En el espacio Órbita Paco Simón se inauguró la exposición de José Manuel Chamorro titulada El “Pilar” y la In-formación, basada en cuadros, un grabado y esculturas, como segunda exposición individual de un artista nacido en Zaragoza el año 1952, que con su obra demuestra ser muy diferente a la norma pero fundamentada en el abarcador conocimiento, pues no olvidemos que participó con una ponencia en el Palacio de la Aljafería con motivo del I Congreso Internacional de Emblemática. Hablamos, en realidad más el artista, sobre el sabio español Juan Caramuel Lobkowitz, nacido en Madrid el 23 de mayo de 1606 y fallecido en 1682 en Vigevano (Italia), que estudia en la Universidad de Alcalá de Henares. Monje cisterciense que fue matemático, filósofo, lingüista, teólogo, capaz de estudiar chino y de trabajar en una gramática universal como preámbulo del muy posterior esperanto. Entre otras aportaciones descubrió la forma de calcular las distancias marítimas mediante la medición de la Luna, lo cual fue imprescindible para que nuestros navegantes cruzaran el Atlántico con mayor seguridad. De paso hablamos sobre el gran cabalista español Abraham Abulafia, nacido en Zaragoza el año 1240 y fallecido en 1291. Hasta aquí tenemos la sutil impresión de que el lector pensará que hemos tenido un rapto de medio locurilla pasajera. No. Todo tiene su lógica relacionada con la exposición.
Como todo el mundo sabe a jesuitas españoles se debe la traducción a nuestro idioma, hace siglos, del texto chino más antiguo I-ching, traducido como el Libro de las Mutaciones, en el que, como indica el artista, se sitúa el sistema matemático binario potencia de dos mediante los pares opuestos complementarios: uno-cero, ser-nada, luz-sombra, yang-yin, masculino-femenino. Aquí entra la Basílica del Pilar, pues ya comenta el artista, en un correo recibido el día siguiente de la inauguración, que "en la estructura arquitectónica y ciertos ornamentos se encuentran elementos del antiguo y primordial simbolismo chino, de tal forma que presenta los únicos vestigios Taoistas en un templo occidental. Se puede decir que el Pilar es un eje temporal entre el pasado remoto y el futuro, además de un eje espacial entre oriente y occidente. Nos referimos a los realizados mediante relieve en ladrillo y presentes en las paredes externas de los cimborrios de las ocho cúpulas de las naves laterales".
Aquí, en lo indicado, entra de lleno la exposición de cuadros y esculturas, sin olvidar un grabado, que tiene su homenaje simbólico en dos esculturas de la Virgen del Pilar, una de cartón piedra y otra de bronce con rasgos de claro matiz oriental, basta ver los ojos, de forma que fusiona oriente y occidente como realidad posada en la fachada de la Basílica del Pilar. Las esculturas filiformes, con marcada impronta geométrica mediante sus entrantes que motivan cierto juego de luces y sombras, son de gran creatividad a través de una medida elegancia que nace de forma natural. Queda una escultura distinta a las restantes, pues se trata de la huella de un pie tallado sobre una roca de mármol, la cual está vinculada con el Apostol Santiago que, como indica el artista, "en hebreo Jacob está formado por la palabra acob que significa talón, huella, signo y vestigio, sin olvidar que la huella en la roca de la Ascensión en el monte de los Olivos, Jerusalén, corresponde, según la tradición, a Jesucristo y se encuentra en la Basílica de la Ascensión, Jerusalén"
En cuanto a los cuadros son un trasplante de lo observado en la Basílica del Pilar, pero aquí transformados en impecables obras de arte mediante una dominadora geometría, salvo un cuadro con mezcla de trazos expresionistas, y un exacto uso del cambiante color. Ante su carga teórica basada en libro chino tan antiguo, se garantiza el placer de captar la teoría, ver los cuadros y luego ir a la Basílica del Pilar, en donde se comprueba que todo es tal como manifiesta el pintor y escultor.
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En el bello y entrañable espacio Órbita, del pintor Paco Simón, se inauguró la exposición de Paco Rallo, Espacios amados: libros y pinturas, el 10 de diciembre, cuyo título obedece con exactitud al tema desarrollado. En esta exhibición lo importante, además, es que el artista partió de una brillante idea y la consiguiente dificultad para desarrollarla. En su prólogo indica que la exhibición es consecuencia de su amor por los libros, tanto leídos como los cientos que he diseñado. Así es. Estamos ante el equivalente a un libro vertical rectangular con ambas caras reguladas por una caña, de manera que el espectador ve el libro abierto colgado como si fuera un cuadro. En una cara, sea en un lado o en otro, está el cuadro pintado y en la otra un aforismo del artista. Estamos, por tanto, ante 25 libros abiertos con 25 cuadros y 25 aforismos. Quizá convenga recordar la dificultad de escribir aforismos con su carga repleta de cambiantes significados, de ahí que transcribimos los 25 escritos por el artista como algo ineludible para que el lector capte su belleza y cambiante complejidad. Son: 1- Los baños de luna y estrellas fugaces te harán libres. 2- Los latidos del espíritu no son golpes del corazón. 3- La vida te enseña a caminar sobre las torpezas. 4- La oscuridad tiene sus misterios inconfesables. 5- La soledad duele más que los deseos. 6- Los pensamientos que no controlas generan pasiones. 7- Las hojas de la vida pasan vorazmente sin darte cuenta. 8- Mira en tus ojos y pregunta en su mirada perdida. 9- Viaja por mundos solitarios y encontrarás a tus semejantes. 10- Busca en tu interior y verás en el espejo al que no conoces. 11- Fuentes de vida y sangre fluyen de injustas decisiones. 12- Los árboles testifican la historia del ser. 13- Los frutos prohibidos son dulces y más deliciosos. 14- El arte de mar es la unión de voluntades perdidas. 15- Libera tu cuerpo de prejuicios y desaparecerán los miedos. 16- La buena compañía siempre hay que seducirla y amarla. 17- Los pensamientos breves recuerdan a las aves. 18- Cabalga con decisión desde la ignorancia a la cultura. 19- El secreto mejor guardado está en el silencio. 20- Las lágrimas las guardaré en la caja fuerte de mi corazón. 21- Sentir la piel húmeda y la fragancia de las palabras. 22- Destruir y construir, dos apellidos de la vida. 23- Los objetos sin nombre son de autoría anónima. 24- La esencia de lo invisible y el sonido de las esferas. 25- Las ciudades amadas pertenecen a los recuerdos vividos.
Cada aforismo, según indicábamos, se acompaña de un cuadro. La línea dominante de los 25 cuadros es un fondo más o menos monocolor, sobre el que incorpora una abstracción con dosis expresivas de mayor o menor impulso, sin olvidar la relevancia de los colores llamativos y los trazos gestuales que muestran los íntimos impulsos vitales del artista. Todo como si fueran telegramas de su pensamiento aplicado sobre la superficie plana, en una suerte de “aforismos” pictóricos plagados de variedad formal.


