Dalí. Un surrealista de imágenes

Las grandes instituciones culturales de todo el mundo: principalmente museos y coleccionistas particulares, llevan décadas ocupándose de Dalí. De su consabida participación en la vanguardia surrealista, nos ha legado una más que completa obra, llena de especialidades. La fascinación y el interés del gran público, así como la gran acogida que le otorgaron los medios de comunicación, a una longeva vida, sacada de una novela de humor absurdo, hicieron el resto. Una de las facetas  menos conocidas, sea quizás la de ilustrador de textos literarios, de clásicos universales. Del medio centenar de textos, que fueron ilustrados, por el artista catalán. El Palacio de Sástago, acoge una selección de obra procedente de los fondos del Museo del Grabado de Artes, de A Coruña.

La exposición permite contemplar tres series de estampas, realizadas entre los años 1946-1974. Las imágenes que Dalí nos ofrece, se caracterizan por una continua obsesión por el detalle. En este aspecto, se presenta como un gran maestro del dibujo, donde la visión personal predomina a la recreación. De toda la obra, llama la atención la ruptura y la exageración de las extremidades en las figuras, presentando una oscura lectura simbología muy plural. En líneas generales, estas series, explican el comportamiento ridículo, pero no menos real, del hombre en el mundo,  una división entre la locura y la lucidez.

La primera de las series, formada por treinta y cinco estampas, está dedicada alIngenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Fue ilustrado por Dalí con diez láminas en acuarela a color y treinta dibujos en blanco y negro. Destaca la gran expresividad de sus voluminosas figuras. Quizás nos encontremos, con la más interesante, de las series mostradas. Las siguientes veinticinco litografías, se titulan: Los sueños caprichosos de Pantagruel, procedente del libro de Rabelais, que más que una novela de entretenimiento, constituye una feroz sátira contra las instituciones más respetadas de aquel tiempo. Los modelos utilizados, por Dalí, para esta serie, son denominados droleries, es decir, caprichos de artista. El último grupo de doce estampas, titulada: Las fábulas de Fontaine, están realizadas en punta seca y aguafuerte, e inspiradas, en los grabados que realizó, en 1855, el artista francés Jean Ignace Grandville, para ilustrar precisamente, dichas fábulas. La inspiración y la selección de los temas, no deja lugar de dudas, de la singular correspondencia, entre ambos artistas, a pesar de los siglos transcurridos.

Salvador Dalí. Imágenes de historias

Palacio de Sástago

02/10/2014-11/01/2015

Palacio de Sástago, Zaragoza

Número 29

Diciembre 2014
José Antonio VAL LISA
Miembro del Consejo de redacción AACAdigital
Fecha de recepción: 16/12/14
Fecha de aceptación: 16/12/14
image_pdfimage_print