José Manuel Broto, artista de reconocimiento internacional, regresa a Zaragoza, su ciudad natal, y lo hace con una donación al Gobierno de la región, y por tanto, al pueblo de Aragón, en un gesto desprendido y entrañable.
Se trata de un conjunto de diez obras de gran formato, fechadas entre 2005 y 2009, que forman un grupo coherente y representativo de lo que viene siendo su pintura en los últimos años.
El color es el elemento protagonista de todas ellas. El color como hilo narrativo, con intensidad y brillantez individualizadas, en una combinación de elementos respondiendo a un sentido constructivo. Broto utiliza el color como elemento determinante en la obra de arte, no como simple adorno o complemento. Y hace en estas piezas una auténtica declaración de intenciones: la exaltación del color como un estallido de optimismo, de vida y luz. El color como antídoto contra el pesimismo generalizado en los tiempos de incertidumbre global que estamos atravesando.
Junto al color está la abstracción, otro rasgo definitorio y fiel en la obra de Broto que ve en la abstracción una capacidad de evocación infinita, la posibilidad de crear horizontes abiertos.
El artista observa el mundo, pero no nos ofrece una transcripción del mismo. Crea una atmósfera propia, suya, que nos transporta a realidades más armónicas que las que nos muestra la simple mirada. El color y la abstracción como puertas de entrada a evocaciones pasadas y sueños futuros.
Este conjunto de obras se exponen bajo el título “D Broto” en el IAACC Pablo Serrano. Seis son acrílicos sobre lienzo pintados a la manera tradicional (Sín título, 2007, 200 x 300 cm; Sín título, 2007, 200 x 250 cm; Escuadra, 2007, 200 x 260 cm; Sín título, 2008, 200 x 250 cm; Sín título, 2008, 200 x 250 cm; Sín título, 2009, 200 x 300 cm). Cuatro son obras digitales, realizadas con ordenador e impresas con tintas pigmentadas sobre papel pertenecientes a la serie Botánica, (Botánica III, 2005, 200 x 300 cm; Botánica VII, 2005, 200 x 300 cm; Botánica XIV, 2005, 200 x 400 cm; Botánica XVII, 2006, 200 x 300 cm); un conjunto de obras con las que el autor, al modo de los viajeros y exploradores científicos de los siglos XVII y XIX, crea su propio herbario, dejando clara su declaración de intenciones: “en lugar de contribuir a la extinción de las especies, yo he querido aquí contribuir a la extensión de las especies haciendo un repertorio casi borgiano, especies que a lo mejor podrían haber existido o pueden existir un día de estos”.
Algunas de estas piezas habían formado parte de la exposición “Color Vivo” presentada en el IAACC en 2015, una muestra con la que el artista se manifestó muy satisfecho, y que significó el germen de esta donación.
Finalizada la exposición “D Broto”, las obras que la forman integrarán los fondos de la colección permanente del IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, que se compromete a su custodia y conservación, a facilitar el acceso a las mismas a estudiosos e investigadores, así como a realizar préstamos temporales a otros Museos e instituciones para proyectos que considere de interés.
Con esta donación, José Manuel Broto, quiere agradecer el afecto que ha recibido de Aragón, que siempre le ha reivindicado, reconocido y respetado como uno de sus artistas.
No imagina Broto mejor morada para una parte representativa de su creación artística que la tierra que le vio nacer. El mundo pictórico no tiene fronteras, pero las orillas de la propia infancia y juventud son siempre un lugar tentador, un atrayente refugio memorístico. Un remanso llamado Aragón, donde el arte es parte de su identidad y sus artistas protagonistas de la Historia.