el testamento gráfico de Millares que fallece a los pocos meses. Ahí están sus salpicaduras, tachaduras, manchas, signos y caligrafías que se han ido incrementando aquí.
Millares fue un gran grabador, aprendió las técnicas de grabado de los mejores, incluso instaló en su taller un estudio de grabado que apenas pudo llegar a utilizar. Sus colores negro y blanco, muerte y vida, y el rojo de coagulada sangre como diría Alberti en el poema que le dedica en 1965, remarcan el dramatismo hispano que caracteriza a todos los artistas de El Paso. La obra gráfica de Millares tiene la materialidad, el desgarro, el horror, el grito que tienen sus homúnculos, sus arpilleras rotas, rajadas, cosidas y recosidas, salpicadas y sangrantes. Manolo Millares es poeta, no sólo por su plástica y el título de sus obras, sino por sus composiciones líricas de gran sensibilidad, patetismo y fuerza que han sido recopiladas por Alfonso de la Torre en 2016 Manolo Millares. Remontando la cometa de sus sueños. Antología poética (1953-1970).


