En el IAACC Pablo Serrano el 2 de mayo se inaugura la exposición de Lorena Domingo (Zaragoza, 1984), titulada “Las Raíces del vuelo”, que comprende 33 acrílicos sobre lienzo y metacrilato y cuatro cerámicas de notable tamaño. Comisario de la exposición David Barro y autor del texto que titula “Cuando la pintura conforma un lugar propio”. Seguimos su trayectoria desde la galería Cristina Marín de Zaragoza y queda claro que es la más ambiciosa por número y tamaño de los cuadros. Resulta evidente, pues, que desde hace tiempo se muestra interesada por la obra abstracta, el paisaje y la mezcla de la abstracción con la figura. Lo indicado se manifiesta en la presente exposición.
Los paisajes se sugieren, por ejemplo, mediante árboles con o sin ramas secas y los trazos que indican como tales hermosas abstracciones móviles. En cuanto a las abstracciones, sobre lienzo o metacrilato, resaltan por su palpitante rigurosidad, que pueden ser, por ejemplo, mediante leves líneas paralelas a la base o formas geométricas, tipo cuadrados, en ambos casos de fascinante belleza creativa ondulando por doquier. Como si el tiempo quedara detenido. En cuanto a los rostros, sobre todo de mujer, los plantea perfil sugerencias pero con diáfana entidad física con la belleza como premisa y la incorporación, si procede, de ágiles trazos y veladuras para enriquecer el conjunto. También muestra dos rostros de mujer en un mismo cuadro. A resaltar, también, el rostro masculino con barba. En cuanto a las cerámicas de gran tamaño resaltan por la misma temática, las figuras femeninas, que sorprenden por la doble combinación. La expresión de los rostros muestra, casi como norma, cierta tristeza y una diáfana soledad.
En una entrevista de Antón Castro, Heraldo de Aragón, 3 de mayo de 2019, destaca la pintora que solo le preocupan "los problemas plásticos, la pintura misma, y me inclino por una especie de vaciado de asuntos". De acuerdo. Pero hay, como indicábamos, tristeza y soledad, sin olvidar la generalizada quietud cual tiempo detenido, de manera que todo fluye con naturalidad. Estamos, por otro lado, ante una buena pintora.