Del romanticismo a la modernidad. La colección Gerstenmaier, en la pintura española decimonónica

La España del tumultuoso siglo XIX, presentó históricamente, un “ligero” retraso en relación con el resto de países europeos. No ocurrió lo mismo para la Historia del Arte de ese tiempo. Mientras que en el ochocientos, se revivía una visión de la Antigüedad clásica, el realismo, surgía como un preludio a lo que hoy conocemos como la modernidad. El realismo intentó presentar la naturaleza, sin artificios e idealizaciones; El artista se preocupará única y exclusivamente en mostrar con la mayor verosimilitud, lo representado. Con esta introducción, comenzaremos un viaje, a través de la pintura española de los siglos XIX y XX, de la colección  Hans Rudolf Gerstenmaier, mucho más conocido, por su colección de pintura flamenca, y que bajo el título: Senderos a la modernidad. Pintura española de los siglos XIX-XX, en la colección Gerstenmaier, podrá verse en las salas del Palacio de Sástago, de la Diputación Provincial de Zaragoza.  Una cuidada selección de sesenta y una obras, entre pinturas y dibujos de variado formato. Abre la muestra, precisamente, el tránsito del realismo al modernismo, de la mano del belga Carlos Haes, titular de la cátedra de paisaje, en Madrid, de quién destaca la obra Picos de Europa,  el buen hacer de las vistas venecianas de Martín Rico, el delicado orientalismo, a través de la exquisita acuarela de Fortuny, sin duda una de las personalidades más destacadas del panorama español, de esos años. Raimundo de Madrazo, con colorista acuarela, titulada Aline, y el  zaragozano Francisco Pradilla, y  su magnífico Tarjetero de mi estudio, cerrarán el fin de siglo.

La llegada de una nueva clase social, la Burguesía, el nacimiento de la fotografía y otros avances tecnológicos así como un nuevo estilo del color; y una nueva percepción sobre la luz, en consonancia con toda Europa, que los nuevos artistas  habían aprendido, en las principales academias europeas, dio un valor de tránsito cambiante, a la modernidad. El paisaje, despreciado a finales del siglo XIX, fue el género, con más posibilidades de experimentación plástica en los pintores modernos. Regoyos, y su pincelada impresionista, Beruguete y su visión regeneracionista del país, a través de paisajes como este, de las Orillas del Avìa; De forma paralela, cabe destacar la figura del valenciano Joaquín Sorolla, a la cabeza de la llamada “España blanca”, aquí irreconocible en las dos obras expuestas,  en contraposición de la llamada “España negra”, de la que destacaría Zuloaga, muy influenciado por las reflexiones de la Generación del 98, y su imagen de una España atrasada, y dominada por un feroz catolicismo. Su castizo austero, se verá reflejado en su  femme fatale, aquí representada. La muestra concluye, en los años veinte, del siglo pasado con Gutiérrez Solana, y sus obras de gran carga social y dos retratos: uno de un torero, de  Vázquez Díaz y un enjuto y arrugado rostro femenino, de Benjamín Palencia, que evita cualquier complacencia o sentimentalismo, que fuera de todo contexto expositivo, representa la España decadente, que iban a vivir los artistas españoles, en el preludio de la contienda bélica que iba a dividir a las dos Españas. La sensibilidad del coleccionista, queda patente, en la muestra, en detalles como la aparición de cuatro obras del pintor vasco Juan de Echevarría. Pintor muy desconocido, fuera de los circuitos vascos, y que representa a aquellos artistas, que no llegaron a ser  reconocidos a nivel internacional, pero permanecen en el recuerdo.

 Senderos de modernidad. Pintura española de los siglos XIX y XX en la colección Gerstenmaier.

Diputación Provincial de Zaragoza

05/06-31/08/2014

Número 27

Junio 2014
José Antonio VAL LISA
Miembro del Consejo de redacción AACAdigital
Fecha de recepción: 25/6/14
Fecha de aceptación: 25/6/14
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