Cuadros y dibujos de Teresa Ramón. Cuadros de Rubén Martín de Lucas. Esculturas de Samuel Salcedo

Teresa Ramón, Lupiñén (Huesca), 1945, es una conocida artista que en 2015 obtuvo el importante Premio Aragón Goya. Antón Castro, Heraldo de Aragón, 14 de abril de 2016, comenta que las obras expuestas, cuadros y dibujos, es una selección hecha por el galerista Miguel Pérez para su espacio Kafel y exposición inaugurada el 14 de abril. Demasiados cuadros y dibujos, 51 en total, razón de que estén demasiado juntos. Obras entre 1989 y 2015, si nos ajustamos por las fechadas, como si fuera una pequeña retrospectiva. Citamos algunos títulos, sin duda los más sugerentes, que ofrecen una idea. Tenemos: La teta misteriosa, Corazón tan blanco, Prodigioso cerebro, Cocodrilo azul, Río de sangre, Gordas que hacen soñar, Laberinto oriental, Momia arqueológica, Laberinto de acero, Pájaros cazadores de senos y Mirada del laberinto.

La exposición, como síntesis, se puede dividir en varios bloques. Tenemos un grupito de abstracciones, como Mi amor I, con predominio de la geometría y los colores muy atemperados, sin exageraciones. La obra figurativa adquiere un amplio abanico, pues basta con citar un cuadro con peces, la figura humana expresionista y deforme como en Gordas que hacen soñar II, y los muy atractivos retratos en un primer plano. El cuadro de mayor formato se titula  I´Am the King (Soy el rey). Cualquier lector que me siga sabe el inmediato rechazo que sentimos hacia las frases en los cuadros perfil gratuito sin imaginación, la inmensa mayoría, ni digamos si son en inglés como falsa originalidad. En este cuadro, encima, incorpora el título tres veces, desconocemos la razón. Del cuadro lo importante es que está fechado en 2015, lo cual significa una de sus actuales líneas temáticas. Estamos ante la muy positiva mezcla de dos figuras con supresión de elementos formales. El brazo de una figura se transforma en un caballo, como matiz imaginativo perfil surrealista.

Exposición en la que el visitante quedará muy satisfecho por el abanico de temas, tan bien resueltos desde la permanente dosis imaginativa. En la galería Kafell, desde el 26 de mayo, se inaugura Fotografías inventadas, del pintor Rubén Martín de Lucas, nacido en Madrid el año 1977. A título de información cabe destacar que se licencia, en 2002, como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid. En 2003, tras un viaje de cuatro meses a la India, abandona el ejercicio de su carrera para dedicarse al arte. Resulta curioso el impacto de dicho país en músicos, literatos y artistas visuales durante diferentes épocas, seguro que por la mezcla de riqueza, pobreza y espiritualidad, siempre desde ángulos muy extremados. En Zaragoza tenemos al añorado pintor Vicente Pascual Rodrigo.

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En el catálogo, titulado Vacaciones en el Mar, se indican las playas del Mediterráneo español como documentación para sus cuadros, que visita durante los veranos de 2009 a 2015, con mezcla de impresión digital y óleo. Obras de pequeño y gran formato. En sus cuadros refleja el abarrotamiento de los bañistas dentro y fuera del agua y sus dispares actitudes, los toldos con aire de abstracciones, las colchonetas y las tumbonas. Nos quedamos, asimismo, con un grupito de cuadros que reflejan los ambientes de extremada pobreza mediante cabañas rodeadas de agua, siempre dentro de una palpitante belleza creativa.

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En la galería Kafell, desde el 23 de junio, se puede admirar un buen número de esculturas de Samuel Salcedo, nacido en Barcelona el año 1975. Los materiales son muy variados pues tenemos resina de poliuretano, madera, aluminio y resina de polyester, mientras que las fechas oscilan entre 2012 y 2016. A partir de aquí cabe contemplar un conjunto de esculturas figurativas de tal atractivo que atrapa sin posibilidad de huir por la primera puerta. Tenemos los rostros en forma de Luna llena enseñando la lengua, Silver II, con sonrisa forzada y los ojos cerrados, Silver I, y con expresión muy seria, Rolling Stone II, mientras que Animal Thrills II y III tienen similar expresión pero con orejas de conejo. En esta línea, por el rostro como tema, destaca la impactante y atractiva Fallen por tamaño y sensación de abandono y soledad al estar en el suelo, como si cualquier canalla hubiese troceado un cadáver producto del odio sin control. También tenemos Show me the worl III, basado en un desnudo masculino colocado de pie que palpita con máxima naturalidad. Light topography resalta por un rostro sereno con los ojos cerrados y el cuello alargado, que tiene su réplica en otra gigantesca tan poderosa e impactante como bella sin descanso. Hemos dejado para el final dos esculturas distintas de las restantes pero que obedecen, por supuesto, a la misma mano. Bedside table consiste en una mesita sobre la que hay varios libros, un rostro y más libros encima, como si estuviera acogotado de tanta lectura. Burning down the house, sin embargo, es mucho más compleja en lo formal pues estamos ante unas piernas que sostienen una casa de de seis plantas con alero y, desde luego, ventanas. A partir de aquí viva la suculenta imaginación. Por las ventanas afloran rostros, desnudos parciales de mujer o manos, de manera que todo es como una especie de reflejo con la vida interior de cada vecino mostrada sin pudor. Impecable exposición que puede definirse como la inteligente fantasía artística impregnada de cambiante e inalterable belleza.